Agua, ¿pública o privada?
Es una polémica que se debate en el V Foro Mundial del Agua, el cual se celebra en Estambul, Turquía. Desde el pasado lunes, defensores de ambos modelos de gestión, el privado y el público, exponen sobre el presente y futuro del recurso hídrico.
En el evento se han registran acusaciones de parte y parte, tal es el caso de Emanuele Lobina, investigador sobre servicios públicos de la Universidad de Greenwich (Reino Unido), quien sostiene que la gestión privada de los recursos hídricos, cuyo auge tuvo lugar en la década del 90 en los países en desarrollo, y especialmente en Latinoamérica, "ha demostrado ser fallida".
No obstante, Gérard Payen, presidente de AquaFed, federación que agrupa a cientos de empresas privadas, señala que el agua debe ser bien gestionada, y que hay gente que aún espera que el sector público le dé acceso a este recurso, pero éste "no llega"; y que, en los últimos 15 años, por ejemplo, el sector privado lo ha llevado a más de 25 millones de seres humanos en países en desarrollo.
En medio de esta situación, cabe la pregunta: ¿Es el agua una mercancía de la que se extraen beneficios o es un derecho humano con el cual no se puede comercializar? Seguimos sin respuesta. Lo que sí es seguro es que el agua es vida, es de todos, por lo que su gestión debe ser una responsabilidad compartida entre todos los sectores que tienen que ver con la toma de decisiones, sobre todo ahora, con un planeta en constante cambio. Como diría Loc Fauchon, jefe del Consejo Mundial del Agua: "El mundo evoluciona rápido, a veces de forma brutal, y estos cambios afectan al agua... Nos hace falta más agua para crear energía para dar de beber a las megalópolis y, a la vez, tenemos que proteger los recursos acuáticos y la biodiversidad".
Mientras la polémica continúa, millones de personas están privadas del derecho a un agua segura y sistemas de saneamiento básicos, haciéndolas vulnerables a las enfermedades, a la hambruna, y exponiéndolas a riesgos de desastres.