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Agua y energía


Hoy, Día Mundial del Ambiente, con el lema "CO2 ¡Deja el Hábito! Hacía una economía baja en carbono", la ONU se propone resaltar que el cambio climático es un problema real y una amenaza de dimensiones inimaginables.

En ese sentido, los gobiernos a nivel mundial están tomando medidas encaminadas a lograr la disminución de gases invernadero, ya que están conscientes de que las alteraciones climáticas graves pueden colocar sus economías en peligro. Afrontar este grave problema requiere que todos nos involucremos en la búsqueda eficaz de soluciones integrales, adoptando como Estado, políticas dirigidas a educar a la población, con miras a lograr su participación efectiva y la aceptación de responsabilidad individual y colectiva.

Actualmente, nuestro país enfrenta uno de sus peores momentos relacionado al tema de energía (crisis energética) debido al bajo nivel de los lagos responsables de abastecer a las dos principales hidroeléctricas encargadas de la generación de eléctrica en Panamá, lo que no debe ser tomado como un hecho aislado, sino más bien como una consecuencia palpable de lo que el cambio climático puede causar.

Tenemos, por ejemplo, que en Panamá, la tala de árboles constituye uno de los tantos problemas ambientales que desde hace décadas persiste y que empeora cada vez dada la ausencia de conciencia ciudadana y de la aplicación de una verdadera política ambiental.

Tengamos presente que la deforestación contribuye grandemente al cambio climático y destruye fuentes importantes de alimentos. De allí que debamos estar dispuestos a deponer nuestros propios intereses y estar dispuestos a adoptar recursos e iniciativas que desarrollen estilos de vida y economías con bajas emisiones de carbono, así como fuentes alternativas de energía que promuevan también la conservación de los bosques.

En cuanto a la salud, el clima afecta en mayor medida los pilares de la salud pública. De allí que la OMS reconozca que el cambio climático supone hoy por hoy una amenaza creciente para la seguridad sanitaria mundial, ya que estamos expuestos a enfermedades en las que el clima juega un papel preponderante, como por ejemplo la malnutrición, enfermedades diarreicas y la malaria, causantes todas ellas de la muerte de millones de personas anualmente.

El aumento del número de muertos por olas de calor, variaciones en la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores y alternaciones de la distribución de los desastres naturales son algunas de las repercusiones sanitarias del cambio climático que se hacen más latentes, afectando a niños, ancianos, enfermos, personas de escasos recursos y las poblaciones aisladas.

La búsqueda de soluciones no debe dejarse para el futuro, ya que los resultados serían profundamente negativos debido a que el calentamiento global y las alteraciones climáticas no son un asunto de pocos años.

Estamos conscientes de los problemas ambientales que enfrenta el país, por lo que es prioridad toda gestión dirigida a salvaguardar el derecho humano a un ambiente sano, a través del manejo racional de los recursos.

101 años de Panamá América

 
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