Aguardando al estadista que detenga a la ACP (II)
Si el Ejecutivo considera no conveniente que la República empeñe su PIB y sacrifique su capacidad de endeudamiento en esta aventura del tercer juego de esclusas, parecería lo sensato y saludable no convocar al pueblo a referéndum y aguardar el momento en que otras naciones y navieras se animen y decidan invertir y compartir con Panamá los riesgos en la ampliación del Canal, sin sacrificar orgullo ni soberanía, Constitución, leyes y normas que velan por el medio ambiente, recursos naturales, aguas y campesinos hijos de la cuenca.
Joe Reeder, último presidente norteamericano de la Junta Directiva de la Comisión del Canal, y actual asesor de la ACP, en un debate con el Ing. Guillermo Quijano en representación de la ACP en la Universidad de Georgetown, exclamó: "Me preocupa que las navieras dejen sola a Panamá cargando la enorme deuda por la ampliación del Canal; cuando los panameños decidan aumentar los peajes para pagar la misma, les sugiero moderación y prudencia".
No podemos acondicionar nuestro desarrollo y crecimiento como país detrás de las prioridades y ¡agarrados de la cola del Canal!, como ha venido ocurriendo desde 1903. El Canal no es la única prioridad a contemplar en la "Estrategia para el Desarrollo Nacional".
Aunque es vital su participación para el progreso, hay otros factores a conjugar y combinar con él, para crecer y generar riquezas y empleos, como la actualización de la política del desarrollo portuario y multimodal; el desarrollo de nuestro potencial hidroeléctrico y otras fuentes de energía renovable; dinamizar y explotar el desarrollo turístico; modernizar y dinamizar el agro con su ejército de productores de alimentos para el consumo y exportación; la explotación racional y moderna de nuestros recursos marinos; la conquista, desarrollo sostenido y ordenado del atlántico, etc.
¡Dar la orden de proceder para construir el tercer juego de esclusas al margen de una "Estrategia Integral para el Desarrollo", provocaría alrededor de la ciudad de Panamá, Colón y La Chorrera una saturación demográfica precipitada de propios y extranjeros y la consecuente promiscuidad social.
El Estado no podría atender y satisfacer la gran demanda por los servicios públicos y, al finalizar los trabajos de ampliación, se incrementaría el desempleo, estimulándose la delincuencia y el crimen, convirtiendo a Panamá, quizás, en la ciudad más insegura de América.
¿Qué representa el Canal para los panameños? Antes, mientras mejores momentos y oportunidades surjan que nos indiquen la conveniencia y momento preciso de construir el tercer juego de esclusas, deberíamos optimizar el Canal existente y lograr así que pasen mayor cantidad de barcos "Panamax" también de noche. Hoy sólo cruzan por el Corte Culebra de día. Al revertir la vía a nuestra soberanía, los panameños recibimos uno de los mejores negocios del mundo, libre de deudas y compromisos de pago; ideal y sano, operando eficiente y óptimamente, seguro y con una cartera de clientes envidiable.
El pueblo, el verdadero dueño del negocio, recibe una anualidad directa de $$386 millones, según el presupuesto último. Pero, esta anualidad debería estar por encima de los $$500 millones, si los actuales administradores no ocultaran años tras años las cifras ni realicen trabajos que sólo puede autorizar el soberano en el referéndum. Se están construyendo nuevos barcos que no caben por el Canal, éstos son para otras rutas muy distantes de la panameña. Sin embargo, el 10% de los nuevos barcos en construcción es "Panamax", y un porcentaje mayor que éste de naves de menor tamaño que sí usan nuestra vía. El Canal siempre será un buen negocio y lucrativo sin ningún riesgo de quedar obsoleto. Por otra parte, si Panamá decide quedarse o ampliar con un tercer juego de esclusas del tamaño actual para naves "Panamax", desalentaría a los astilleros a construir naves post-Panamax, pero sí estimularía la construcción de "Panamax" y menores.
(ruben11@cwpanama.net)
(raulleis.hotmail.com)
Joe Reeder, último presidente norteamericano de la Junta Directiva de la Comisión del Canal, y actual asesor de la ACP, en un debate con el Ing. Guillermo Quijano en representación de la ACP en la Universidad de Georgetown, exclamó: "Me preocupa que las navieras dejen sola a Panamá cargando la enorme deuda por la ampliación del Canal; cuando los panameños decidan aumentar los peajes para pagar la misma, les sugiero moderación y prudencia".
No podemos acondicionar nuestro desarrollo y crecimiento como país detrás de las prioridades y ¡agarrados de la cola del Canal!, como ha venido ocurriendo desde 1903. El Canal no es la única prioridad a contemplar en la "Estrategia para el Desarrollo Nacional".
Aunque es vital su participación para el progreso, hay otros factores a conjugar y combinar con él, para crecer y generar riquezas y empleos, como la actualización de la política del desarrollo portuario y multimodal; el desarrollo de nuestro potencial hidroeléctrico y otras fuentes de energía renovable; dinamizar y explotar el desarrollo turístico; modernizar y dinamizar el agro con su ejército de productores de alimentos para el consumo y exportación; la explotación racional y moderna de nuestros recursos marinos; la conquista, desarrollo sostenido y ordenado del atlántico, etc.
¡Dar la orden de proceder para construir el tercer juego de esclusas al margen de una "Estrategia Integral para el Desarrollo", provocaría alrededor de la ciudad de Panamá, Colón y La Chorrera una saturación demográfica precipitada de propios y extranjeros y la consecuente promiscuidad social.
El Estado no podría atender y satisfacer la gran demanda por los servicios públicos y, al finalizar los trabajos de ampliación, se incrementaría el desempleo, estimulándose la delincuencia y el crimen, convirtiendo a Panamá, quizás, en la ciudad más insegura de América.
¿Qué representa el Canal para los panameños? Antes, mientras mejores momentos y oportunidades surjan que nos indiquen la conveniencia y momento preciso de construir el tercer juego de esclusas, deberíamos optimizar el Canal existente y lograr así que pasen mayor cantidad de barcos "Panamax" también de noche. Hoy sólo cruzan por el Corte Culebra de día. Al revertir la vía a nuestra soberanía, los panameños recibimos uno de los mejores negocios del mundo, libre de deudas y compromisos de pago; ideal y sano, operando eficiente y óptimamente, seguro y con una cartera de clientes envidiable.
El pueblo, el verdadero dueño del negocio, recibe una anualidad directa de $$386 millones, según el presupuesto último. Pero, esta anualidad debería estar por encima de los $$500 millones, si los actuales administradores no ocultaran años tras años las cifras ni realicen trabajos que sólo puede autorizar el soberano en el referéndum. Se están construyendo nuevos barcos que no caben por el Canal, éstos son para otras rutas muy distantes de la panameña. Sin embargo, el 10% de los nuevos barcos en construcción es "Panamax", y un porcentaje mayor que éste de naves de menor tamaño que sí usan nuestra vía. El Canal siempre será un buen negocio y lucrativo sin ningún riesgo de quedar obsoleto. Por otra parte, si Panamá decide quedarse o ampliar con un tercer juego de esclusas del tamaño actual para naves "Panamax", desalentaría a los astilleros a construir naves post-Panamax, pero sí estimularía la construcción de "Panamax" y menores.
(ruben11@cwpanama.net)
(raulleis.hotmail.com)