Aguas sanas para todos (II)
La administración de los recursos hídricos continentales se encuentra dispersa, ocasionando dificultades para centrar políticas adecuadas de captura y generación de información, así como seguimiento, gestión de uso y conservación.
El Código Sanitario en vigencia desde 1947 indica que " las descargas a los cuerpos y corrientes de aguas naturales de las aguas servidas o usadas se rendirán Inocuas"; sin embargo, las normativas posteriores no han sido consistentes con este mandato, creando una permisibilidad normativa contraria a la salud humana y del ambiente. El ordenamiento jurídico, normativo y reglamentario, requiere de una revisión integral y coherente para su puesta al día de acuerdo a las nuevas exigencias para un desarrollo eco-sostenible.
El tránsito de cargas radiactivas, es otro grave peligro que se cierne sobre nuestras aguas, sobre la vida misma y que puede, de ocurrir un solo accidente, desolar por miles de años a Panamá. No hay mitigaciones ni indemnizaciones que puedan cubrir la dimensión de una catástrofe radiactiva. Los puertos internacionales y nacionales son tristes ejemplos de áreas de alta contaminación, producto de la ausencia de políticas de educación ambiental, control de la contaminación y vigilancia adecuada.
Poco o nada se hace para hacer cumplir el control de los vertimientos contaminantes de los barcos en las aguas jurisdiccionales panameñas, lo que contribuye al incremento del riesgo para la salud y vida de los pobladores, así como a la muerte de los océanos. Las aguas de las áreas de mantenimientos y servicios portuarios, con especial énfasis los internacionales, son altamente contaminadas y tóxicas, y en ellas se exponen la salud y vida de trabajadores y de ecosistemas locales.
El agua natural es abundante en nuestro país, pero es un recurso escaso por el grado cada vez más contaminado y el alto costo de hacerla disponible para la población. Es necesario promover enérgicas políticas de cero vertimientos contaminantes a los cuerpos de agua natural y un adecuado programa de manejo integral de cuencas hidrográficas.
Toca ahora, a partir del 1 de septiembre, iniciar la conformación de los equipos de trabajo para alcanzar el clamor popular de aguas sanas para todos.
Para lograr el objetivo propuesto, recomendamos: Establecer claras políticas de manejo integral por cuencas hidrográficas; en las áreas urbanas, debe lograrse el respeto, protección y recuperación de las servidumbres hídricas, minimización de las pérdidas de suelo y cero vertimientos contaminantes a los cursos o cuerpos de agua naturales; impulsar legislaciones, políticas y programas específicos de aguas limpias en la educación formal e informal y en las conductas de toda la estructura del Estado panameño, es decir, a desarrollar una cultura hídrica.
Además, aprobar normas "cero vertimientos contaminantes" a los cuerpos de agua naturales, dentro de todo el espacio jurisdiccional de la República de Panamá, incluyendo estrictas medidas de seguimiento y cumplimiento tanto a las operadoras de los puertos como a los barcos en tránsito; prohibir el tránsito de cargas radiactivas y radio tóxicas por el territorio panameño; crear el Instituto del Agua y la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIPA); lograr el cumplimiento de la limpieza de la Bahía, mares del Atlántico, playas, acuíferos y balnearios en todo el país.
Finalmente, comprometerse a implementar un programa energético que dé prioridad al uso de fuentes renovables y limpias. También, iniciar gestiones de uso del hidrógeno como reemplazo de los combustibles fósiles en todos los órdenes del consumo energético, de manera que se reduzca la contaminación del aire y el cambio climático y potenciar el recurso agua como el "petróleo de Panamá". Más árboles y biodiversidad. Más aguas sanas Más oxígeno para el pueblo Cero contaminación.
El Código Sanitario en vigencia desde 1947 indica que " las descargas a los cuerpos y corrientes de aguas naturales de las aguas servidas o usadas se rendirán Inocuas"; sin embargo, las normativas posteriores no han sido consistentes con este mandato, creando una permisibilidad normativa contraria a la salud humana y del ambiente. El ordenamiento jurídico, normativo y reglamentario, requiere de una revisión integral y coherente para su puesta al día de acuerdo a las nuevas exigencias para un desarrollo eco-sostenible.
El tránsito de cargas radiactivas, es otro grave peligro que se cierne sobre nuestras aguas, sobre la vida misma y que puede, de ocurrir un solo accidente, desolar por miles de años a Panamá. No hay mitigaciones ni indemnizaciones que puedan cubrir la dimensión de una catástrofe radiactiva. Los puertos internacionales y nacionales son tristes ejemplos de áreas de alta contaminación, producto de la ausencia de políticas de educación ambiental, control de la contaminación y vigilancia adecuada.
Poco o nada se hace para hacer cumplir el control de los vertimientos contaminantes de los barcos en las aguas jurisdiccionales panameñas, lo que contribuye al incremento del riesgo para la salud y vida de los pobladores, así como a la muerte de los océanos. Las aguas de las áreas de mantenimientos y servicios portuarios, con especial énfasis los internacionales, son altamente contaminadas y tóxicas, y en ellas se exponen la salud y vida de trabajadores y de ecosistemas locales.
El agua natural es abundante en nuestro país, pero es un recurso escaso por el grado cada vez más contaminado y el alto costo de hacerla disponible para la población. Es necesario promover enérgicas políticas de cero vertimientos contaminantes a los cuerpos de agua natural y un adecuado programa de manejo integral de cuencas hidrográficas.
Toca ahora, a partir del 1 de septiembre, iniciar la conformación de los equipos de trabajo para alcanzar el clamor popular de aguas sanas para todos.
Para lograr el objetivo propuesto, recomendamos: Establecer claras políticas de manejo integral por cuencas hidrográficas; en las áreas urbanas, debe lograrse el respeto, protección y recuperación de las servidumbres hídricas, minimización de las pérdidas de suelo y cero vertimientos contaminantes a los cursos o cuerpos de agua naturales; impulsar legislaciones, políticas y programas específicos de aguas limpias en la educación formal e informal y en las conductas de toda la estructura del Estado panameño, es decir, a desarrollar una cultura hídrica.
Además, aprobar normas "cero vertimientos contaminantes" a los cuerpos de agua naturales, dentro de todo el espacio jurisdiccional de la República de Panamá, incluyendo estrictas medidas de seguimiento y cumplimiento tanto a las operadoras de los puertos como a los barcos en tránsito; prohibir el tránsito de cargas radiactivas y radio tóxicas por el territorio panameño; crear el Instituto del Agua y la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIPA); lograr el cumplimiento de la limpieza de la Bahía, mares del Atlántico, playas, acuíferos y balnearios en todo el país.
Finalmente, comprometerse a implementar un programa energético que dé prioridad al uso de fuentes renovables y limpias. También, iniciar gestiones de uso del hidrógeno como reemplazo de los combustibles fósiles en todos los órdenes del consumo energético, de manera que se reduzca la contaminación del aire y el cambio climático y potenciar el recurso agua como el "petróleo de Panamá". Más árboles y biodiversidad. Más aguas sanas Más oxígeno para el pueblo Cero contaminación.