Ahogados por los herbazales
Un buen lugar para que los inspectores del Municipio de Panamá acudan a sancionar a las personas que no limpian los lotes baldíos es el sector de La Rotonda, en el corregimiento de Alcalde Díaz-Las Cumbres, ya que las casas del área están atrapadas en medio de tanta hierba.
En innumerables ocasiones las más de 50 familias afectadas han escrito al representante Carlos De León para que los ayude a resolver el problema, que han causado la aparición de roedores y culebras en las inmediaciones de las residencias.
El vocero de la comunidad, Héctor Ramos, dijo que varias veces serpientes han entrado a su casa. Igual comentario hizo Miriam, otra residente del área desde hace ocho años.
Ella agregó que tiene que mandar a limpiar todos los meses los tres lotes vacíos que rodean su residencia, lo que le cuesta unos 45 balboas.
Cerca de aquí hay otro terreno que es usado como vertedero de basura por algunos moradores de la barriada SUNTRACS y Santa Librada, sectores cercanos. Siempre debemos mandar a limpiarlo porque tiran desde carros viejos, lavadoras y estufas, expresó la afectada.
Los terrenos baldíos con altos herbazales también se han convertido en guarida de los ladrones, quienes se esconden en ellos para atacar a sus víctimas.
Al respecto, la señora Miriam comentó que un ladrón entró a su residencia e intentó violar a la empleada doméstica y amenazó con matar a la niña. Gracias a Dios este hecho no pasó a mayores, pero el susto de esta familia fue tal que ahora viven en una hermosa casa que parece una prisión rodeada de altas rejas.
PESIMAS CALLES
En época de invierno se convierten en un verdadero lodazal y las aguas negras están por todos lados, y que hablar de los mosquitos.
La señora Jované, con más de 20 años de residir en La Rotonda, expresó que han ido varias veces al Ministerio de Obras Públicas (MOP) y también han mandado cartas donde piden que se les construyan calles, ya que sus vías son de tierra.
Los que vivimos en esta parte hemos aportado dinero para arreglarla un poco, pero como no hay cunetas, ni se le da mantenimiento, se deteriora enseguida.
Sobre la seguridad en el lugar señaló que es pésima porque su esposo fue atacado por un malhechor. "Cuando los policías pasan en sus motos lo hacen a una velocidad excesiva, que si alguien quiere hablar con ellos no puede", indicó.
En tanto, Nicolás Thanasiades, quien hace cuatro años reside en la Calle Sur No.2, manifestó que le ha pedido al primer vicepresidente de la República, Arturo Vallarino que los ayude, pero nada.
"Hablé con él cuando estaba en campaña y me pidió que lo dejara ganar para ayudarnos con la construcción de las calles, ya está en la Presidencia y sigue sin hacer nada", indicó.
Sobre esto el vocero Héctor Ramos expresó que los políticos incumplidos pueden estar seguros de que "tendremos en cuenta sus acciones para las próximas elecciones, ya que no podemos darle votos a quienes no hacen nada".
Jorge De León, dijo que a su casa, a pesar de que está rodeada de una alta cerca y alambres de púas entran los ladrones a llevarse lo que encuentran.
Otro problema es la falta de luminarias, las que casi no existen. De León dijo que las dos que hay cerca de su residencia fueron pagadas por la familia, ya que necesitaban luz para sentirse más seguros.
En innumerables ocasiones las más de 50 familias afectadas han escrito al representante Carlos De León para que los ayude a resolver el problema, que han causado la aparición de roedores y culebras en las inmediaciones de las residencias.
El vocero de la comunidad, Héctor Ramos, dijo que varias veces serpientes han entrado a su casa. Igual comentario hizo Miriam, otra residente del área desde hace ocho años.
Ella agregó que tiene que mandar a limpiar todos los meses los tres lotes vacíos que rodean su residencia, lo que le cuesta unos 45 balboas.
Cerca de aquí hay otro terreno que es usado como vertedero de basura por algunos moradores de la barriada SUNTRACS y Santa Librada, sectores cercanos. Siempre debemos mandar a limpiarlo porque tiran desde carros viejos, lavadoras y estufas, expresó la afectada.
Los terrenos baldíos con altos herbazales también se han convertido en guarida de los ladrones, quienes se esconden en ellos para atacar a sus víctimas.
Al respecto, la señora Miriam comentó que un ladrón entró a su residencia e intentó violar a la empleada doméstica y amenazó con matar a la niña. Gracias a Dios este hecho no pasó a mayores, pero el susto de esta familia fue tal que ahora viven en una hermosa casa que parece una prisión rodeada de altas rejas.
PESIMAS CALLES
En época de invierno se convierten en un verdadero lodazal y las aguas negras están por todos lados, y que hablar de los mosquitos.
La señora Jované, con más de 20 años de residir en La Rotonda, expresó que han ido varias veces al Ministerio de Obras Públicas (MOP) y también han mandado cartas donde piden que se les construyan calles, ya que sus vías son de tierra.
Los que vivimos en esta parte hemos aportado dinero para arreglarla un poco, pero como no hay cunetas, ni se le da mantenimiento, se deteriora enseguida.
Sobre la seguridad en el lugar señaló que es pésima porque su esposo fue atacado por un malhechor. "Cuando los policías pasan en sus motos lo hacen a una velocidad excesiva, que si alguien quiere hablar con ellos no puede", indicó.
En tanto, Nicolás Thanasiades, quien hace cuatro años reside en la Calle Sur No.2, manifestó que le ha pedido al primer vicepresidente de la República, Arturo Vallarino que los ayude, pero nada.
"Hablé con él cuando estaba en campaña y me pidió que lo dejara ganar para ayudarnos con la construcción de las calles, ya está en la Presidencia y sigue sin hacer nada", indicó.
Sobre esto el vocero Héctor Ramos expresó que los políticos incumplidos pueden estar seguros de que "tendremos en cuenta sus acciones para las próximas elecciones, ya que no podemos darle votos a quienes no hacen nada".
Jorge De León, dijo que a su casa, a pesar de que está rodeada de una alta cerca y alambres de púas entran los ladrones a llevarse lo que encuentran.
Otro problema es la falta de luminarias, las que casi no existen. De León dijo que las dos que hay cerca de su residencia fueron pagadas por la familia, ya que necesitaban luz para sentirse más seguros.