default

Ahorros en el Canal


Los sindicatos de los trabajadores del Canal están inquietos ante el anuncio de reducción de gastos que se acentuará cuando la administración de la vía pase a la exclusiva administración panameña.
Mark Falcoff, experto investigador norteamericano en asuntos canaleros, quien ha publicado dos libros sobre nuestro país, en su reciente obra: "El Canal de Panamá: cuando Estados Unidos da a un país lo que quiere", nos pinta una perspectiva preocupante.
Dice Falcoff que tenemos un viejo canal que requiere un constante y caro mantenimiento. En los años 80, la prensa norteamericana, denunció su creciente deterioro. Y un reporte hecho en 1997 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, recomendó la ejecución de 830 trabajos urgentes, de los cuales no se han hecho ni la mitad; y hay al menos 389 de la lista que ni siquiera han comenzado.
Otro gravísimo problema es el de la conservación de la cuenca, sin lo cual el Canal no funcionaría. Cada vez que pasa un barco, se vierten al mar 52 millones de galones de agua dulce. Y el problema es que la presión demográfica sobre la cuenca va creciendo a medida que los norteamericanos se retiran.
Pese a las malas perspectivas, los administradores panameños se han mostrado optimistas ante la posibilidad de que, con la ayuda de ahorros en su operación, se pueda sacar mayor provecho a la vía de la que hoy Panamá devenga un aproximado de 150 millones de balboas al año.
El Canal genera por concepto del tránsito de naves unos 500 millones de balboas anual y, luego de descontar lo que a Panamá toca por concepto del uso de tierras y aguas, lo que resta se va en mantenimiento y costos laborales de una planilla de 9,500 empleados de altos salarios.
Se ha sugerido que parte del ahorro se haga a nivel de las planillas. Existen injustificadas compensaciones y puestos ociosos que deben ser eliminados. Pero los sindicatos no quieren que sus condiciones laborales se desmejoren.
La dirigente sindical Lina Bozos ha sugerido que en su lugar cese el despilfarro tales como el de la compra de la grúa Titán por 14 millones de balboas, sin que pueda funcionar aún. Recomienda asímismo que cesen los gastos de decoración, las reuniones en hoteles de lujo, las asesorías injustificadas, el turismo constante al Canal de Suez, y el Centro de exhibiciones EPCOT Sur que sugiere a un Disney.
Y de la confrontación de ambas posiciones surge que en efecto, es posible lograr algunos ahorros; pero tales han de ser manejados con cautela para atender prioritariamente las necesidades de mantenimiento y modernización de la propia vía. Sería iluso que, como en la historia del cántaro de leche, empezáramos a gastar lo que todavía no tenemos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América