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Aida, mujer ejemplar


El 23 de septiembre pasado nos reunimos en la Iglesia de Guadalupe, un número apreciable de familiares, amigos y colegas de la Prof. Aida Name de Prosperi, para despedirla de este mundo. Fue una mujer extraordinaria. Como educadora fue una trabajadora incansable por la innovación y la renovación constante de la educación; una profesional de gran visión y sus contribuciones fueron siempre generosas, creativas y realistas. Aun cuando su especialidad fue la pedagogía, siempre mantuvo gran preocupación por la educación nacional, como especialista de currículo, Directora Nacional de Currículo y Tecnología Educativa, miembro Principal de la Comisión Coordinadora de la Educación Nacional y del Equipo Asesor del Despacho Superior. Ella dejó con su obra una impronta difícil de borrar en el Ministerio de Educación, institución a la que le dedicó sus mejores años y talentos. Durante más de tres décadas, tuvo una destacada presencia en los cambios curriculares y las transformaciones educativas del país. Por eso, cuando algunas personas pretenden eliminar su nombre de las páginas de las publicaciones, no hacen más que engañarse, al intentar mezquinamente disputarle el valor de su contribución intelectual y la presencia de su espíritu pedagógico imbatible.
Tuve el privilegio de encontrarme entre sus muchos amigos y de gozar de su confianza profesional. Con ella compartimos muchos sueños e iniciativas educativas. Escribirmos dos libros: uno sobre las reformas educativas en cinco países centroamericanos, y otro sobre la educación panameña, el tránsito hacia la modernización. En ambas obras, Aida supo trasmitir lo mejor de su exquisita cultura y formación pedagógica. Ella también se interesó en ofrecer luces para iluminar un camino que permanece aún en la penumbra, como es el de una educación con equidad y calidad para todos. Gracias Aída, de ti heredamos preciosos bienes: la inteligencia superior, la discreción, la tolerancia, el respeto por los otros, la honestidad, la afabilidad, el valor de la amistad y la familia, el amor por la patria y el compromiso con el cambio educativo. Nos dejas un legado que tus amigos y familiares esperamos preservar y acrecentar. Hoy prometemos no fallarte. Buen viaje Aida.

101 años de Panamá América

 
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