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Ajedrez político o en "jaque mate"...META


Como marco de referencia, aunque resulte redundante para quienes se interesan por la vida y obras de esa subespecie conocida como "clase política", recordamos que la Asamblea Legislativa está integrada por 71 legisladores, perteneciendo una ligera mayoría de ellos al sector oposición (integrados en un frágil pacto META-PRD y ex PDC, hoy PP), y el resto a una variedad de intereses partidistas subsumidos por el oficialismo.
De acuerdo con la tesis propuesta en el siglo XVIII por Montesquieu, la cual fue de generalizada aceptación posterior y puesta en vigencia por los sistemas administrativos políticos interesados en darse a conocer como estados democráticos, el elemento gobierno para un desenvolvimiento más eficiente, prístino y mejor representado, debería estar integrado por una tríada de poderes de accionar independientes, aunque en colaboración armónica entre ellos. Identificaba así el ilustre pensador, al poder ejecutivo, al poder legislativo y al poder judicial.
En Panamá se ha dado en llamar a los nombrados poderes, antecediéndoles el calificativo de órganos; quizás puede ser porque en lo concerniente al poder, cada uno se esfuerza en demostrar en el ejercicio de sus respectivas funciones, quien acapara más atribuciones...más poder.
Existe, en teoría de muchos, la idea de que el primer órgano de gobierno debiera ser el Legislativo, por razón de que el soberano de todo Estado es el pueblo; pero no un pueblo en estado de naturaleza Hobbiano, con derecho a todo lo que le parezca posible, incluyendo el derecho a matar y hacer la guerra sin temor a ser juzgado (no me estoy refiriendo al imperio), sino un pueblo que se rija por leyes, o sea, que las leyes que emanen del legislativo, regulan, limitan, ordenan al soberano, atendiendo a un contrato.
El Judicial, que debería ser el más temido por ser el encargado de dirimir y hacer prevalecer la justicia y la ley, aplicando una balanza en la que no haya visión personal que la incline, ni encontra ni a favor, no lo es y mucho menos lo será de continuarse la práctica partidaria de designar éstos a sus afiliados más activos, en tan especializada tareas, con la tonta justificación de que: "si el anterior lo hizo, por qué no puedo hacerlo yo".
En los regímenes presidencialistas, caso Panamá, quien realmente tiene y usa el poder como poder real, es el Ejecutivo.
Quienes alcanzan esta meta, se sienten semisatanaces, con todos los poderes que se puedan generar aprovechando el botín de la "cosa pública" para dispendio personal, nepótico, amical, privativo. Si observaron, no digo ex profeso "semidioses" sino semisatanaces, porque no hay en ninguna de sus acciones ningún acercamiento, ni parecido siquiera a Dios o a sus mandatos. Pero sí a lo satánico.
Con ese poder globalizado, justifican o creen justificar todos los absurdos; y menciono aquí solamente uno de tantos: La testarudez -a pesar de la negación popular (expresada en encuestas) -en querer asegurar de por vida a sus a láteres, uno de ellos evidentemente, más a láter que otro, en una posición que al concluir la década correspondiente, les totalizaría a cada uno una cuenta bancaria superior al millón de balboas. (multiplique diez mil mensuales por doce meses y ese resultado por diez)
Pero este es sólo un capítulo de esta película (que tiene todos los ingredientes para convertirse en éxito: violencia, dinero, poder, sexo, política, espionaje, corrupción). El otro capítulo, de potencialidad trascendente, pareciera emerger de una jugada de ajedrez, menos tipo Kasparov y más de tipo Osama, por su fría premeditación, por el toque de carambola o por ambas.
Me estoy refiriendo a la posibilidad de aplicación de expulsiones, como resultado de una toma de decisión indisciplinada, consciente o inconsciente, bajo esos insoportables estímulos washingtonianos, en las unidades necesarias (ya algunas claudicantes). Con esta movida no sólo se podría obtener la tan anhelada ratificación de las magistraturas políticas, o sea, sin vendas en los ojos; lo que es igual a magistraturas sesgadas partidariamente, sino que además se lograría como valores agregados, una sustantiva ganancia adicional con el resquebrajamiento del, por su propio peso ya muy endeble, pacto META. Coalición, que en estos momentos domina la Asamblea, pero que al perder esa raquítica mayoría, tendría que volver a la época de La Pintada, gozada y sufrida con anterioridad, por secciones de los METAlizados.
Resultado final. El Poder Ejecutivo reunificaría así, como se hace con los títulos boxísticos, el poder único con los neosaltamontes y el consecuente control de los órganos de gobierno. Las fracciones que se decidan a continuar en oposición pasarían al ostracismo político nuevamente. Y, " jaque mate".

101 años de Panamá América

 
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