Al contemplar las olas por última vez
Doctora en Historia y Política Internacional
Una mañana hace un par de meses atrás, cuando nisiquiera vislumbrábamos los problemas que el Corredor Sur nos traería, mi esposo se asomó a la ventana de nuestra habitación y con actitud reflexiva y triste me dijo: "Hay que contemplar las olas por última vez..." Me quedé pensativa e incrédula ante tal aseveración y no pude responderle porque la tristeza me apretó el corazón. Hoy día, se cumplió lo dicho porque en Coco del Mar jamás volveremos a sentir el oleaje romper sobre nuestras costas inmediatas y lo que sentimos en vez, es el olor nauseabundo que nos ha dejado ICA con las salidas de aguas negras que han quedado bloqueadas y el estruendo de la maquinaria y los camiones que traen piedras de sabe Dios dónde y que están trabajando de noche y de día sobre nuestras narices.
Desde hace varios meses, las comunidades de Boca La Caja, La Playita, San Sebastián, San Francisco de la Caleta, Coco del Mar y Viña del Mar, ante la indiferencia gubernamental nos organizamos para solicitarle a esta empresa mexicana que respetara nuestros derechos ciudadanos y que se construyera el Corredor Sur según las especificaciones prometidas inicialmente y cumpliendo con los requisitos mínimos ambientales y de respeto por los derechos al descanso ciudadano, tal como se haría en cualquier país civilizado. Los señores de ICA, valga la pena decirlo, nos han demostrado con sus acciones que solamente les interesa enriquecer su bolsillo y que no son amantes de la verdad. Inicialmente, quisieron tratarnos como si fuésemos unos ignorantes y se mofaron de nuestras preocupaciones. ¡Qué falta de respeto! Luego, a fuerza de insistir y perseverar, nos contestaron con verdades a medias y jamás han querido develar el diseño final de esta nefasta obra que condenará para siempre a nuestra hermosa Bahía. Tuvimos que recurrir a una acción judicial exhibitoria la cual arrojó, entre otras cosas, que el MOP no poseía planos finales de la obra. Han contratado profesionales locales de prensa para tener a la ciudadanía desinformada, bombardeándola constantemente con noticias falsas. Para muestra un botón. Hablan de que están removiendo el pedraplén de ATLAPA, cuando en realidad están construyendo uno permanente el cual ha dejado sin salida al mar, tres drenajes de aguas negras que ya están produciendo sedimentación y malos olores. Simplemente han puesto un tubo de concreto de 1 metro de circunferencia aproximadamente, el cual no hace falta ser experto para darse cuenta que es insuficiente e ineficaz.
Un incidente que prueba la mala voluntad de ICA días atrás, cuando debido a que los trabajos de esta empresa frente a nuestras residencias en Coco del Mar se dilataban hasta la madrugada sin respetar el reposo nocturno de los ciudadanos residentes del área, mi esposo se quejó personalmente con el Ing. Nicolás Luis Trejos, gerente de ICA Panamá. El Sr. Trejos argumentó que se veían obligados a trabajar de día y de noche porque el MOP los tiene presionados ya que el actual presidente quiere inaugurar estas obras en agosto próximo antes de su partida. Mi esposo le dijo que está bien que trabajen 24 horas en áreas deshabitadas en donde no se perturba el descanso diario de nadie y que respetasen las áreas pobladas ya que estábamos tan desesperados que íbamos a vernos obligados a tomar otro tipo de medidas. Quedó en que lo consultaría con las autoridades del MOP y, esa misma tarde, le dejó a mi esposo un mensaje, que aún tenemos grabado, en el cual le informaba que cesarían de trabajar después de las 10:00 p.m. para que la gente descansara. Fueron palabras dichas sin intención porque al día siguiente la empresa volvió nuevamente a sus andanzas y taladraron roca toda la noche.
¿En qué clase de país vivimos? ¿Dónde están las autoridades nacionales que deben proteger los intereses de los ciudadanos para que esta empresa extranjera cumpla con los requisitos mínimos de saneamiento y medio ambiente? ¿Dónde están el MOP, la ANAM, el Ministerio de Salud? ¿Por qué se le permite a una empresa extranjera hacer cosas que las locales ni siquiera soñarían? ¿Cómo puede ser que nuestras autoridades nos hayan dejado desamparados frente a los ultrajes de esta empresa foránea? ¿Cómo puede ser que no les preocupe un problema que tendrá incidencia sobre la salud de todos los ciudadanos de la capital? ¿Cómo puede ser que el gobierno haya negociado y autorizado la construcción de esta obra a una empresa que en ningún momento ha mostrado los planos finales de la misma, ni cumplió con realizar los estudios de impacto ambiental que debían ser requisito sine qua non para cualquier empresa que se ganara esta licitación? ¿Cómo puede ser que a estas alturas del juego, al ingeniero encargado de gestión de ICA se le permita informar a los medios de comunicación que los accesos a los planos del Corredor Sur son sólo para su cliente, el MOP, quien antes había declarado que no estaba en posesión de los mismos? ¿Cómo puede ser que la ANAM no detenga la obra hasta que se cumplan con los requisitos ambientales como lo hacen con los nacionales? ¿Quiénes son estos magos urbanistas que han decidido desembocar las salidas principales de este corredor en un área de tal congestionamiento vehicular, como son la avenida Balboa y la vía cincuentenario, en donde sin el toque mágico de ICA, ya no cabe ni un carro más?
Me siento en la obligación de hacer estas preguntas, porque los errores nefastos que está cometiendo ICA en la construcción de esta obra por no querer gastar "unos dólares más", los pagaremos todos los panameños y las generaciones a venir. La costa de Panamá se va a convertir en un pantano de depósitos fecales al punto que en unos años más, según los expertos, la ciudad va a ser un sitio tan malsano y maloliente que se nos hará difícil vivir en ella. ¿Remedio? Por supuesto que habrá un remedio:¡¡¡ rellenar!!! Esta solución sólo puede ser del agrado de las empresas de desarrollo urbanístico, como ICA, a quienes esto les suena como música por los tilines que traen los muchos millones que se ganarían. Preocúpense señores, que la Bahía es de todos y no sólo de los residentes de Boca La Caja, La Playita, San Sebastián, San Francisco, Coco del Mar y Viña del Mar.
¿Existe acaso alguna autoridad supranacional a la cual podamos recurrir para que se respeten nuestros derechos? Tengan por seguro que si existe, a ella recurriremos pues utilizaremos los recursos que estén a nuestro alcance para que todos los panameños y la comunidad internacional se enteren de lo que le están haciendo a nuestra Bahía. ¡Exigimos reparación! ¿Qué podemos hacer simples ciudadanos ante tanta negligencia e indiferencia? ¡Luchar por nuestros derechos! Dejemos que ICA saboree su triunfo, pero sepan que tarde o temprano se les pedirá cuentas tanto a ellos como a los actuales gobernantes ya que no olvidaremos jamás el arrullo de las olas.
Una mañana hace un par de meses atrás, cuando nisiquiera vislumbrábamos los problemas que el Corredor Sur nos traería, mi esposo se asomó a la ventana de nuestra habitación y con actitud reflexiva y triste me dijo: "Hay que contemplar las olas por última vez..." Me quedé pensativa e incrédula ante tal aseveración y no pude responderle porque la tristeza me apretó el corazón. Hoy día, se cumplió lo dicho porque en Coco del Mar jamás volveremos a sentir el oleaje romper sobre nuestras costas inmediatas y lo que sentimos en vez, es el olor nauseabundo que nos ha dejado ICA con las salidas de aguas negras que han quedado bloqueadas y el estruendo de la maquinaria y los camiones que traen piedras de sabe Dios dónde y que están trabajando de noche y de día sobre nuestras narices.
Desde hace varios meses, las comunidades de Boca La Caja, La Playita, San Sebastián, San Francisco de la Caleta, Coco del Mar y Viña del Mar, ante la indiferencia gubernamental nos organizamos para solicitarle a esta empresa mexicana que respetara nuestros derechos ciudadanos y que se construyera el Corredor Sur según las especificaciones prometidas inicialmente y cumpliendo con los requisitos mínimos ambientales y de respeto por los derechos al descanso ciudadano, tal como se haría en cualquier país civilizado. Los señores de ICA, valga la pena decirlo, nos han demostrado con sus acciones que solamente les interesa enriquecer su bolsillo y que no son amantes de la verdad. Inicialmente, quisieron tratarnos como si fuésemos unos ignorantes y se mofaron de nuestras preocupaciones. ¡Qué falta de respeto! Luego, a fuerza de insistir y perseverar, nos contestaron con verdades a medias y jamás han querido develar el diseño final de esta nefasta obra que condenará para siempre a nuestra hermosa Bahía. Tuvimos que recurrir a una acción judicial exhibitoria la cual arrojó, entre otras cosas, que el MOP no poseía planos finales de la obra. Han contratado profesionales locales de prensa para tener a la ciudadanía desinformada, bombardeándola constantemente con noticias falsas. Para muestra un botón. Hablan de que están removiendo el pedraplén de ATLAPA, cuando en realidad están construyendo uno permanente el cual ha dejado sin salida al mar, tres drenajes de aguas negras que ya están produciendo sedimentación y malos olores. Simplemente han puesto un tubo de concreto de 1 metro de circunferencia aproximadamente, el cual no hace falta ser experto para darse cuenta que es insuficiente e ineficaz.
Un incidente que prueba la mala voluntad de ICA días atrás, cuando debido a que los trabajos de esta empresa frente a nuestras residencias en Coco del Mar se dilataban hasta la madrugada sin respetar el reposo nocturno de los ciudadanos residentes del área, mi esposo se quejó personalmente con el Ing. Nicolás Luis Trejos, gerente de ICA Panamá. El Sr. Trejos argumentó que se veían obligados a trabajar de día y de noche porque el MOP los tiene presionados ya que el actual presidente quiere inaugurar estas obras en agosto próximo antes de su partida. Mi esposo le dijo que está bien que trabajen 24 horas en áreas deshabitadas en donde no se perturba el descanso diario de nadie y que respetasen las áreas pobladas ya que estábamos tan desesperados que íbamos a vernos obligados a tomar otro tipo de medidas. Quedó en que lo consultaría con las autoridades del MOP y, esa misma tarde, le dejó a mi esposo un mensaje, que aún tenemos grabado, en el cual le informaba que cesarían de trabajar después de las 10:00 p.m. para que la gente descansara. Fueron palabras dichas sin intención porque al día siguiente la empresa volvió nuevamente a sus andanzas y taladraron roca toda la noche.
¿En qué clase de país vivimos? ¿Dónde están las autoridades nacionales que deben proteger los intereses de los ciudadanos para que esta empresa extranjera cumpla con los requisitos mínimos de saneamiento y medio ambiente? ¿Dónde están el MOP, la ANAM, el Ministerio de Salud? ¿Por qué se le permite a una empresa extranjera hacer cosas que las locales ni siquiera soñarían? ¿Cómo puede ser que nuestras autoridades nos hayan dejado desamparados frente a los ultrajes de esta empresa foránea? ¿Cómo puede ser que no les preocupe un problema que tendrá incidencia sobre la salud de todos los ciudadanos de la capital? ¿Cómo puede ser que el gobierno haya negociado y autorizado la construcción de esta obra a una empresa que en ningún momento ha mostrado los planos finales de la misma, ni cumplió con realizar los estudios de impacto ambiental que debían ser requisito sine qua non para cualquier empresa que se ganara esta licitación? ¿Cómo puede ser que a estas alturas del juego, al ingeniero encargado de gestión de ICA se le permita informar a los medios de comunicación que los accesos a los planos del Corredor Sur son sólo para su cliente, el MOP, quien antes había declarado que no estaba en posesión de los mismos? ¿Cómo puede ser que la ANAM no detenga la obra hasta que se cumplan con los requisitos ambientales como lo hacen con los nacionales? ¿Quiénes son estos magos urbanistas que han decidido desembocar las salidas principales de este corredor en un área de tal congestionamiento vehicular, como son la avenida Balboa y la vía cincuentenario, en donde sin el toque mágico de ICA, ya no cabe ni un carro más?
Me siento en la obligación de hacer estas preguntas, porque los errores nefastos que está cometiendo ICA en la construcción de esta obra por no querer gastar "unos dólares más", los pagaremos todos los panameños y las generaciones a venir. La costa de Panamá se va a convertir en un pantano de depósitos fecales al punto que en unos años más, según los expertos, la ciudad va a ser un sitio tan malsano y maloliente que se nos hará difícil vivir en ella. ¿Remedio? Por supuesto que habrá un remedio:¡¡¡ rellenar!!! Esta solución sólo puede ser del agrado de las empresas de desarrollo urbanístico, como ICA, a quienes esto les suena como música por los tilines que traen los muchos millones que se ganarían. Preocúpense señores, que la Bahía es de todos y no sólo de los residentes de Boca La Caja, La Playita, San Sebastián, San Francisco, Coco del Mar y Viña del Mar.
¿Existe acaso alguna autoridad supranacional a la cual podamos recurrir para que se respeten nuestros derechos? Tengan por seguro que si existe, a ella recurriremos pues utilizaremos los recursos que estén a nuestro alcance para que todos los panameños y la comunidad internacional se enteren de lo que le están haciendo a nuestra Bahía. ¡Exigimos reparación! ¿Qué podemos hacer simples ciudadanos ante tanta negligencia e indiferencia? ¡Luchar por nuestros derechos! Dejemos que ICA saboree su triunfo, pero sepan que tarde o temprano se les pedirá cuentas tanto a ellos como a los actuales gobernantes ya que no olvidaremos jamás el arrullo de las olas.