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Al día siguiente...


PREOCUPADO como estoy por el futuro de mi país, últimamente vengo teniendo pesadillas. La última relacionada con el referéndum; fue tan precisa que al despertarme apunte los rasgos más importantes de mi tormentoso sueño.
Estaba durmiendo en la madrugada del lunes 23 de octubre. Las circunstancias me ubicaban frente al televisor donde uno de los Magistrados del Tribunal Electoral, como quien despide al difunto en un entierro, flanqueado por sus colegas, dos, con voz de ultratumba anunciaba el resultado del referéndum: "El resultado oficial es 51% para el No y 49% para el Sí. El proyecto de Ampliación del Canal ha sido rechazado".
A partir del fulminante anuncio, comenzaron a escucharse los mea culpas. Aunque ya las encuestas de diversos diarios lo anunciaban; era díficil asimilar lo que oían. En el fondo del salón de ATLAPA donde se contaron los votos emitidos, ondeaban las banderas rojas de quienes se opusieron al proyecto. Compartiré algunos de los datos que pude apuntar de esa necia pesadilla.
"La mayor de las culpas la tiene Torrijos", espetó uno. "El no ha dado ningún ejemplo que quiere acabar con la corrupción que existe en su gobierno. La gente hubiese creído en él si por lo menos uno de esos grandes a su alrededor estuviesen en la cárcel". Otro cuestionó el que no había una cabeza visible para dirigir el tema y, las dos que existían, no se llevaban entre sí, sobretodo porque "Catín" Vásquez todavía le duele no haber sido el nuevo Administrador del Canal.
Escuché: "qué podemos esperar de la ampliación, dentro de un gobierno que para nada es eficiente. Basta mirar que desde diciembre clausuraron la ARI y COFINA, y todavía esas antiguas entidades andan en un limbo; nadie decide que hacer con ellas."
La repartidera de culpas también le llegó al PRD y al Partido Popular, por perder cada vez más contacto con sus bases y aliados naturales, a quienes no se les pidió su apoyo a la causa favorable a la ampliación. Los nombres de Mitchell Doens, Sánchez Cárdenas y hasta del mismo Pérez Balladares sonaron como los que debajo de cuerda estaban serruchando el proyecto, lo mismo que decían de los ministros, diputados y representantes que no movieron un dedo para que la ampliación cuajara. Unos indicaban que el problema básico fue que un asunto eminentemente técnico, quiso defenderse políticamente, echando a los expertos a un lado, y tratando de venderlo políticamente. Las quejas sobre la campaña publicitaria fueron grandes; se decía que haberla manejado amigos y no peritos en la materia, no terminó de llegarle a quienes se quería votasen Sí.
Gracias a Dios que sólo fue un sueño y que todavía faltan algunas semanas para llegar al 22 de octubre. Que no cunda el pánico, porque de nuestro lado tenemos un gran proyecto, respaldado por un excelente equipo de técnicos panameños, que desde que operan y administran el Canal de Panamá, han demostrado ser mejores y más eficientes de quienes lo administraron desde 1914. Tenemos un Canal en manos de panameños, no de españoles, franceses y colombianos, que desde que administran solos la vía interoceánica ni siquiera se escuchan los actos de corrupción que se cometían cuando todo el control estaba en manos gringas.
Todavía tenemos tiempo, sobretodo porque la verdad histórica esta de nuestro lado. Soy un convencido de que con la imagen de buena gente y de persona sana y sincera que se percibe de él, el Presidente Torrijos debe hacer una última presentación pública -como él habla y sin leerla ni discursos preparados- pidiéndole de corazón a los panameños que apoyen la ampliación, ya que la misma es beneficiosa para desarrollo del país y para asegurar el futuro de las próximas generaciones de panameños. Que ahora que tenemos los panameños la oportunidad que por casi un siglo nos negaron los norteamericanos, se hace tiempo de que solos y mirando los mejores intereses patrios convirtamos al Canal de Panamá en nuestro verdadero recurso nacional. Sólo votando que Sí a la ampliación lo podremos lograr. Estoy seguro de que la mayoría de los panameños lo apoyaríamos, porque además de no pertenecerle el Canal a él ni sus futuros beneficios, si éste se amplía, -como quienes se oponen absurdamente quieren hacer ver- debemos meternos en la cabeza que nos pertenece a todos.
Destruida por la invasión del pirata Henry Morgan, la ciudad fue abandonada por sus habitantes y reconstruida a partir de 1673 en un nuevo emplazamiento amurallado.
Su trazado, del siglo XVII y propio de la planificación urbana española, se mantiene intacto.
La ciudad de Panamá La Vieja fue trasladada con todas sus órdenes religiosas, calles, avenidas y hasta sus plazas, tras ser destuida en 1673 por el pirata Henry Morgan.
De 1673 a 1910 la ciudad amurallada sufrió una gran cantidad de transformaciones y la introducción de muchos estilos arquitectónicos europeos.
El Paseo Esteban Huertas lleva el nombre en honor al general Esteban Huertas, prócer de la separación de Panamá de Colombia.
Fue quien promovió una de las gestas separatistas. El sitio representa la parte de la colonial ciudad amurallada asentada en 1671 y que además, contiene en su conjunto la Plaza de Francia.
También el paredón de fFusilamiento, donde se acribilló al primer guerrillero del contienente americano, Victoriano Lorenzo en el año 1903.
El sitio se construyó sobre los tramos mejor conservados de las murallas coloniales.

101 años de Panamá América

 
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