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Al maestro con cariño


Hoy, cuando la educación pública y algunos colegios privados dan muestras de evidente deterioro, es obligante destacar la tesonera labor de distinguidos maestros y formadores de juventudes. El 23 de enero se cumplió una década de la desaparición física de un insigne educador con quien mi generación tuvo oportunidad de formarse, Don Vicente Bayard P.

Cuando ingresé al Instituto Justo Arosemena, la dirección estaba a cargo de otro excelente educador, el Prof. Federico Velásquez quien, a su deceso, sería reemplazado por Bayard. Ambos tenían una recia personalidad y un amplio bagaje cultural, así como una sólida experiencia docente.

Indudablemente, como dice Keniche Ohmae en la "Mente del Estratega", de nada vale la dirección de un experimentado capitán de un navío si no cuenta con marinos conscientes de sus labores, los objetivos y metas que se persiguen. Para esa época, el IJA contaba con educadores de gran valía, tales como José Lisímaco Castillo, Novencido Escobar, Carmen Solé Bosch, Virgilio Morcillo, María Gilma de Obaldía, Luis Angel Muñoz, Gil Ernesto Brown, Franklin Raymores, "Chele" Rodríguez, Daysi de Nicosia y tantos otros que, por limitaciones de espacio, les pido excusa por la omisión. Pero de todos mis profesores del que más gratos recuerdos guardo, es del Prof. Bayard. En sus clases de Gobierno quizás fui uno de los alumnos con el que más confrontaba, al extremo de que en ausencia de participación de mi parte, solía decir "¿está de acuerdo amigo Mora?"

Estando el Prof. Bayard en calidad de asesor del colegio, y cuando matriculaba a mis últimos hijos en éste, me sorprendió poniendo su brazo en mi hombro y caminado conmigo me decía: "Amigo Mora, es el consenso de los profesores de su época que los jóvenes de su generación dejaron una huella indeleble en el colegio, que ha sido difícil de superar". Le di las gracias y me retiré muy halagado por el elogio viniendo de un educador de su talla. en una ocasión, al verlo en la acera de su casa, me bajé del carro para saludarlo. Al poco tiempo, recibí la noticia de su fallecimiento.

La sociedad panameña está olvidando valores fundamentales, razón por la cual creo representar los sentimientos de la generación que se educó en esa época, al exaltar las cualidades pedagógicas del Prof. Bayard y del equipo de educadores que le acompañó en tan loable labor. Panamá tiene recursos humanos y económicos suficientes para hacerle frente al total decaimiento que se evidencia en el sector educativo, haciendo a un lado la acción política que tanto daño le ha infringido y darle oportunidad a la gente proveniente de estratos humildes para que puedan escalar mayores estadios de desarrollo.

Muchas gracias amigo Vicente.

101 años de Panamá América

 
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