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Al nuevo gobierno


La esperada alianza para escoger los dirigentes de la Asamblea Legislativa se dio con el beneplácito del pueblo panameño, a pesar de los esfuerzos desesperados de los contrarios, para dominar ese órgano del Estado.
En oportunidad anterior había expresado sobre la conveniencia de aglutinar los grupos que fueron adversos al gobierno que finalizó el 31 de agosto recién pasado y tratar de lograr el apoyo de algunos de los partidos que les fueron afines y gracias a las buenas gestiones de las personas que intervinieron en los arreglos, se logró lo que era una necesidad para la buena marcha del gobierno que se inicia.
La forma discordante como se comportó el grupo que dominó la Asamblea Legislativa, durante el período pasado, en virtud que la mayoría de ellos fue reelecta, será el recuerdo para toda la ciudadanía, de un acto de soberbia e incultura, que ojalá que no se repita, porque es un mal ejemplo que las futuras generaciones no debieron percibir.
Es importante tomar en consideración que se perdió el sentido de patria a la cual se le situó por debajo de los intereses de quienes no querían perder la hegemonía que tuvieron por cinco largos años y que propiciaron la creación de distintas leyes de última hora, para perjudicar la gobernabilidad de los grupos que ganaron la campaña electoral.
Es vergonzoso el trato que estos grupos dieron a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, que se le separó de su cargo y que a la fecha su situación sigue siendo confusa. Incluso se aprobó una ley sobre la edad para ejercer cargos públicos que todo el pueblo la distingue con el nombre del magistrado afectado. Bochorno en el manejo de la justicia en nuestro país.
Las buenas intenciones de la presidenta Mireya Moscoso se pueden cristalizar. En una posición tan alta como la que ella se ganó en buena lid, es necesario el apoyo de sus asesores para que le ayuden a manejar el sin número de problemas que tendrá que afrontar y cuenta con un grupo de lujo que estoy seguro que le aconsejarán, para que su gobierno sea el espejo donde puedan mirarse todos los ciudadanos conscientes y honrados, que propugne entre otras cosas, con la mayor brevedad posible por el mejoramiento de la salud, que es lastimoso como se desenvuelve actualmente, especialmente para quienes no tienen la forma de pagar un médico privado.
Con relación a las propiedades que han revertido al país, hay que tener sumo cuidado. Si es posible revisar lo que se haya adjudicado, sin las posibles garantías y que pasen a manos de trabajadores de la clase media que necesitan viviendas. A las clases humildes hay que tratar de ubicarlas en construcciones de bajo costo, que puedan ser pagadas por ellas.
El buen uso de los edificios que reviertan es importante. Que se establezca que si el gobierno sigue pagando alquileres altos a particulares, teniendo el recurso de los que nos han entregado, se continuará jugando con los dineros del pueblo para favorecer a los eternos pelechadores del erario público.
La protección a los productores agropecuarios no se debe hacer esperar. La baja de golpe del arancel de importación fue la estocada que recibieron nuestros agricultores y ganaderos, que los mantienen al borde de la quiebra, sin tomar en consideración que para producir se necesita la mano de obra del campesinado, que también es panameño y que su sustento anda por el suelo.
Hay tantas necesidades por resolver a todos los niveles que tendrá que encarar el Poder Ejecutivo, el que con un manejo ordenado y honesto puede salir avante y hacer frente en beneficio de las clases más necesitadas.
Del nuevo gobierno se espera lo mejor. Los resultados deberán ser positivos.

101 años de Panamá América

 
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