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Al oído de los estudiantes de periodismo


"No le tema a la competencia, témale a su incompetencia". Hay que tener sangre de torero para pretender ser periodista. La proporción de profesionales de la comunicación que mueren anualmente asesinados, debería constituir enorme disuasivo, sin embargo pareciera ser el gran acicate. Otro peligro menos mortal pero mortificante, lo constituye las demandas legales por calumnia, difamación, etc. Si a todo esto agregamos los bajos salarios, (en proporción a otras profesiones), tenemos la gran incógnita, porque con razón muchos jóvenes y algunos no tanto, se animan y arriesgan a estudiar periodismo y otros, los llamados empíricos, pese a todo continúan en la brega. No hay la menor duda, en muchos casos tiene que ser por vocación.
Recientemente una comisión conjunta brindó una charla en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Panamá, con relación al "nuevo proyecto de ley de prensa" que se ha presentado una vez más en la Asamblea Legislativa. Dicho proyecto tiene gran similitud con los anteriores, y esto no constituye un halago precisamente, ni para la Asamblea ni para el periodismo. Hicieron uso de la palabra el periodista Marco Castillo, Presidente del CONAPE, el Lic. Ricardo Lombana, de la Defensoría del Pueblo, y el Dr. Octavio Amat, Director de El Panamá América y Directivo del Forum de Periodistas, quienes dieron explicaciones precisas del porqué el proyecto de ley presentado a la Asamblea Legislativa, más que pretender regular el periodismo en Panamá, pareciera querer estrangularlo, más de lo que ya está con las leyes mordaza que datan de la época de la dictadura aún increíblemente vigentes. El mismo constituye un atentado a la libertad de expresión, así como una negación a honrar los acuerdos internacionales, de los cuales Panamá es signatario en materia de libertad de expresión.
Lo que a continuación aconteció, fue sintomático. Al abrirse el período de preguntas y comentarios, fue evidente, a través de las interrogantes que planteaban, el que los estudiantes no habían leído el anteproyecto que se discutía, y así se lo hicieron ver los oradores. Incluso algunos, increíblemente pensaron que en dicha ley se "legislaba en materia de salarios", situación que no se da en ninguna profesión. Lo preocupante en realidad fue constatar que, una de las cualidades prioritarias que deben tener los comunicadores, su amor y vocación por la lectura, no se proyectaba en esa reunión ni por la lectura en general, ni por la temática del anteproyecto mencionado. En "compensación" y al calor de los argumentos, salió a relucir, como es ya habitual en estas reuniones, quién es periodista y quién no, los factores estéticos en televisión, el tema de los empíricos, la "escala salarial" (la cual la establece cada uno con trabajo y talento).
En un momento dado alguien planteó por qué a un médico para ejercer se le exigen años de estudio y posteriormente que refrenda ante un comité técnico su idoneidad, y a un periodista no. Un médico debe tener en su haber una serie de conocimientos fisiológicos, técnicos y científicos así como prácticas de la anatomía humana, dada su vital misión, en donde no caben las especulaciones ni intuiciones, ya que estos son conocimientos especializados que necesariamente se tienen que aprender. Sin soslayar los aspectos técnicos que le son consustanciales, en el periodismo, al igual que en la pintura, la literatura, la poesía, etc., se dan cualidades y motivaciones intrínsecas que responden a impulsos humanos básicos y a cualidades artísticas y comunicativas que, se tienen o no se tienen. Prueba de ello, a nivel local, lo constituyen las "idoneidades" que, en periodismo y relaciones públicas, asignó y repartió la dictadura a personas que en muchos casos nunca han ejercido puesto que no poseen la materia prima de la capacidad comunicativa. Similar situación se da con muchos diplomados que sencillamente no ejercen. Por contraste muchos menospreciados "empíricos", continúan ejerciendo con gran calidad profesional... En el caso particular del periodismo a nivel internacional, se aprecian paradojas como el que, un amplio porcentaje de los premios Pulitzer, se los han ganado comunicadores que no estudiaron periodismo y nadie en USA o en Europa se les ocurre protestar, ya que el talento, el esfuerzo y la tenacidad, no se valoran a través de un diploma.
Al margen de cualquier otra consideración, los periodistas son dignos de admiración y apoyo. Qué sería del mundo y la vida sin noticias, informaciones, análisis, caricaturas, fotos, columnas de opinión y sin las discusiones bizantinas que generan los proyectos de ley de prensa. Con una experiencia de 40 años en radio y en prensa escrita, me confieso empírico con todas las agravantes que para algunos, ello implica. Sin embargo, no estoy a favor de los empíricos, y cualquier padre de familia me comprenderá por qué tan pronto se entere de que mi mayor orgullo periodístico, por partida doble, consiste en que, una de mis hijas se hubiese graduado en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Panamá, y la otra, no estudiaba periodismo y pese a ello fue nombrada, en USA, jefe de redacción del periódico de la universidad en la que se graduó, todo para que yo no fuera el único empírico en la familia...

101 años de Panamá América

 
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