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Al PRD no le va a gustar


En un artículo titulado "Libertad de expresión o libertinaje", el sindicalista bancario Horacio E. Rodríguez S. ha manifestado su preocupación por la honra de personas e instituciones, asegurando que, desde el referendo en adelante, estamos cayendo en el "libertinaje" (El Panamá América 12 de febrero de 1999).
Dos de los ejemplos que cita para sustentar su acusación de "libertinaje"-la demanda por calumnia interpuesta por el procurador contra Gustavo Gorriti y Rolando Rodríguez, y la exigencia de Ricardo Arias Calderón de que Pérez Balladares dé cuenta del origen de su fortuna- datan de antes de referendo.
En cuanto a lo que el sindicalista llama "el célebre caso Gorriti", no menciona el hecho de que fue el propio procurador Sosa el que requirió a Rolando Rodríguez que se publicara de inmediato, sin más verificación, el reportaje sobre un cheque que a la postre resultó ser falso (La Prensa 28 de enero de 1998).
En cuanto a lo que exige Ricardo Arias Calderón, para obtener las pruebas, se necesita que el presidente cumpla con la Constitución haciendo su declaración de bienes.
Por otra parte, el único ejemplo que el sindicalista menciona después del referendo es algo que yo escribí hace más de un mes. Me acusa de escribir algo que no escribí y su escrito se publicó en El Panamá América el día siguiente a la audiencia preliminar en el caso por calumnia que me interpuso la procuradora Alma Montegro de Fletcher. Como no creo que el sindicalista bancario supiera que la audiencia se pospondría para después de las elecciones, me pregunto qué propósito perseguía.
Dicen que el diablo sabe más por viejo que por malo. Por los años que tengo encima, sé que hay que tener mucho cuidado cuando se esgrime el término "libertinaje" con respecto a los medios de comunicación porque anteriormente, simpatizantes de la dictadura militar y sus socios civiles lo usaron para justificar ataques contra la libertad de expresión.
Así pasó durante la dictadura del general Torrijos, que expropió los medios de comunicación independientes y dejó al pueblo panameño sin libertad de expresión. El Grito, un semanario clandestino publicado por un grupo de mujeres que, por divulgar la verdad de lo que sucedía en el país corrían el riesgo de ser encarceladas, violadas y degradadas, respondió. Dijo: El verdadero libertinaje es el de la dictadura que niega al pueblo panameño sus derechos individuales, sociales y políticos (El Grito #39 septiembre de 1969).
Durante la dictadura del general Noriega, la excusa de evitar el "libertinaje" se usó en dos ocasiones cuando su Gobierno arremetió contra los medios de comunicación.
La primera vez fue en 1986, después que Spadafora fue degollado, cuando los periodistas norteamericanos Seymour Hersh, Clifford Krauss y Marvin Kalb revelaban detalles en cuanto al fraude electoral de 1984 y la aceptación de éste por el Gobierno de Estados Unidos, al igual que sobre la participación de Noriega en la venta ilegal de armas al grupo guerrillero M-19 de Colombia, el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la venta de secretos de Estado norteamericanos a Israel y Cuba.
Para evitar que en Panamá hubiera una amplia discusión de lo anterior, Noriega emprendió una campaña de intimidación contra los medios de comunicación, clausurando a Radio Mundial y multando al diario Extra y a Miguel Antonio Bernal, quien pagó la multa en centavos. Luego, el Organo Judicial ayudó sacando de un archivo dos demandas por calumnia que el ministro de la presidencia Nander A. Pittí y el periodista Carlos Núñez habían interpuesto contra Bernal y Guillermo Sánchez Borbón (ver de esta autora, "Panamá Protesta", págs.172-173).
¿Qué dijeron los que apoyaban al régimen? Aducían que las acusaciones que se ventilaban en Estados Unidos atentaban contra el honor de Noriega, y se quejaban del "libertinaje" en los medios de comunicación social (grabación de la autora de los programas radiales "Diálogo", 26 de mayo de 1986, y "Frente a frente", 10 de julio de 1986).
Se volvió a usar el "libertinaje" como argumento para reprimir los medios de comunicación, el año siguiente, cuando el coronel Roberto Díaz Herrera admitió que estuvo involucrado en un fraude electoral a favor de Nicolás Ardito Barletta y que Arnulfo Arias había ganado las elecciones de mayo de 1984.
La Estrella de Panamá dijo que no había que confundir la libertad de expresión con el "libertinaje" y sugirió las medidas que se podían tomar para silenciar las protestas ("La Llorona", Estrella de Panamá 9 de junio de 1987). Poco después, Noriega desató a los Doberman y, suspendiendo los derechos individuales, censuró a los diarios independientes del 11 de junio al 30 de junio.
En estas ocasiones, negándole al pueblo panameño el derecho a saber la verdad, el Gobierno y sus adeptos usaron la excusa de evitar el "libertinaje" y de proteger la honra y buen nombre de oficiales y funcionarios para retener el poder.
Hoy estamos en una situación similar. Defendiendo el honor de unos cuantos funcionarios y sus amigos, el Gobierno PRD niega el acceso a la información que los periodistas necesitan para verificar su trabajo. Por ejemplo, ¿cuándo va la ARI a publicar la lista de las propiedades otorgadas en las zonas revertidas? Los más altos funcionarios de este Gobierno, ¿cuándo van a presentar su declaración de bienes conforme lo exige la Constitución?
Además, en vez de respetar el derecho que tiene el pueblo panameño a ser informado, el Gobierno PRD cierra la puerta a investigaciones que considera inconvenientes.
De esto tiene experiencia personal el sindicalista bancario, Horacio E. Rodríguez S., porque a principios de abril de 1996, cuando dejó entrever la posibilidad de que los carteles de la droga eran en parte responsables del colapso de BANAICO, el entonces viceministro de Hacienda y Tesoro Miguel Heras lo emplazó a que presentara las pruebas y calificó sus declaraciones como "peligrosas" (La Prensa 2 de abril de 1996).
Sin embargo, el sindicalista bancario tenía razón. Al mes siguiente, el 28 de mayo de 1996, la revista inglesa The Economist publicó un artículo en el cual salió a relucir la asociación de BANAICO con el negocio infernal (La Prensa 28 de mayo de 1996).
Ahora, cuando la libertad de expresión se encuentra bajo un renovado ataque, presumiblemente para evitar que en la campaña electoral se ventilen acusaciones que harían daño al PRD, el sindicalista bancario se queja del "libertinaje" y me censura en referencia a un artículo que escribí cuando reemplazaba a Carlos Guevara Mann en su columna "Abracadabra" (Crítica Libre 12 de enero de 1999).
Refiriéndose a la lista de contribuyentes a la campaña electoral de Pérez Balladares en 1994 que ofrecí a los lectores de Crítica Libre en ese artículo, Horacio E. Rodríguez S. dijo que casi al final del mismo, yo pregunté: "¿Será que (Federico) Humbert no se ha fijado en la caterva de maleantes que está detrás de Martín?"
Luego, el sindicalista bancario comentó: "Preguntamos nosotros: ¿Tienen pruebas ambos columnistas que todos los mencionados como donantes de la campaña del Dr. Pérez Balladares son una caterva de maleantes?" Si no son todos, ¿Por qué no publican los nombres de los que ellos tengan pruebas que son una "caterva de maleantes?".
Señor sindicalista: Yo no escribí que todos los que aparecían como donantes de la campaña del Dr. Pérez Balladares son una caterva de maleantes. Mis estudios para obtener el doctorado en antropología me enseñaron a ser lo más precisa posible en el uso del lenguaje. No creo que todos los que están en la lista son maleantes. Además, en ese párrafo ni me referí a la lista de los contribuyentes a la campaña electoral de Pérez Balladares en 1994 porque no sé si han contribuido a la campaña electoral de Martín Torrijos. Es más, mi artículo trataba de evitar eso.
Repito el párrafo en el cual aparece la oración citada por el sindicalista bancario: "Ahora el empresario y banquero Federico Humbert encabeza un Movimiento de Independientes Pro Martín Torrijos. Será que Humbert no se ha fijado en la caterva de maleantes que está detrás de Martín? Será que Humbert no sabe que Martín es el candidato patrocinado por la cúpula del partido de los indultados? Será que Humbert ignora que el PRD ha trastornado la estructura democrática de esta nación?"
Cuando escribo "la caterva de maleantes", lo cual he hecho mucho antes del artículo en que di la lista de los contribuyentes a la campaña de Pérez Balladares, pienso en la gran cantidad de miembros del PRD que tuvieron cargos pendientes, inclusive asesinatos y desfalcos millonarios, pero que no respondieron por éstos ante la ley porque fueron indultados por funcionarios que son dirigentes de ese partido y que también indultaron a sus antiguos socios en las Fuerzas de Defensa.
Si el sindicalista bancario Horacio E. Rodríguez S. quiere que dé más detalles al respecto, lo haré gustosamente pero le advierto, al PRD no le va a gustar.

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