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Al Señor Presidente


Señor Presidente
Reciba mis saludos y votos por el éxito en sus gestiones de gobierno. Uno de los obstáculos para el alcance de dicho éxito lo constituye aspectos de su programa "mano amiga", donde se pretende implementar los juegos y deportes en los barrios pobre como política de prevención contra la delincuencia juvenil.
Alegan los proponentes que el deporte constituye el desvío de los adolescentes de la delincuencia, que dichos jóvenes por naturaleza están saturados de energía, razón por el cual se dedican al vandalismo, al ocio, al dibujo en las paredes, al lanzamiento indiscriminado de piedras y otros objetos destructivos en perjuicio de las empresas, los propietarios de bienes y los vecinos y moradores en dichas barriadas de los pobres.
Existe en nuestro Derecho el principio de culpa por negligencia y mis experiencias y conocimientos sobre la criminalidad sus causas y efectos me obligan a no callar, por lo que señaló que las premisas que fundamentan dicho programa son a todas luces falsas.
Ningún estudio científico ha comprobado que el deporte y los juegos reduce la criminalidad ni mucho menos que estas actividades desvían a los adolescentes y los inhibe de la comisión de los actos delictivos. Estas aseveraciones revelan la ausencia de los conocimientos más elementales del funcionamiento del sistema juvenil de Justicia Criminal panameño.
Muy por el contrario, dichos programas contribuyen a desviar dichos jóvenes de sus tareas escolares, haciendo del pobre aún más pobre, frustrando cualquier intento de los mismos para alcanzar la estratificación social, especialmente los jóvenes entre 14-17 años, quienes deberían dedicarse a sus tareas académicas en preparación para ingresar a las universidades.
Esta política de "mano blanda" contra el hampa podría ser aprovechada por las bandas y pandillas juveniles enraizadas en dichas áreas marginales, quienes representan materia prima de las organizaciones criminales que operan en nuestro país, estableciendo de esta forma una bolsa de reclutamiento a los niños inocentes a quienes se dirige el programa "mano amiga".
Las propuestas mencionadas justifica los actos indebidos de los adolescentes, conduce a convencerles que sus actos indebidos son normales dadas sus condiciones de jóvenes y solo representa el efecto de sus energías acumuladas.
Conceptuó que los jóvenes son personas racionales, contrario de lo que ocurre en el caso de los animales irracionales, no son objetos de desvío, acondicionamiento e inhibición. Tenemos que ser honestas y decirles la verdad a nuestros adolescentes. Debemos señalarles que ellos son responsables por sus actos; no sus energías naturales. Que existe leyes que regulan la vida del hombre en sociedad; que de no acatarlas serían castigados, que deberían controlar sus actos, que no existe impunidad, que sus actos conllevan consecuencias.
Finalmente, recomendamos como estrategia prioritaria, la neutralización de las bandas y pandillas enraizadas en dichos barrios pobres, mediante, constantes operaciones de represión tendientes a erradicar y luego controlar dichas actividades criminales en beneficios de las personas honestas, víctimas de dichos malhechores que disputan el control de territorios en esas comunidades, para luego implementar las políticas apropiadas de prevención.
En los casos de las barriadas infestadas y controladas por criminales, primero hay que reprimir y luego prevenir. En toda política de seguridad, tanto los aspectos de prevención como los de represión se complementan.
El orden de prioridad de dichas medidas establece de acuerdo con las circunstancias existentes.

101 años de Panamá América

 
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