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Alberto sí va


Las piedras y los estultos son los únicos que no cambian. Confieso que en el pasado político he criticado duramente a Alberto Vallarino Clement.

Percibía que el era víctima de los políticos amarillistas que le empujaban a candidatizarse con el fin de dividir, más que sumar. Además, consideraba que no era su momento. Conozco a Alberto desde hace cincuenta años, aunque el es menor que yo, nacimos y nos criamos en calle 32 y Avenida México en el barrio de la Exposición, corregimiento de Calidonia.

Su tía, la maestra María Clement, fue la subdirectora de la mejor escuela primaria pública del país, República de Chile, y junto a la directora Catalina Remón, ejercían una docencia que formó a muchos panameños que hoy ocupan importantes posiciones en la empresa privada y como funcionarios.

Fui invitado por mi primo hermano Roy Antadillas Perigault a un encuentro con Alberto en Chame. Roy, bautizado en Chame, está luchando por ser el candidato a diputado del circuito 8-3 y apoya la candidatura de Alberto a la presidencia del país.   Escuché a Alberto, y me impresionó su planteamiento de cara a resolver los problemas que acogen a la comunidad del distrito de Chame. Me explican que así ha sido a lo largo y ancho del país. Escucha a los líderes de las comunidades y luego les explica las fórmulas que tiene diseñadas para resolver los problemas. Le agradezco a Roy el haberme brindado la oportunidad de escuchar a Alberto. Lo encontré genuinamente preocupado por los problemas de Chame y del país.

Encontré firmeza en su decisión de participar como candidato a la presidencia, y siento que Alberto será un buen Presidente. Su formación es de primera y su experiencia, amplia y fogueada por muchos años de administrar con mucho éxito importante y principal banco local, con sucursales en Centroamérica, poniendo así muy en alto el nombre de Panamá.

Al final del encuentro tuve oportunidad de cruzar breves palabras con Alberto, dirigidas a manifestarle mi complacencia por su firme  intención y deseo de participar en la próxima contienda electoral. Los tiempos cambian, ya no vestimos pantalones cortos ni uniformes de escuela. Es el momento de Alberto. Le deseo que continúe con los éxitos que han marcado su vida.

Así lo percibo, así lo escribo

101 años de Panamá América

 
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