Alberto, un líder heroico
Emerge, como un líder, para hacer posible en nuestra política nacional lo que es necesario: romper los esquemas de un viejo y desgastado tradicionalismo y, con la más acrisolada oferta futurista, incapaz de ser concebida y menos ejecutada por el continuismo perredista y el mireyismo obsoleto.
Y no es que la propuesta de Alberto sea absurda o utópica, es que para llevarla a cabo se necesita la integridad, la capacidad y el conocimiento probados de quien las ha presentado.
Muchos han sido los obstáculos que han tenido que salvar porque quienes desean llegar o mantenerse en el poder, para servirse del mismo, tienen el apoyo de medios de comunicación que han contribuido a la desinformación, omisión de hechos y distorsión de los mismos.
Los hombres visionarios, los panameños que amamos esta Patria no podemos votar irresponsablemente.
Alberto, hoy por hoy, es reconocido como el más apto, competente y auténtico líder nacional, como el hombre que sin lugar a dudas rescatará, para nuestro país, la imagen de nación trabajadora, honesta y progresista.
Las argucias que se han empleado procurando polarizar fuerzas ya existentes, carentes de liderazgo innovador y de propuestas, no han logrado sus malsanos propósitos.
No se vota por uno para evitar que gane el otro. Se vota por el mejor.
Hoy, cientos de miles de panameños han elevado su voz para aplaudir el heroico gesto de un auténtico líder, cuya joven, irreprochable y honorable trayectoria de vida ofrecerá a nuestra juventud los patrones conductuales que incrementen nuestros lesionados valores morales. Su autoridad moral será el norte para que, siguiendo "al que más sabe, y al más honesto" hagamos de este país un lugar ideal para vivir y compartir, con equidad y justicia, nuestros recursos y nuestro porvenir sin ataduras ni complicidad con el pasado.
Nos asiste la prudencia y el total optimismo porque el análisis consciente nos lleva a la convicción de que al votar por Vallarino el 2 de mayo, vendrán los días pletóricos de esperanza y de realizaciones o tendríamos, de no hacerlo, días aciagos, tristes y desesperantes, hundidos en la pobreza, el infortunio y la injusticia total.
El incumplimiento de promesas hechas por parte de los mireyistas y perredistas es evidente en los hechos que ellos presentan y en su ofensiva y malsana campaña electoral. A diferencia de ellos, Alberto es la auténtica oposición, el hombre que con responsabilidad ha respetado el pacto ético y moral firmado, quien ha presentado, explicado y sustentado su propuesta económica y social que permitirá al hombre panameño dignificarse a través del trabajo y mejorar, considerablemente, su agobiada y lastimada economía.
No se requiere ser brillante para comprender las bondades de sus propuestas y su factibilidad; por eso, unidos en la esperanza, tu voto silente, con determinación, tu inteligente forma de evaluar y valorar las propuestas son los elementos que permitirán que nuestro heroico, preclaro y reconocido líder, sea el próximo presidente de Panamá.
Y no es que la propuesta de Alberto sea absurda o utópica, es que para llevarla a cabo se necesita la integridad, la capacidad y el conocimiento probados de quien las ha presentado.
Muchos han sido los obstáculos que han tenido que salvar porque quienes desean llegar o mantenerse en el poder, para servirse del mismo, tienen el apoyo de medios de comunicación que han contribuido a la desinformación, omisión de hechos y distorsión de los mismos.
Los hombres visionarios, los panameños que amamos esta Patria no podemos votar irresponsablemente.
Alberto, hoy por hoy, es reconocido como el más apto, competente y auténtico líder nacional, como el hombre que sin lugar a dudas rescatará, para nuestro país, la imagen de nación trabajadora, honesta y progresista.
Las argucias que se han empleado procurando polarizar fuerzas ya existentes, carentes de liderazgo innovador y de propuestas, no han logrado sus malsanos propósitos.
No se vota por uno para evitar que gane el otro. Se vota por el mejor.
Hoy, cientos de miles de panameños han elevado su voz para aplaudir el heroico gesto de un auténtico líder, cuya joven, irreprochable y honorable trayectoria de vida ofrecerá a nuestra juventud los patrones conductuales que incrementen nuestros lesionados valores morales. Su autoridad moral será el norte para que, siguiendo "al que más sabe, y al más honesto" hagamos de este país un lugar ideal para vivir y compartir, con equidad y justicia, nuestros recursos y nuestro porvenir sin ataduras ni complicidad con el pasado.
Nos asiste la prudencia y el total optimismo porque el análisis consciente nos lleva a la convicción de que al votar por Vallarino el 2 de mayo, vendrán los días pletóricos de esperanza y de realizaciones o tendríamos, de no hacerlo, días aciagos, tristes y desesperantes, hundidos en la pobreza, el infortunio y la injusticia total.
El incumplimiento de promesas hechas por parte de los mireyistas y perredistas es evidente en los hechos que ellos presentan y en su ofensiva y malsana campaña electoral. A diferencia de ellos, Alberto es la auténtica oposición, el hombre que con responsabilidad ha respetado el pacto ético y moral firmado, quien ha presentado, explicado y sustentado su propuesta económica y social que permitirá al hombre panameño dignificarse a través del trabajo y mejorar, considerablemente, su agobiada y lastimada economía.
No se requiere ser brillante para comprender las bondades de sus propuestas y su factibilidad; por eso, unidos en la esperanza, tu voto silente, con determinación, tu inteligente forma de evaluar y valorar las propuestas son los elementos que permitirán que nuestro heroico, preclaro y reconocido líder, sea el próximo presidente de Panamá.