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Alberto Vallarino y el arnulfismo


Por lo que hemos podido colegir, obteniendo información de aquí y de allá, parece que el ingeniero Alberto Vallarino pretende presentarse a la contienda electoral con el arnulfismo como partido bandera, lo que pareciera mostrar una incongruencia con su protagonismo en las pasadas elecciones. El controvertido ex legislador arnulfista, Francisco Artola, que en su momento disputó la presidencia del arnulfismo a la Sra. Moscoso, y que en el pasado período electoral se inscribió en el Partido Demócrata Cristiano (PDC) para apoyar la candidatura presidencial de Alberto Vallarino y, al no consumarse sus aspiraciones, se reinscribió en el Partido Arnulfista, aseguró que "la mayoría de los miembros del colectivo arnulfista apoyan la candidatura de Alberto Vallarino porque consideran que es la mejor figura para lograr la Presidencia de la República y se le haría un gran favor al país llevando a ese puesto a una persona con capacidad y visión. Vallarino debe inscribirse en el Partido Arnulfista, porque ese es el clamor de la mayoría de los miembros del colectivo que ven con simpatía su candidatura a la Presidencia de la República", concluyó expresando el aludido ex legislador.
En lo personal conceptuamos, y así se lo dejamos saber en una oportunidad al Ing. Vallarino, ese no es el camino más aconsejable, pues el zafarrancho que se formará dentro del Partido Arnulfista, durante las primarias, será de tal magnitud que al final todos serán perdedores. Una enorme fisura se producirá dentro de este colectivo político que se caracteriza por su indisciplina. Un ejemplo no más lo tenemos en las pasadas elecciones con los "saltamontes". No obstante, parece ser que su decisión ha sido todo lo contrario. Todo luce que sus asesores políticos lo han convencido correr por el arnulfismo, por aquello del gran caudal de votos que pudiera representar la concentración burocrática que mantiene en el gobierno. Además, se da por descontada la existencia de una tercera fuerza que beneficia al candidato del oficialismo por aquello de que "divide y vencerás".
Existen quienes piensan que la presidenta del arnulfismo desea mantener a Vallarino ilusionado con la posibilidad de ser el candidato por dicho partido, para sujetarlo, neutralizarlo y retardar su capacidad de movilización y congregación. Estos mismos especulan que llegado el momento de la verdad, Mireya Moscoso le pasará la factura a Vallarino por su protagonismo en las pasadas elecciones. Otros, sin embargo, estiman que la Presidenta tendrá que hacer "de tripas corazones" y apoyar a Vallarino para asegurarse no ser objeto de investigaciones por los serios cuestionamientos que se han formulado a su administración, de vencer la oposición.
Si Vallarino logra la postulación deseada en el Partido Arnulfista, adquirirá, por devoción, todo lo perjudicial de este gobierno como son los grandes escándalos y denuncias de corrupción que se han dado. Vallarino, quien obviamente no desea perder por segunda vez, parece considerar que romper lazos con la clase política tradicional, sería un alto riesgo. Mucha cautela debe tener en su maniobra, pues el voto independiente, que por cierto es mayoritario, podría perderlo de llevarse a cabo su postulación por el arnulfismo. Muchos somos los que achurramos el ceño sólo al pensar en la posibilidad de otro gobierno arnulfista porque, a no dudar, de prosperar las presuntas aspiraciones de Vallarino y salir triunfante en las próximas elecciones, éste tendría que gobernar con el arnulfismo, lo que correspondería a que el país tendría que recibir más de lo mismo.
¿Qué interpretación podemos darle al concepto de "político independiente" que, según las encuestas la mayoría de la ciudadanía exige? Consideramos que es la rotura con todo el pasado de las relaciones políticas existentes. Debe entenderse que Alberto Vallarino debe conformar una nueva elite política, un nuevo partido político con nuevos personajes sin tradición ni cultura en las funciones de gobierno, sin nexos políticos con el poder. Nadie, por aquello de "dime con quién andas y te diré quién eres", creerá lo de "independiente", si se hace acompañar por la tradicional clase política que rechaza la mayoría de la ciudadanía. Lo cierto es que el pueblo está harto de la clase política existente y es imperioso una renovación total de la misma. El candidato a la presidencia de la República que así lo comprenda, será favorecido por el voto mayoritario.
Por otro lado, es conveniente comentar que el Ing. Alberto Vallarino debe asumir un protagonismo beligerante propio de un dirigente. Son muchos los que, fundamentados en las cualidades que proyectó en la pasada campaña política y en su vida profesional, han puesto sus esperanzas en su persona para las venideras elecciones presidenciales, pero también otros simpatizantes, ante su incierta determinación, pueden adquirir compromisos con otras fuerzas políticas que conforman el escenario nacional.
(egrimal@cableonda.net)

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