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Alcaldía y urbanismo


La teoría de "La ventana rota" se debe a los criminólogos James Q.Wilson y George Kelling. Ellos argumentan que el crimen es el resultado inevitable del desorden. Si una ventana está rota y no se repara, la gente que la ve pensará que a nadie le importa.

Para poder comenzar a solucionar el problema de la inseguridad, es necesario debatir y ejecutar una política de promoción del empleo formal que permita mayores niveles de inversión y desarrollo socioeconómico. También es necesario planificar para transformar el distrito capital, evitando que la Alcaldía vaya a la zaga y enfrente -con eficacia- problemas como el de la urbanización desordenada, que genera graves daños medioambientales, como los ocasionados durante la última década por la pésima gestión municipal.

Es imprescindible cambiar las concepciones irracionales que se vienen utilizando en la capital, para realizar las construcciones de viviendas, que están produciendo afectaciones al medio ambiente y, por ende, a la calidad de vida del ciudadano. Es necesario aplicar una limitación de altura, por ejemplo, en la Avenida Balboa, San Francisco, Bethania y El Cangrejo. Hay que pensar en la unidad vecinal como el módulo urbano básico, la cual reúne a un número de habitantes en torno a la escuela primaria y los comercios a los que se va diariamente.

Entre dos unidades vecinales se debe construir una casa comunal, un ‘club’, donde se reúnan los vecinos y puedan organizar una fiesta o una función teatral, con talleres para música, escultura, cerámica, pintura o lo que ellos decidan hacer. Y una zona para realizar deportes. Debe convertirse en un verdadero centro social con una pequeña cafetería. Todo esto favorece los encuentros y crea un sentido de comunidad que tiende a evitar uno de los problemas de las grandes ciudades, la falta de comunicación y de solidaridad.

Estas unidades vecinales deben tener vías circundantes y parques localizados a distancias peatonales. El alcalde de Medellín destaca la importancia de los parques y espacios públicos para la transformación de la sociedad. Además, la concreción de un proceso de integración articulada entre la capital y los municipios urbanos vecinos -ciudades dormitorios para muchos ciudadanos-, constituye una condición sine qua non para su desarrollo socioeconómico.

Se trata en primer término, de definir la ciudad que queremos. Tenemos que recuperar el tiempo perdido. Tenemos que pensar en un modelo de ciudad que sea capaz de revitalizar la disfunción urbana que padecemos. Eso sólo será posible con la participación de todos. Les solicito a ecologistas, arquitectos, urbanistas y a todos los ciudadanos preocupados por recuperar nuestra ciudad, a que me den su opinión al respecto. bernalalcalde2009@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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