Alcantarillas sin tapas
Hace años que la comunidad se ha venido quejando por la gran cantidad de huecos en las aceras y calles en distintos puntos de la capital, que constituyen un grave peligro para los peatones, los vehículos y sus ocupantes. Este es un problema viejo que se está propagando por todo el país y pareciera que no hay entidad estatal que se encargue de resolverlo, a pesar de las frecuentes denuncias de los medios de prensa.
Estos huecos en las aceras y vías, producto de la extracción de las tapas del sistemas de alcantarillados y acueductos se aprecia más en barrios populares y en puntos críticos, como cerca de colegios, centros de salud, paradas de buses y esquinas, convirtiéndose en una amenaza para la vida de todos en general y, en especial, para las personas discapacitadas, niños, escolares, ancianos etc.; situación que se agrava en horas nocturnales y en épocas lluviosas.
Como un caso típico, queremos señalar un hoyo enorme que hace muchos años está en la misma esquina de calle L, diagonal a la Asamblea Nacional y cercana a la Biblioteca Pública, un lugar de por sí muy transitado día y noche por su entorno popular; pero hasta la fecha ninguna autoridad se ha inmutado ante esta situación, a pesar de las víctimas que ha cobrado.
Para solucionar este problema social, sería conveniente que el MOP y el IDAAN, conjuntamente con la Alcaldía de Panamá, integren un equipo de trabajo o cuadrilla, para que en un plazo prudencial procedan a 1a recolocación de las tapas en estas instalaciones sanitarias, de tal suerte que todos, propios y foráneos, podamos transitar por las aceras y calles de la ciudad, sin temor a caer en unas de estas trampas de muerte. Aunado a esto, las autoridades correspondientes deben aplicar severas sanciones a los involucrados en la compra y venta de este material ferroso, porque aparte que los huecos que quedan abierto por el robo de las tapas en las aceras y vías públicas representan un peligro mortal para los transeúntes y conductores, se está comercializando con bienes que pertenecen al Estado lo que conlleva responsabilidades penales.