Alcoholismo: enfermedad cruel
El alcoholismo es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, lo que interfiere en la salud física, mental, social y familiar, así como en las responsabilidades laborales. En los últimos años, esta enfermedad ha mostrado que la cantidad de consumidores de licor ha aumentado considerablemente entre los jóvenes, los que en ocasiones se inician en esta actividad antes de los 10 años.
En la ciudad capital, específicamente, en las inmediaciones del Mercado Público, en el Casco Antiguo, llama la atención al momento de transitar por allí, la gran cantidad de personas adictas a este vicio que se encuentran apostados en ese punto, quienes parecieran no tener familia, ni otro interés que beber.
El equipo de El Panamá América observó momentos en que estos sujetos procedían a beber alcohol desnaturalizado, el que mezclaban con agua e inmediatamente era ingerido por quienes allí se encontraban, se lo pasaban de mano en mano hasta quedar satisfechos por el momento. Estas personas, a todas luces enfermas, pareciera no importarles nada, se encuentran extremadamente sumidos en ese vicio, que pareciera que todo lo demás es secundario.
El Panamá América conversó son varios de estos individuos, hombres en su mayoría, quienes señalaron que se encontraban allí porque no tienen a donde ir. Fausto, como llaman a uno de ellos, reconoció no saber su nombre completo, informó que tiene varios años de estar en ese lugar. Explicó que problemas personales lo llevaron a sumergirse en el mundo del alcohol, del que no pudo salir y reconoció que no saldrá, porque ya está muy viejo y nadie lo hará cambiar.
Aseguró que durante el día se "rebusca" en el mercado y todo lo que consigue lo gasta en licor. Agregó que duerme donde lo agarra la noche, puesto que no tiene un lugar donde ir. Al preguntársele acerca de su familia aseguró no saber de ellos desde hace varios años. "La última vez que vino uno de mis hijos me quería llevar para "Alcohólicos Anónimos", pero yo no quería", indicó. Por otro lado, Felipe, un hombre de entre 40 y 50 años, dijo que desde que tenia 15 años comenzó a libar.
"He tenido trabajos pero por culpa del alcohol los he perdido", añadió. En ese lugar se pueden observar algunas mujeres que viven situaciones parecidas a la de los hombres, empero no quisieron hablar.
Cabe señalar que uno de los caballeros convive con una joven que evidentemente presenta problemas mentales, a la que presenta como "su mujer", pero no la dejó hablar. Sobre este particular, el psiquiatra adiccionista, Carlos Smith, reiteró que el alcoholismo es considerado una enfermedad cruel, puesto que es un mal que le hace ver a quien la sufre que nada malo está pasando, que la situación está bajo control y que bebe y deja de hacerlo cuando quiera. El galeno indicó que esta enfermedad es obsesiva, pues el enfermo está en el lunes y el cuerpo en viernes esperando el "arranque".
Manifestó que estas personas que muchas veces se creen tomadores sociales llegan a un punto donde adelantan las fechas para tomar, es decir si liban los días viernes, la siguiente semana lo hacen desde el jueves y la otra el miércoles y así sucesivamente, hasta completar la semana.
Dijo que hay otro tipo de tomadores los que lo hacen de temporada en temporada e igualmente piensan que no tienen problemas y este mal es más grave porque cada vez que liban tienen consecuencias en lo personal como lo son conflictos o compromisos que afectan su desempeño laboral, social y familiar.
Hizo la diferencia entre el verdadero bebedor social y quien no lo hace de manera social. El bebedor social llega a una residencia o algún lugar y si no hay licor le da igual, pasa su momento tranquilo bebiendo soda o agua, acompañándose de un rato agradable. Este tipo de bebedor raramente se embriaga o comete impertinencias.
El no social es el que comienza a sentir una preocupación cuando llega a un sitio y no hay licor. Tiene constantemente planes de proveerse del licor para pasarla bien y de no encontrarlo pasa un mal rato. Recomendó a los familiares de las personas que presentan estas características que le busquen ayuda porque evidentemente tienen un problema.
"Para una persona alcohólica, beber es su prioridad, por encima de comer, de su familia o de tener relaciones sexuales", puntualizó. Por su parte, la agrupación Alcohólicos Anónimos reveló que los índices reflejan que cada vez son más las personas que consumen alcohol y lo más preocupante es que las edades de iniciación oscilan entre los 7 y 10 años.
En la ciudad capital, específicamente, en las inmediaciones del Mercado Público, en el Casco Antiguo, llama la atención al momento de transitar por allí, la gran cantidad de personas adictas a este vicio que se encuentran apostados en ese punto, quienes parecieran no tener familia, ni otro interés que beber.
El equipo de El Panamá América observó momentos en que estos sujetos procedían a beber alcohol desnaturalizado, el que mezclaban con agua e inmediatamente era ingerido por quienes allí se encontraban, se lo pasaban de mano en mano hasta quedar satisfechos por el momento. Estas personas, a todas luces enfermas, pareciera no importarles nada, se encuentran extremadamente sumidos en ese vicio, que pareciera que todo lo demás es secundario.
El Panamá América conversó son varios de estos individuos, hombres en su mayoría, quienes señalaron que se encontraban allí porque no tienen a donde ir. Fausto, como llaman a uno de ellos, reconoció no saber su nombre completo, informó que tiene varios años de estar en ese lugar. Explicó que problemas personales lo llevaron a sumergirse en el mundo del alcohol, del que no pudo salir y reconoció que no saldrá, porque ya está muy viejo y nadie lo hará cambiar.
Aseguró que durante el día se "rebusca" en el mercado y todo lo que consigue lo gasta en licor. Agregó que duerme donde lo agarra la noche, puesto que no tiene un lugar donde ir. Al preguntársele acerca de su familia aseguró no saber de ellos desde hace varios años. "La última vez que vino uno de mis hijos me quería llevar para "Alcohólicos Anónimos", pero yo no quería", indicó. Por otro lado, Felipe, un hombre de entre 40 y 50 años, dijo que desde que tenia 15 años comenzó a libar.
"He tenido trabajos pero por culpa del alcohol los he perdido", añadió. En ese lugar se pueden observar algunas mujeres que viven situaciones parecidas a la de los hombres, empero no quisieron hablar.
Cabe señalar que uno de los caballeros convive con una joven que evidentemente presenta problemas mentales, a la que presenta como "su mujer", pero no la dejó hablar. Sobre este particular, el psiquiatra adiccionista, Carlos Smith, reiteró que el alcoholismo es considerado una enfermedad cruel, puesto que es un mal que le hace ver a quien la sufre que nada malo está pasando, que la situación está bajo control y que bebe y deja de hacerlo cuando quiera. El galeno indicó que esta enfermedad es obsesiva, pues el enfermo está en el lunes y el cuerpo en viernes esperando el "arranque".
Manifestó que estas personas que muchas veces se creen tomadores sociales llegan a un punto donde adelantan las fechas para tomar, es decir si liban los días viernes, la siguiente semana lo hacen desde el jueves y la otra el miércoles y así sucesivamente, hasta completar la semana.
Dijo que hay otro tipo de tomadores los que lo hacen de temporada en temporada e igualmente piensan que no tienen problemas y este mal es más grave porque cada vez que liban tienen consecuencias en lo personal como lo son conflictos o compromisos que afectan su desempeño laboral, social y familiar.
Hizo la diferencia entre el verdadero bebedor social y quien no lo hace de manera social. El bebedor social llega a una residencia o algún lugar y si no hay licor le da igual, pasa su momento tranquilo bebiendo soda o agua, acompañándose de un rato agradable. Este tipo de bebedor raramente se embriaga o comete impertinencias.
El no social es el que comienza a sentir una preocupación cuando llega a un sitio y no hay licor. Tiene constantemente planes de proveerse del licor para pasarla bien y de no encontrarlo pasa un mal rato. Recomendó a los familiares de las personas que presentan estas características que le busquen ayuda porque evidentemente tienen un problema.
"Para una persona alcohólica, beber es su prioridad, por encima de comer, de su familia o de tener relaciones sexuales", puntualizó. Por su parte, la agrupación Alcohólicos Anónimos reveló que los índices reflejan que cada vez son más las personas que consumen alcohol y lo más preocupante es que las edades de iniciación oscilan entre los 7 y 10 años.