Aldea global, cada cual por su cuenta
Todo ser humano requiere algún tipo de reconocimiento y el mejor que se le puede brindar a un columnista es declararle que se le extrañan sus artículos. Manifestaciones recibidas en ese sentido de varias personas han sido la motivación para retomar el teclado y dedicar estas líneas. No es la falta de ganas por seguir escribiendo, sino que al asumir la gran responsabilidad de la presidencia de APEDE y la secretaría del CONEP, el tiempo verdaderamente no me lo permite.
Hoy les quiero comentar sobre un tema que en la asociación (APEDE) hemos tomado con suma responsabilidad y preocupación, y que en lo personal he estado analizando. Se trata del impacto que en los próximos meses tendrá en nuestro país la crisis financiera mundial.
Hemos escuchado teorías, sustentadas con cifras del crecimiento de nuestro sistema bancario y de la economía local, que presagian o establecen una especie de blindaje ante los efectos de la crisis en la economía del país. No voy a dudar de los pronósticos de expertos economistas y financistas, pero tampoco puedo ser iluso y aceptar que por mejor que se encuentre nuestra economía no vamos a sufrir los embates de la grave crisis global.
Sufrimos en los dos últimos años los efectos negativos de la mayor inflación en la historia debido a los incrementos del precio internacional del petróleo y por la devaluación del dólar. Se estima que el último año, debido sólo a estos dos factores, hay en el mundo 100 millones de personas que han ingresado al nivel de extrema pobreza.
Les puedo apostar que ningún gobierno individual ni agencia internacional de crédito podrá cambiar a corto plazo los efectos de esta crisis financiera mundial, lo más que podrán hacer es tomar medidas de mitigación y hacer ajustes, tales como reducir gastos, incentivar inversiones o despedir empleados para paliar la situación. Ningún país está ahora en condiciones de ayudar a otros, cada cual tendrá que velar por sus intereses.
Nosotros en Panamá debemos esperar menos inversión extranjera, prestamos a intereses mayores, descenso en el comercio mundial (ingresos del Canal), reducción en las compras al por menor y menos recaudación fiscal. Por eso hemos recomendado a las autoridades a reconsiderar y reducir el inflado presupuesto general del Estado y mantener medidas macroeconómicas conservadoras y fiscalmente sanas.
Las crisis son oportunidades y los países o empresas que sepan mantener en los próximos dos años sanas sus finanzas, estarán en una excelente posición de partida para aprovechar a plenitud la recuperación que eventualmente tendrá la economía mundial.