Alemania: la elección del Canciller
No muy lejos de la Potsdamer Platz, en el mero centro de Berlín, varios cartelones publicitarios evidencian la retórica electoral germana: "Die 4 milloren, Der Kanzler" (Los cuatro millones, Señor Canciller), decía en grande el anuncio de la Cristiano Democracia alemana (CDU), en alusión a los cuatro millones de desempleados de la vieja Alemania Oriental. Semejante cantidad de desocupados ha sido la piedra en el zapato de la campaña electoral de reelección del actual canciller germano, Gerhard Schröder, quien pertenece al Partido de la Social Democracia (SPD) en coalición con el Partido Ecologista Verde. Hoy Alemania elige un rumbo en su destino. Una potencia desarrollada, pilar central de la Unión Europea, la nación germana disputa su derecho a consolidar su democracia parlamentaria participativa, definiendo un punto crítico: casi durante toda la campaña electoral, el tema de los inmigrantes, adjunto al de los desempleados arriba expuesto, despertó viejos resabios tradicionalistas sobre la conveniencia de abrir la sociedad germana al multiculturalismo.
Edmund Stoiber, jefe del Lander (o Estadio Federado) de Baviera, destapó la cuestión de la llegada de 100 mil inmigrantes anuales al territorio alemán. "Hay que salvar a la sociedad alemana, somos diferentes al resto de Europa, No a la inmigración electorera", decía Stoiber, quien es el candidato cristiano-demócrata que disputa el poder a Schröder.
La política alemana es un "boomerang". Hace un mes, casi todos los sondeos decían que Stoiber y la CDU ganarían en Alemania, pues Schröder y el gobierno actual no lograron resolver los problemas económicos, siquiera bajar el nivel de desocupados en los landers orientales. Pero dos cuestiones ayudan a la reelección del Canciller: Uno fue el desastre fluvial en el cauce del Río Elba, dejando cuantiosas pérdidas en hogares, pueblos y en la industria. El Canciller Schröder apareció luego levantando sacos de arena para evitar que las inundaciones destruyeran Dresden o Wittemberg, algo que asombró a todos. Mientras tanto, Stoiber no fue tan humilde y siguió con la retórica de críticas al gobierno socialdemócrata. Stoiber dejó de ser popular hasta en la misma Baviera.
Otro punto a favor de la hoy posible reelección de Schröder, fue el tema de la no intervención germana en una guerra contra Irak. Tanto la prensa alemana como la holandesa (en especial Radio Netherland) hacen un análisis muy interesante sobre el "milagro Schröder". Según los sondeos, la coalición gubernamental obtendrá un 47 por ciento frente al 43 por ciento de la derecha. El cambio se produjo tras los enfrentamientos televisivos entre el actual canciller y su rival, el derechista Stoiber.
Durante ese debate se puso claramente de manifiesto la diferencia entre ambos candidatos. Según el politólogo, Eduardo Méndez, Stoiber es un candidato con una imagen bastante ambigua. Como jefe regional del estado de Baviera tiene muy buena imagen; es un tecnócrata con cualidades muy claras respecto a economía, pero solamente a escala regional. En el ámbito nacional, Stoiber goza de un perfil bastante bajo. Al contrario que el canciller alemán, Stoiber no es considerado un político con el carisma necesario para resultar convincente en el espectro internacional.
El gobierno del actual canciller Schröder ha sido el primer gobierno alemán que se ha atrevido a hacer política internacional, quizás debido a que Schröder es también el primer canciller alemán que no vivió la Segunda Guerra Mundial. Para sus predecesores, el sentimiento de participación internacional estaba siempre ligado a la sombra y la culpa del nazismo, y Schröder parece ser el primero en querer sacarse de encima ese enorme lastre.
Uno de los grandes pasos en ese sentido fue la cooperación alemana en la intervención militar en Afganistán. Ahora Schröder no quiere ceder ante la intención norteamericana de invadir Irak. Al respecto el canciller aduce que un ataque de esas características desestabilizaría nuevamente toda la región y que acarrearía consecuencias impredecibles.
Más allá de las razones estratégicas y morales que podrían formar la base de su argumentación, Schröder parece haberse dado cuenta que en estos temas su contrincante en las próximas elecciones tiene poco que decir, y que su auditorio recibía con enorme impacto esta rebelión de Alemania contra Estados Unidos. Esta especie de rebelión parece ser el estandarte y la clave de Schröder para ganar las elecciones en la tarde de hoy. Empero, se espera una elección muy ajustada, lo cual obligaría a Schröder hacer un gobierno de coalición con los cristiano-demócratas.
También, del éxito de los neocomunistas de la vieja Alemania Oriental (PDS), que desean volver al Parlamento Federal (Bundestag), dependerá que socialdemócratas y verdes puedan continuar en el poder.
"Yo tengo 13 hijos, nueve de ellos pequeños aún y no tengo tranquilidad cuando ellos se mueven a algún lugar de la casa por miedo a que los agarre una bala", dijo Gloria Ruiz, que todavía recuerda la cara de su pequeño vecino cuando lo recogió del piso herido de muerte.
"Queremos que nos ayuden, queremos justicia para Dagoberto", exclamó, no sin antes reprochar que sólo luego del incidente es que se han incrementado las rondas policiales por El Relleno.
Edmund Stoiber, jefe del Lander (o Estadio Federado) de Baviera, destapó la cuestión de la llegada de 100 mil inmigrantes anuales al territorio alemán. "Hay que salvar a la sociedad alemana, somos diferentes al resto de Europa, No a la inmigración electorera", decía Stoiber, quien es el candidato cristiano-demócrata que disputa el poder a Schröder.
La política alemana es un "boomerang". Hace un mes, casi todos los sondeos decían que Stoiber y la CDU ganarían en Alemania, pues Schröder y el gobierno actual no lograron resolver los problemas económicos, siquiera bajar el nivel de desocupados en los landers orientales. Pero dos cuestiones ayudan a la reelección del Canciller: Uno fue el desastre fluvial en el cauce del Río Elba, dejando cuantiosas pérdidas en hogares, pueblos y en la industria. El Canciller Schröder apareció luego levantando sacos de arena para evitar que las inundaciones destruyeran Dresden o Wittemberg, algo que asombró a todos. Mientras tanto, Stoiber no fue tan humilde y siguió con la retórica de críticas al gobierno socialdemócrata. Stoiber dejó de ser popular hasta en la misma Baviera.
Otro punto a favor de la hoy posible reelección de Schröder, fue el tema de la no intervención germana en una guerra contra Irak. Tanto la prensa alemana como la holandesa (en especial Radio Netherland) hacen un análisis muy interesante sobre el "milagro Schröder". Según los sondeos, la coalición gubernamental obtendrá un 47 por ciento frente al 43 por ciento de la derecha. El cambio se produjo tras los enfrentamientos televisivos entre el actual canciller y su rival, el derechista Stoiber.
Durante ese debate se puso claramente de manifiesto la diferencia entre ambos candidatos. Según el politólogo, Eduardo Méndez, Stoiber es un candidato con una imagen bastante ambigua. Como jefe regional del estado de Baviera tiene muy buena imagen; es un tecnócrata con cualidades muy claras respecto a economía, pero solamente a escala regional. En el ámbito nacional, Stoiber goza de un perfil bastante bajo. Al contrario que el canciller alemán, Stoiber no es considerado un político con el carisma necesario para resultar convincente en el espectro internacional.
El gobierno del actual canciller Schröder ha sido el primer gobierno alemán que se ha atrevido a hacer política internacional, quizás debido a que Schröder es también el primer canciller alemán que no vivió la Segunda Guerra Mundial. Para sus predecesores, el sentimiento de participación internacional estaba siempre ligado a la sombra y la culpa del nazismo, y Schröder parece ser el primero en querer sacarse de encima ese enorme lastre.
Uno de los grandes pasos en ese sentido fue la cooperación alemana en la intervención militar en Afganistán. Ahora Schröder no quiere ceder ante la intención norteamericana de invadir Irak. Al respecto el canciller aduce que un ataque de esas características desestabilizaría nuevamente toda la región y que acarrearía consecuencias impredecibles.
Más allá de las razones estratégicas y morales que podrían formar la base de su argumentación, Schröder parece haberse dado cuenta que en estos temas su contrincante en las próximas elecciones tiene poco que decir, y que su auditorio recibía con enorme impacto esta rebelión de Alemania contra Estados Unidos. Esta especie de rebelión parece ser el estandarte y la clave de Schröder para ganar las elecciones en la tarde de hoy. Empero, se espera una elección muy ajustada, lo cual obligaría a Schröder hacer un gobierno de coalición con los cristiano-demócratas.
También, del éxito de los neocomunistas de la vieja Alemania Oriental (PDS), que desean volver al Parlamento Federal (Bundestag), dependerá que socialdemócratas y verdes puedan continuar en el poder.
"Yo tengo 13 hijos, nueve de ellos pequeños aún y no tengo tranquilidad cuando ellos se mueven a algún lugar de la casa por miedo a que los agarre una bala", dijo Gloria Ruiz, que todavía recuerda la cara de su pequeño vecino cuando lo recogió del piso herido de muerte.
"Queremos que nos ayuden, queremos justicia para Dagoberto", exclamó, no sin antes reprochar que sólo luego del incidente es que se han incrementado las rondas policiales por El Relleno.