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Alfonso Daudet (1840-1897)


Se dice de él que era muy susceptible, pero no rencoroso, lo cual se sustentaba precisamente con una frase suya que decía: "Dejen actuar al destino. Que se encargue él de suplantar el rencor. No dejará de hacerlo".

No obstante, hay dos anécdotas suyas que no coinciden con su receta: Habiéndose presentado como candidato para ingresar a la Academia Francesa de la Lengua, no fue admitido. Desde entonces no quiso volver a saber ni de la institución ni de los señores académicos. En varias ocasiones le propusieron que volviera a presentarse y en todas ellas se negó rotundamente, diciendo: -"La Academia para mí ha dejado de existir".

En otra ocasión se peleó con un colega escritor apellidado Delpit de quien había sido amigo. Éste intentó reconciliarse con él y le escribió una carta que cerraba así: -"Tengo, lo confieso, mucha admiración por el genio de usted, pero no por su carácter".

Luego, Daudet le respondió con otra, que decía: -"Lamento su falta de coincidencias y prefiero no exponerme a comprobar que son irremediables. Tengo, lo confieso, mucha admiración por el carácter de usted, pero no por su genio". Y no hubo reconciliación.

101 años de Panamá América

 
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