Alfredo de Musset (1810-1857)
Este poeta, aunque pobre y bohemio, fue un hombre elegante y de muy buen parecido, y en consecuencia, muy exitoso con las mujeres.
Se cuenta que una joven aristócrata que se interesaba por él, en una fiesta le preguntó si no había pensado nunca seriamente en el matrimonio, y le contestó: -"Cómo se conoce que todavía no sabes casi nada del mundo. Si tuvieras más experiencia, sabrías que solamente las parejas casadas con las que piensan seriamente en el matrimonio".
Coincidió en una ocasión en una cena de mucha gente conocida con una exitosa y famosa actriz llamada Raquel. Ella portaba un anillo con una bellísima gema al cual se le quedó miando fijamente un vecino de mesa. Acto seguido se despojó de la sortija, la hizo saltar entre sus manos y dijo: -"¡Se vende! ¡Se vende! ¡Y vendo un beso con la sortija!".
Empezaron las ofertas y cuando ya iba por varios miles de francos, Raquel se dirigió a Musset a quien sólo conocía de vista: -"Y tú, poeta, ¿no ofreces nada?".
Todos los presentes sabían que él era hombre huérfano de recursos económicos y se le quedaron mirando en espera de respuesta. Musset dijo: -"Soy demasiado pobre. Lo único que puedo ofrecer tiene poco valor para los demás".
- "¿Y qué es lo que puedes ofrecer?
- "Mi corazón".
Y ese fue el principio de un nuevo romance. Tuvo amores con George Sand y en un viaje que hicieron a Venecia, se pelearon y él regresó a París.