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Algo de todo para cada uno


Constantemente se oye decir desarrollo sostenible; uso sostenible de la biodiversidad de la región mediante la protección del ambiente, la promoción del comercio; la apertura de mercados y el fortalecimiento de las estructuras institucionales y legales.
Casi que se convence al pueblo que teniendo o haciendo lo anterior todo el mundo podrá vivir tranquilo y feliz. Mis perspectivas, sin embargo, no lo ven así. Hablemos de lo contrario. No es tan halagador, pero en mi concepto, es la realidad de nuestra condición actual. Veamos lo que no es sostenible.
No es sostenible la pobreza porque el salario mínimo es ridículo, la canasta básica es mucho más que jarrete, arroz y crema de maíz. El precio de las medicinas no está al alcance de los salarios medios y mucho menos más abajo, y para ampliar este triste cuadro tenemos la escasez de medicamentos en la CSS y de servicios.
No es sostenible la basura que nos rodea. En ocho meses sólo se ven unos cuantos camiones recolectores pintados llamativamente, pero cuya ejecución es pobre. Los ciudadanos inescrupulosos por un lado y un alcalde con una labia clase "A" y una actitud en cuanto a la limpieza de la ciudad clase "C".
No es sostenible la contaminación acústica. Tenemos una saturación sonora con decibeles exagerados. No importa si hay un enfermo, no importa si el vecino duerme, un simple juego de balompié desfigura la consideración al prójimo. Ni qué hablar de los diablos rojos y algunos taxis con bocinas y alto parlantes de toldo pueblerino.
No es sostenible el mal estado de la mayor parte de los colegios. B/.35 millones no alcanza para una sola provincia. El aspecto general requiere B/.200 millones. No nos engañemos. No podemos exigir un aprendizaje perfecto cuando las condiciones no lo ameritan. Que la Ministra está tratando, sí. La magia aquí no produce efectos.
No es sostenible el mal estado de los caminos de penetración o de producción, como se les quiere llamar. Los campesinos van pisando lodo como si fuera una junta.
No es sostenible el triunfo de la drogadicción, las armas por doquiera y muchísimo menos que Panamá sirva de puente no del mundo sino de la droga.
No es sostenible la indigencia vs. un desfile navideño que se perfila por B/.45 mil a menos que sea patrocinado por la empresa privada. No es sostenible la tasa de desempleos. En ocho meses según la Fenasep se han despedido once mil. El Toro también lo hizo, pero sacando cuenta de lo que se dijo en la Asamblea Nacional, el promedio anual del ex-presidente asciende a 3600. La diferencia es notable.
No es sostenible la falta de líneas para el pase de los que caminamos. La encrucijada entre la Iglesia de la Santísima Trinidad, Manolo y Momy sigue desafiando a los peatones. Esta falta de seguridad se extiende también a las construcciones.
No es sostenible, ni siquiera pasable que a estas alturas ocurran muertes que nunca debieron ser. En síntesis lo INSOSTENIBLE, Dios de todos, nos lleva a reflexionar sobre la lentitud de esta gestión.

101 años de Panamá América

 
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