Algo más sobre nuestro Canal
Los panameños todos, debemos colocarnos en una situación precisa. En realidad, nacimos y vivimos en una tierra noble y generosa. Hemos visto cómo superando lo que se supone debieran ser los arrebatos tropicales, nuestro pueblo ha puesto el alma, el corazón y la ciencia, al servicio del estudio de uno de los problemas que nos afecta a todos y que interesa al mundo: el palpitante y sensitivo tema de la posible "ampliación del Canal". Los hombres más sabios del acontecer republicano, ya difuntos, entre los que destacan Eusebio A. Morales, Guillermo Andreve, Belisario Porras, Carlos A. Mendoza, Harmodio Arias, Ricardo J. Alfaro, Aquilino E. Boyd y otros, no menos competentes, se ocuparon del problema del Canal, cada uno en su momento, con criterio científico, con seriedad académica y con patriótica pasión. Supieron dar a su pueblo la conciencia jurídica sobre las realidades del problema, y situar a Panamá en un lugar ejemplar y honorífico en la historia de América y en la historia del mundo.
Recordemos siempre que una de las primeras necesidades del hombre ha sido, históricamente, la necesidad de navegar. Y el principio de la libertad de los mares, que a partir del siglo XVI es adoptado por los pueblos como un principio universal, lo hacía descansar Ugo Grocio, el gran jurista holandés, en la necesidad de navegar y comerciar, que él sostenía es un derecho natural del hombre. De allí la importancia de las vías de comunicación interoceánica, que no puede limitarse al interés de una casta, de un pueblo o de una raza, sino que abarca el ámbito entero de la humanidad.
El derecho del mar se distingue entre otras ramas del derecho, por ser un derecho vivo y en constante evolución, sensitivo ante los nuevos problemas que plantean las realidades de la vida. En el nuevo derecho del mar destaca de manera notoria el interés económico y social del Estado ribereño y de las gentes que usan de los recursos marítimos o de las vías de comunicación naval. Es precisamente el caso que nos ocupa en la actualidad a los panameños y panameñas con relación a la posible "ampliación del Canal", uno de nuestros más preciados recursos naturales.
La humanidad contempla en estos momentos de su vida histórica un fenómeno diferente al que contempló en la época del Renacimiento y de los grandes descubrimientos geográficos: en aquella época el pequeño mundo de Occidente se hizo grande y se abrieron los nuevos horizontes de tal manera que en los dominos del Rey Español (Carlos V) el sol no se ponía. Ahora los adelantos de la técnica han empequeñecido el mundo y, tal vez por ello, los hombres nos hemos hecho más humanos, estamos más cerca los unos de los otros y entendemos más de la necesidad de la convivencia pacífica de los hombres y de los pueblos. Los problemas de un pueblo se vuelven cada vez más, problemas mundiales o problemas internacionales. ¡He ahí, como ejemplo, el problema en pleno debate nacional sobre "la ampliación del Canal"!
Y, precisamente, porque es un problema que atañe también a la comunidad internacional y al mundo, el primer vicepresidente de la República y ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro, no escatima esfuerzos para movilizarse con diligencia y responsabilidad patriótica, y hacer acto de presencia en los foros internacionales del más alto nivel llevados a cabo en los distintos continentes, y plantear en el seno de los mismos, con sencillez pero con la suficiente entereza, lo que significa para Panamá y los panameños el más grande desafío del siglo XXI, cual es el proyecto de "la ampliación del Canal". El Canciller panameño está consciente, además, de que en el momento que el mundo está viviendo, los pueblos que creen en la igualdad, en la justicia y en el derecho, tienen razón para tener esperanza: ¡y Panamá es uno de ellos! Ya pasó la era del derecho de la fuerza; ahora vivimos la era de la fuerza del derecho. ¡Esto, naturalmente, hace que los horizontes de Panamá y del mundo se iluminen con la luz de la esperanza!
(*)El autor es, además, Especialista en Planificación y Administración de la Educación
El área de la gasolinera será de 1.045.31 metros cuadrados y el estudio de impacto ambiental fue aceptado por la ANAM, en la categoría 1.
Recordemos siempre que una de las primeras necesidades del hombre ha sido, históricamente, la necesidad de navegar. Y el principio de la libertad de los mares, que a partir del siglo XVI es adoptado por los pueblos como un principio universal, lo hacía descansar Ugo Grocio, el gran jurista holandés, en la necesidad de navegar y comerciar, que él sostenía es un derecho natural del hombre. De allí la importancia de las vías de comunicación interoceánica, que no puede limitarse al interés de una casta, de un pueblo o de una raza, sino que abarca el ámbito entero de la humanidad.
El derecho del mar se distingue entre otras ramas del derecho, por ser un derecho vivo y en constante evolución, sensitivo ante los nuevos problemas que plantean las realidades de la vida. En el nuevo derecho del mar destaca de manera notoria el interés económico y social del Estado ribereño y de las gentes que usan de los recursos marítimos o de las vías de comunicación naval. Es precisamente el caso que nos ocupa en la actualidad a los panameños y panameñas con relación a la posible "ampliación del Canal", uno de nuestros más preciados recursos naturales.
La humanidad contempla en estos momentos de su vida histórica un fenómeno diferente al que contempló en la época del Renacimiento y de los grandes descubrimientos geográficos: en aquella época el pequeño mundo de Occidente se hizo grande y se abrieron los nuevos horizontes de tal manera que en los dominos del Rey Español (Carlos V) el sol no se ponía. Ahora los adelantos de la técnica han empequeñecido el mundo y, tal vez por ello, los hombres nos hemos hecho más humanos, estamos más cerca los unos de los otros y entendemos más de la necesidad de la convivencia pacífica de los hombres y de los pueblos. Los problemas de un pueblo se vuelven cada vez más, problemas mundiales o problemas internacionales. ¡He ahí, como ejemplo, el problema en pleno debate nacional sobre "la ampliación del Canal"!
Y, precisamente, porque es un problema que atañe también a la comunidad internacional y al mundo, el primer vicepresidente de la República y ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro, no escatima esfuerzos para movilizarse con diligencia y responsabilidad patriótica, y hacer acto de presencia en los foros internacionales del más alto nivel llevados a cabo en los distintos continentes, y plantear en el seno de los mismos, con sencillez pero con la suficiente entereza, lo que significa para Panamá y los panameños el más grande desafío del siglo XXI, cual es el proyecto de "la ampliación del Canal". El Canciller panameño está consciente, además, de que en el momento que el mundo está viviendo, los pueblos que creen en la igualdad, en la justicia y en el derecho, tienen razón para tener esperanza: ¡y Panamá es uno de ellos! Ya pasó la era del derecho de la fuerza; ahora vivimos la era de la fuerza del derecho. ¡Esto, naturalmente, hace que los horizontes de Panamá y del mundo se iluminen con la luz de la esperanza!
(*)El autor es, además, Especialista en Planificación y Administración de la Educación
El área de la gasolinera será de 1.045.31 metros cuadrados y el estudio de impacto ambiental fue aceptado por la ANAM, en la categoría 1.