¿Alguien conspira contra el Presidente?
Las últimas administraciones del país, y en especial la actual, han insistido hasta el cansancio en una política de "atracción de inversión extranjera". Bajo esa divisa se han dictado disposiciones destinadas a hacer competitivo al país, entre ellas la "seguridad jurídica". Pero, ¿qué pasa cuando el discurso oficial entra en contradicción con la realidad?
Se supone que las instituciones públicas constituyen un conglomerado, cuya gestión debe facilitar la relación entre el Estado y quienes, desde el esfuerzo privado, procuran desarrollar polos económicos. No es coyuntural, sin embargo, encontrar instituciones del Estado donde, por ignorancia o con propósito definido, demoran trámites, dan información incompleta o, contrariando el discurso, convierten a la entidad en una barrera infranqueable donde los vericuetos descritos por Kafka son paisajes del Edén.
Un día piden una cantidad determinada de requisitos y al otro día suman nuevos; presentan funcionarios que a la semana siguiente nada tienen que ver con el tema; mientras el tiempo pasa; y si el usuario reclama desesperado. lo tratan como si fuera una suerte de imbécil responsable de esa incompetencia. Hay quienes han llamado a esto "proceso burocrático", en un atentado atroz contra la burocracia en sí, porque en mucho de los casos no se trata de ninguna burocracia, sino de la discrecionalidad del funcionario que decide a su antojo cuándo solicitar o no determinado requisito.
A veces los documentos se pierden. Es posible que entre panameños eso pueda entenderse, que no es lo normal. El problema es verdaderamente grave cuando el inversionista extranjero comienza a percatarse que hay un poco de burla en la gestión. Ellos no se detienen a ver si el tema es cultural o no, si hay o no discrecionalidad en un funcionario. Sencillamente ven riesgos en la falta de seriedad y parten hacia otro país. Y eso no sólo es un retroceso en la política de atracción de inversión extranjera, sino una pérdida que se multiplica en el desprestigio que ganamos, y una clara contradicción con el mensaje que en esta materia ha dado el señor Presidente.