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Alimentos, especulación y conflicto de intereses


Entre las principales preocupaciones relacionadas a los problemas de la pobreza en Panamá se destaca, por su significado en términos de los derechos humanos, el problema de la inseguridad alimentaria. Se trata, en primer lugar, del hecho de que, según la FAO, alrededor del año 2005 el 17% de la población panameña se encontraba en condiciones de subnutrición, siendo esta cifra no solo superior al promedio centroamericano, donde este indicador alcanzó a un nivel de 14%, sino más elevado que el promedio para América Latina y el Caribe, el cual adquirió un nivel equivalente al 8% de sus habitantes. Estamos así frente a una situación que, desde una perspectiva ética, debe calificarse de vergüenza nacional.

En el período reciente los problemas de la alimentación se presentan, además, como un hecho que tiende a agudizarse, llegando hasta a amenazar los niveles de vida de las capas medias. Esto se evidencia si se tiene en cuenta que entre junio de 2007 y junio del presente año, el índice de precios de alimentos de la Contraloría General de la República, se elevó en aproximadamente el 26%. Asimismo, se hace patente en el hecho de que el precio de la canasta básica alimenticia del MEF se elevó entre mayo de 2006 y mayo recién pasado, en cerca del 22%. El impacto de este tipo de fenómeno es tal que, de acuerdo a un estudio realizado por el BID, un incremento de precios de los alimentos como el observado tiene la capacidad de elevar el número de pobres en Panamá en 108 mil personas.

La dinámica de los precios de los alimentos en Panamá no se debe exclusivamente al problema de las tendencias internacionales, sin que esto signifique despreciar toda su influencia. Esto se observa claramente al tener en cuenta que mientras el índice de precios de los bienes alimenticios a nivel internacional se redujo entre junio de el año pasado y junio de este año en 29%, este indicador se elevó en nuestro país en 5.7%. Se trata de un primer indicio de la presencia de una notable especulación comercial interna con los precios de los alimentos, sostenida en la estructura notablemente oligopólica del negocio de la importación de alimentos, así como de la cadena interna de distribución de los mismos, incluyendo supermercados. Esta situación se aclara mejor si se tiene en cuenta que mientras que en el año 2008 los precios al por mayor de los productos agrícolas crecieron en 8%, los precios al consumidor crecieron a más del doble que estos, alcanzando un nivel del 17%. De todo esto se puede concluir que una buena parte de la inflación de los precios de los bienes alimenticios observada en Panamá proviene de la presencia de los factores especulativos.

Esta situación representa un serio problema para dos sectores de la población panameña. Para los consumidores ha significado un descenso innecesario e injustificado de sus ya reducidos niveles de vida. Para los productores del campo ha significado la compresión de sus ingresos, lo que pone en peligro la ya deteriorada soberanía alimentaria. Frente a esto la falta de firmeza y decisión del nuevo gobierno para enfrentar el problema de la especulación nos lleva, nuevamente, a pensar en el conflicto de intereses.

101 años de Panamá América

 
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