Alternativa peligrosa
La irregular distribución de agua potable en la ciudad de Panamá y sus alrededores, ha obligado a que miles de familias panameñas instalen en sus residencias un sistema de almacenamiento del vital líquido.
Para muchas familias el almacenamiento de agua es una alternativa al problema del suministro, sin embargo, de no proporcionarle el debido mantenimiento a los receptáculos donde depositan el líquido, esta acción se puede convertir en un peligro.
La mala limpieza de estos recipientes puede ocasionar desde infecciones en la piel hasta problemas gastrointestinales.
La proliferación de estos tanques de reserva se observó inicialmente en barriadas de los sectores Este y Oeste de la ciudad de Panamá, sin embargo, ya son frecuente en el centro de la ciudad.
En el área Oeste se puede observar esta situación en comunidades como Vista Alegre, Nuevo Arraiján, La Floresta, Vacamonte, entre otras. Mientras que en el área Este se perciben en barriadas como Residencial Daniella, Don Bosco, Colonias del Prado, Tocumen y Bello Horizonte, por mencionar algunas.
Para evitar contraer alguna enfermedad por el uso de estos objetos que son elaborados de polímero, se recomienda limpiarlos periódicamente con cloro.
El cloro se puede adquirir por libra en las empresas encargadas de vender los recipientes, así como en los establecimientos donde se ofrecen productos para piscina. Tiene un costo de aproximadamente de B/.4.00 las dos libras.
Información recabada por El Panamá América en varios establecimientos donde se venden estos objetos revelan que éstos se producen generalmente de color azul y negro, así como de diversas capacidades.
Los tanques de color azul son más costoso que los negros, sin embargo, deben limpiarse con más frecuencia, pues tienden a desarrollar más moho y algas, que los negros.
Los vendedores de estos tanques aseguran que los de color azul deben ser limpiados cada tres meses, es decir cuatro veces al año y los negros dos veces al año.
Para el proceso de limpieza se recomienda bajar el recipiente, dejarlo con agua hasta la mitad, verterle el cloro y esperar un tiempo, posteriormente se recomienda cepillarlo para una limpieza efectiva.
Cabe señalar que este tipo de objetos también se fabrican de fibra de vidrio, y según los conocedores son los más seguros, pero en Panamá no se elaboran, sino que hay algunas empresas que lo importan de otras latitudes.
Entre las consecuencias de no proporcionarle un debido mantenimiento a estos objetos están las enfermedades gastrointestinales y en la piel, así lo aseguró el director de le Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez.
El galeno indicó que a pesar que en agua de Panamá es buena, al ser almacenada en estos receptáculos pueden dar origen a ciertas bacterias.
Recordó que en estos tanques el agua pierde paulatinamente el cloro, lo que facilita la contaminación del líquido con cualquier bacteria.
Igualmente detalló que la acumulación de sólidos puede ocasionar infecciones en la piel. "Pero el peligro es menor", aclaró
Rodríguez reiteró el llamado para la limpieza debida de estos objetos y del sistema de filtro, a fin de evitar cualquier situación irregular.
Estos recipientes se fabrican con capacidades desde los 60 galones hasta 1,200.
Los precios presentan similitud en el mercado, los recipientes de 100 galones tienen un valor de entre 70 y 75 balboas; los de 400 galones oscilan entre los 150 y 155 balboas;
mientras que los de 1,000 y 1,200 galones tienen un valor entre 425 y 495 balboas, respectivamente.
Estos precios no incluyen la instalación, ni el sistema de conexión.
Para muchas familias el almacenamiento de agua es una alternativa al problema del suministro, sin embargo, de no proporcionarle el debido mantenimiento a los receptáculos donde depositan el líquido, esta acción se puede convertir en un peligro.
La mala limpieza de estos recipientes puede ocasionar desde infecciones en la piel hasta problemas gastrointestinales.
La proliferación de estos tanques de reserva se observó inicialmente en barriadas de los sectores Este y Oeste de la ciudad de Panamá, sin embargo, ya son frecuente en el centro de la ciudad.
En el área Oeste se puede observar esta situación en comunidades como Vista Alegre, Nuevo Arraiján, La Floresta, Vacamonte, entre otras. Mientras que en el área Este se perciben en barriadas como Residencial Daniella, Don Bosco, Colonias del Prado, Tocumen y Bello Horizonte, por mencionar algunas.
Para evitar contraer alguna enfermedad por el uso de estos objetos que son elaborados de polímero, se recomienda limpiarlos periódicamente con cloro.
El cloro se puede adquirir por libra en las empresas encargadas de vender los recipientes, así como en los establecimientos donde se ofrecen productos para piscina. Tiene un costo de aproximadamente de B/.4.00 las dos libras.
Información recabada por El Panamá América en varios establecimientos donde se venden estos objetos revelan que éstos se producen generalmente de color azul y negro, así como de diversas capacidades.
Los tanques de color azul son más costoso que los negros, sin embargo, deben limpiarse con más frecuencia, pues tienden a desarrollar más moho y algas, que los negros.
Los vendedores de estos tanques aseguran que los de color azul deben ser limpiados cada tres meses, es decir cuatro veces al año y los negros dos veces al año.
Para el proceso de limpieza se recomienda bajar el recipiente, dejarlo con agua hasta la mitad, verterle el cloro y esperar un tiempo, posteriormente se recomienda cepillarlo para una limpieza efectiva.
Cabe señalar que este tipo de objetos también se fabrican de fibra de vidrio, y según los conocedores son los más seguros, pero en Panamá no se elaboran, sino que hay algunas empresas que lo importan de otras latitudes.
Entre las consecuencias de no proporcionarle un debido mantenimiento a estos objetos están las enfermedades gastrointestinales y en la piel, así lo aseguró el director de le Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez.
El galeno indicó que a pesar que en agua de Panamá es buena, al ser almacenada en estos receptáculos pueden dar origen a ciertas bacterias.
Recordó que en estos tanques el agua pierde paulatinamente el cloro, lo que facilita la contaminación del líquido con cualquier bacteria.
Igualmente detalló que la acumulación de sólidos puede ocasionar infecciones en la piel. "Pero el peligro es menor", aclaró
Rodríguez reiteró el llamado para la limpieza debida de estos objetos y del sistema de filtro, a fin de evitar cualquier situación irregular.
Estos recipientes se fabrican con capacidades desde los 60 galones hasta 1,200.
Los precios presentan similitud en el mercado, los recipientes de 100 galones tienen un valor de entre 70 y 75 balboas; los de 400 galones oscilan entre los 150 y 155 balboas;
mientras que los de 1,000 y 1,200 galones tienen un valor entre 425 y 495 balboas, respectivamente.
Estos precios no incluyen la instalación, ni el sistema de conexión.