default

Alternativas energéticas


En este espacio hemos venido ocupándonos del problema energético, preocupados también, como estamos, por el alza de los precios del petróleo y su impacto en todos los órdenes de la vida nacional y personal.
Parte de la crisis es que no quisimos darnos cuenta que la misma civilización del petróleo, que determinó nuestro tiempo, llegaba a su final. Pero, afortunadamente, nos dará algunas décadas de más, no sin grandes padecimientos, que nos servirán de acicate para hacer lo que tenemos que hacer. Mas sería un error sentarnos a esperar a que sean los países tecnológicamente más avanzados los que inventen una solución, porque eso puede tardar y, cuando llegue, será a cuentagotas, inicialmente costosa; y empezará por ellos para asegurarse la ventaja dominante y crear nuevos lazos de dependencia.
Por eso, sugerimos pasar de de los lamentos a la propuesta de solución y de ésta a la acción, lo cual exige creatividad y determinación de parte de nuestro Gobierno y los ciudadanos. No podemos engañarnos, ni construir castillos en el aire. Debemos ser realistas y echar mano a los recursos materiales y humanos que tenemos. De allí que hayamos planteado el uso de paneles solares caseros e industriales, que ya están disponibles en nuestro mercado; pero que de algún modo hay que abaratarlos. Igual hemos hablado de energía eólica, aprovechada por generadores caseros e industriales, disponibles tan cerca como Colombia y medianamente tan lejos como España, donde provincias enteras, con cuatro y más veces nuestra población, se proveen de electricidad con esos sencillos aparatos movidos por el viento. Mencionamos también las minipresas, usando la corriente gratuita de nuestros ríos. Cuando ampliemos nuestro Canal, podremos también construir tres o cuatro presas más, suficientes para abastecer a medio país.
Construyamos el gasoducto desde Colombia y fabriquemos alcoholina, hablemos con los ingenios azucareros y démosle los incentivos; explotemos nuestro potencial geotérmico de El Valle y Gualaca, entre otros. Los suecos, que construyeron la hidroeléctrica de La Fortuna, pueden hacerlo. Pero, por favor, cesen ya los ayes inútiles y pongamos manos a la obra. Lo tenemos todo. Sólo es cuestión de tomarlo. ¡Hagámoslo!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América