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Alternativas frente a la desaceleración


Con encomiable franqueza, el alto funcionario calificó la situación como lo que es: la desaceleración se agudiza. ¿Qué alternativas podemos sugerir con un Estado corto de recursos y más limitadas iniciativas? Para ser realistas, preferimos sugerir, y más bien reiterar, fórmulas sencillas.
Para empezar, el gobierno tiene que ahorrar y evitar el despilfarro. No puede seguirse permitiendo lujos como la multitudinaria comitiva del viaje de la presidenta Moscoso a Brasil, ni los disparatados gastos de la pasada cumbre presidencial, con Cadillacs incluidos, que ahora están siendo rifados y donados o yacen en un estacionamiento público devaluándose a sol y agua. Tiene asimismo que romper botellas, suprimir rebuscas, parar el uso de helicópteros, etc. Y que no se diga que no es posible, pues se tiene el antecedente de lo logrado en tal sentido por el gobierno del presidente Guillermo Endara, bajo la férrea mano del Contralor Rubén Carles.
Si el gobierno consigue un ahorro significativo, puede entonces dejar de financiarse con sus sufridos proveedores locales y acelerar el pago de sus cuentas. Este solo hecho se traducirá en mayor circulante en el sector privado, tan golpeado por la actual crisis.
Otra sugerencia es ejecutar su presupuesto y terminar las obras iniciadas por el gobierno anterior, como es el caso del ensanche de la Interamericana. Recientemente, el Ministro de Obras Públicas, Víctor Juliao, concluyó el difícil tramo comprendido entre Penonomé y Aguadulce, donde hubo que construir varios puentes. Haría falta un esfuerzo adicional, para continuarlo hasta Santiago, pasando por El Roble y Divisa, lo cual facilitaría el rápido acceso del flujo turístico hacia Azuero, cuya región podría beneficiarse del mismo, tal cual ocurre actualmente con la zona playera de Panamá y Coclé.
El turismo se ha convertido en la principal e inmediata alternativa de crecimiento económico, como lo demuestran países como Costa Rica, México y Cuba, entre los cercanos. Esa actividad trae consigo hoteles, restaurantes, sitios de diversión, artesanías, auge agropecuario y, en fin, un multiplicador que se mueve por sí solo, sin requerir de mayor iniciativa gubernamental.
Otra alternativa concreta es facilitar proyectos privados, tales como el centro multimodal de transporte en Colón, que incluye la construcción de un aeropuerto internacional, otorgando, por ejemplo, mayores incentivos a mayor velocidad de concreción de la inversión. Se trata de otro proyecto de vasto impacto que nada cuesta al Estado. Y todo lo que hay que hacer es facilitar las cosas al inversionista. Pero entorpeciendo, dilatando y haciendo más difícil su trámite burocrático, quién sabe con qué fines, no se hace otra cosa que agravar las cosas y abonar terreno a la recesión.


101 años de Panamá América

 
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