Ambiente: Daño y perspectivas
Casi dos terceras parte de la reservas de suelos, tierra y bosques de Panamá están amenazadas, sobre explotadas o con poca perspectiva de recuperación a corto plazo. El daño consumado contra la naturaleza del istmo ha sido el legado de años de abandono e indiferencia de los habitantes que pensaron erróneamente que la naturaleza que nos rodeaba era una fuente inacabable de recursos y no se percataron que no era así. Hoy estamos irremediablemente unidos a su destino.
Según las últimas evaluaciones realizada por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), ha puesto el acento de su trabajo en los programas de recuperación de las reservas tanto de bosques, tierras y costas. Pero una pregunta esencial surge inmediatamente: ¿cómo detener un ciclo sin fin de la actividad humana que actúa como depredador contra el ambiente? Por el momento la respuesta no es uniforme, pues se mantiene en Panamá una ética del comportamiento que está animada sólo por el afán de lucro individual, o la satisfacción de economías de subsistencias que no toman en cuenta el futuro del país y del planeta.
La fecha del Día Mundial del Ambiente debe servir para reforzar aquello en lo que todos coinciden. La reforma que debe preceder a toda propuesta nacional y mundial no debe estar centrada únicamente en las modificaciones de las reglas, sino en la forma de pensar de la gente.
A partir de ahora, dado el crecimiento de la población, la tarea debe encaminarse hacia la protección y la recuperación de la naturaleza. Por eso el mundo avanza sobre una nueva ética ambiental para que la Tierra que habitamos no sea vista como un bien patrimonial, sino como una comunidad de la que todos formamos parte.