Ambiente y aprendizaje preescolar
La Revista Infancia, de Colombia, Educar de 0 a 6 años (1994) señala que: "habitar en el ambiente es establecer una relación de vida". Esta definición retoma el concepto con un significado más amplio. Es contar con un lugar donde los/as niños/as puedan manifestar sus sentimientos y emociones, es (reír, llorar, encontrase a sí mismo/a, sentirse seguro/a., es también ofrecer un lugar agradable donde los/as niños/as puedan satisfacer sus necesidades, tales como el afecto, la socialización, la exploración, la comunicación en todas sus expresiones, la independencia, el deseo de compartir, de hacer, de jugar, de practicar hábitos, valores y normas de comportamiento.
Es adecuar el ambiente haciéndolo más dinámico, más acogedor, donde haya facilidades de movilización e interacción para la vida social, necesidad primordial en estas edades. Preparar el ambiente considerando estos elementos resulta gratificante, porque además se facilita los recursos didácticos apropiados en el momento oportuno. Es un hecho que la posición de las sillas determina el grado de interacción entre el educador y los niños/as.
Esta concepción de ambiente tiende a desarrollar una estrategia pedagógica donde es posible distinguir una relación de participación, de respeto, de confianza y aceptación, de creatividad, de construcción del conocimiento, entre otras.
Planteado de esta manera, el personal docente tendrá un abanico de opciones para ofrecer múltiples oportunidades al niño y la niña, para el aprendizaje exitoso.
Es particularmente significativo la concepción de ambiente, visto desde esta perspectiva, pues las vivencias obtenidas del niño y la niñas, a través de sus sentidos, bajo un ambiente de estímulos físicos y emocionales contribuyen a la formación integral.
En un ambiente innovado donde los niños/as se ubican en círculos o semi-círculos, se torna más cómodo y funcional, facilitando un aprendizaje más óptimo.
En tal sentido, el ambiente influye poderosamente en los aprendizajes significativos, permitiendo la participación activa en situaciones de la vida cotidiana, de manera que los niños/as puedan llegar a resoluciones sencillas a través del análisis de la realidad, de una manera espontánea, facilitando la afirmación de la personalidad.
Como estrategia pedagógica, el ambiente ocupa un papel relevante en el proceso de aprendizaje de los niños/as.
Se ofrece oportunidades de interacción, de planteamiento de ideas de experimentación con objetos para determinar sus relaciones, propiedades y características, de desenvolverse con hábitos deseables y formas de comportamiento adecuadas.
Cabe destacar que en la medida en que el ambiente educacional y social tenga presente los estímulos necesarios en el proceso de aprendizaje en los niños y niñas, en esa medida habrá un agudo deseo de aprender, que luego no traducirá en la adquisición de conceptos, hábitos, actitudes y valores claros y precisos, esenciales para su aplicación oportuna en situaciones de la vida cotidiana y su proyección hacia una mejor calidad de vida, partiendo desde el ambiente preescolar.
Es adecuar el ambiente haciéndolo más dinámico, más acogedor, donde haya facilidades de movilización e interacción para la vida social, necesidad primordial en estas edades. Preparar el ambiente considerando estos elementos resulta gratificante, porque además se facilita los recursos didácticos apropiados en el momento oportuno. Es un hecho que la posición de las sillas determina el grado de interacción entre el educador y los niños/as.
Esta concepción de ambiente tiende a desarrollar una estrategia pedagógica donde es posible distinguir una relación de participación, de respeto, de confianza y aceptación, de creatividad, de construcción del conocimiento, entre otras.
Planteado de esta manera, el personal docente tendrá un abanico de opciones para ofrecer múltiples oportunidades al niño y la niña, para el aprendizaje exitoso.
Es particularmente significativo la concepción de ambiente, visto desde esta perspectiva, pues las vivencias obtenidas del niño y la niñas, a través de sus sentidos, bajo un ambiente de estímulos físicos y emocionales contribuyen a la formación integral.
En un ambiente innovado donde los niños/as se ubican en círculos o semi-círculos, se torna más cómodo y funcional, facilitando un aprendizaje más óptimo.
En tal sentido, el ambiente influye poderosamente en los aprendizajes significativos, permitiendo la participación activa en situaciones de la vida cotidiana, de manera que los niños/as puedan llegar a resoluciones sencillas a través del análisis de la realidad, de una manera espontánea, facilitando la afirmación de la personalidad.
Como estrategia pedagógica, el ambiente ocupa un papel relevante en el proceso de aprendizaje de los niños/as.
Se ofrece oportunidades de interacción, de planteamiento de ideas de experimentación con objetos para determinar sus relaciones, propiedades y características, de desenvolverse con hábitos deseables y formas de comportamiento adecuadas.
Cabe destacar que en la medida en que el ambiente educacional y social tenga presente los estímulos necesarios en el proceso de aprendizaje en los niños y niñas, en esa medida habrá un agudo deseo de aprender, que luego no traducirá en la adquisición de conceptos, hábitos, actitudes y valores claros y precisos, esenciales para su aplicación oportuna en situaciones de la vida cotidiana y su proyección hacia una mejor calidad de vida, partiendo desde el ambiente preescolar.