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Amenazas al negocio naviero en Panamá


I. INTRODUCCION
La República de Panamá, es un país con una superficie de 75,517 Km2, la longitud de sus costas totalizan 2,988.3 kilómetros, de los cuales al litoral Pacífico le corresponde 1,700.6 kilómetros y 1,287.7 kilómetros al litoral del Atlántico (Mar Caribe). Se caracterizó esta nación, por ser un país con mayor vocación de servicio; el modelo dual de su economía reflejó el crecimiento de una economía doméstica (sector interno), altamente dependiente del desenvolvimiento del sector externo, donde prevaleció por muchos años la exportación de servicio de mano de obra para:
Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América, acantonadas en las riberas del Canal.
El oleoducto de Petroterminal de Panamá (estas operaciones se suspendieron posteriormente).
Las operaciones del Canal Interoceánico de Panamá.
Los Puertos de Cristóbal, Balboa, Bahía Las Minas, entre otros; además, de los puertos más recientes como el de Manzanillo, Evergreen y otras concesiones portuarias.
El Centro Financiero Internacional de Panamá.
Igualmente, cabe resaltar las actividades generadas en la Zona Libre de Colón y las exportaciones de camarones, café, banano, azúcar y demás productos no tradicionales y las importaciones de bienes y servicios provenientes de los cinco continentes.
Todo este panorama, permite mostrar que el crecimiento y desarrollo económico del país, guarda una estrecha relación con el desenvolvimiento de las actividades del transporte marítimo. Sin embargo, este sector no ha sido desarrollado en su plenitud, a pesar de su presencia desde el siglo XVI (las Ferias de Portobello, el oro del Perú y demás conquistas españolas en América del Sur).
Dentro de las actividades propias del transporte marítimo, se puede señalar aquellas que son inherentes al negocio naviero. Sobre las mismas, se analizará los factores que representan una amenaza y cómo éstas podrían transformarse en oportunidades, para contribuir al fortalecimiento del sector naviero y hacer de él uno de los puntales de la generación de riquezas del país.
Cuando se utiliza el vocablo de amenazas, se debe entender la identificación de aquellos eventos o fuerzas externas e internas que hacen difícil el crecimiento y desarrollo de una determinada actividad, en este caso la del negocio naviero.
Como negocio naviero, se debe entender aquellas actividades que son desarrolladas por:
Compañías o empresas navieras,
Compañías o empresas de administradores de naves,
Compañías o empresas de sociedades clasificadoras y
Compañías o empresas de corredores de naves.
Cada una de estas actividades representan oportunidades de generación de empleo, de ingresos y de otras fuentes generadoras de riquezas, por el efecto multiplicador que representan en la generación de un conjunto de actividades colaterales directas dentro del sector marítimo e indirecta dentro de los demás sectores de la economía nacional e internacional.
Sin embargo, esta afirmación sólo es válida cuando se cumplen con un conjunto de acciones que posibilitan a Panamá como un centro de atracción de estas actividades. La falta de cumplimiento de estas acciones, representa lo que hemos de llamar las amenazas del negocio naviero en Panamá.
II. AMENAZAS DEL NEGOCIO NAVIERO
Panamá posee el liderazgo de Registro Abierto de Naves; esta responsabilidad trae consigo la necesidad de adecuar todo su sistema administrativo y operativo en el sector marítimo nacional para garantizar la calidad de servicio que conlleva esta actividad a fin de lograr todos los beneficios permisibles.
Este registro indiscriminado crea desconfianza y duda sobre la imagen de seriedad de nuestras instituciones, por parte de las empresas y administradoras navieras con mayor prestigio internacional.
Por tal razón, una de las principales amenazas que se presentan es la lentitud en adecuar las normas y procedimientos impartidos por la Organización Marítima Internacional (OMI). Esto obedece, a que los convenios internacionales que debieran ser ratificados dentro de los plazos establecidos por parte de nuestras instituciones gubernamentales, no son realizados con la premura requerida.
Por otro lado, en algunas ocasiones no hay continuidad en el seguimiento que se le deben dar a fin de lograr una mayor integridad de su desenvolvimiento.
Aunado a esta situación, existe la imagen negativa del alto índice de corrupción y falta de honestidad en nuestras instituciones gubernamentales.
Otra de las amenazas consisten en el mejoramiento de la competitividad de las otras naciones, que están haciendo cada día mayores esfuerzos en la captación de nuevos negocios navieros, con el ofrecimiento de mejores incentivos y mejoramiento de la calidad del servicio prestado.
En materia de formación y capacitación del personal requerido en el sector marítimo, existe una amenaza latente por situaciones coyunturales y estructurales de la idiosincrasia de nuestra gente. No hay vocación marítima y los centros de enseñanza han puesto muy poco interés en crear esa cultura marítima que permita lograr mayor aprovechamiento en el potencial de la oferta de empleo, que podría generar este sector marítimo para la gente de mar.
En materia de seguridad marítima, la carencia de centros de supervisión y control de las normas y estándares mínimos de seguridad establecidos por la OMI, al igual que la insuficiente presencia de inspectores nacionales idóneos, generan dudas en cuanto a la integridad y calidad de los servicios brindados por las naves existentes bajo el registro panameño.
Sumado a esta agravante, existen los problemas surgidos en torno al cumplimiento de las normas para la preservación del medio marino; evidenciándose, principalmente, en las actividades de embarcaciones pesqueras.
En lo interno, las amenazas más evidentes residen en la poca claridad y carencia de un planeamiento estratégico definido para el desenvolvimiento apropiado de las actividades inherentes al sector marítimo.
La actual política de facilitación de los puertos, no permite el ágil desarrollo de las empresas marítimas auxiliares en pequeña escala; es decir, no hay incentivos que ayuden a fomentar la proliferación de pequeñas y medianas empresas relacionadas con el desarrollo de los negocios navieros.
No hay incentivos para fomentar la presencia de astilleros y de armadores de grandes embarcaciones en Panamá. Igualmente, la legislación vigente, dificulta la posibilidad de que en el país se pueda desarrollar un apropiado centro de hipotecas de naves al igual que el de seguros de grandes embarcaciones.
Finalmente, otra de las amenazas consiste en el retraso evidente de adecuarse a la tecnología existente, para estar en condiciones de poder acoger las embarcaciones que, por sus dimensiones, demandan un calado mayor en los puertos disponibles y en el Canal de Panamá.
Estas amenazas pueden y tienen soluciones, en la medida de que exista la voluntad política por parte de los diversos actores de la sociedad panameña, que la constituyen, es decir, el gobierno, la comunidad en su conjunto y los inversionistas internacionales.
Conscientes de esa realidad, algunos pasos de importancia ya han sido adoptados por el gobierno, como por ejemplo, la integración de casi todas las instituciones gubernamentales relacionadas con el sector marítimo bajo la institucionalización de un solo ente.
Este ente se llama la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) establecida mediante el Decreto Ley No 7 de 10 de febrero de 1998. Se puede afirmar que esta autoridad marítima se encuentra en un periodo de transición que demanda todo un proceso de adaptación para alcanzar los objetivos por la cual fue propuesta.
La presencia de esta autoridad marítima, demanda la necesidad de desarrollar una propuesta de planeamiento estratégico, con la participación de todos los sectores público y privado involucrados, para lograr por consenso su aceptación y puesta en marcha en forma favorable.
Dentro de ese enfoque existen aspectos que deben ser considerados en torno al concepto de calidad, seguridad marítima y protección del medio marino. Por otro lado, hay que establecer los mecanismos que permitirán incentivar la proliferación del negocio naviero y de las empresas auxiliares del entorno marítimo, principalmente aquellos establecimientos que por sus características se encuentran clasificados bajo el concepto de pequeña y mediana empresa.
La participación de Panamá en los diversos comités de la OMI, debe ser permanente y con el personal idóneo requerido para estar en condiciones de anticipar y atender cualquier impedimento que atente contra el crecimiento y desarrollo de la actividad marítima en el país.
La actual política de Registro Abierto de Naves, debe ser replanteada en función de atraer sólo aquellas naves que realmente representan atractivo y ventajas competitivas para Panamá.
Por otro lado, estimular la presencia de armadores en el país a fin de incentivarlos a que hagan de esta nación el centro principal de reparaciones de naves, de hipotecas y seguros marítimos. Para ello, es necesario promover la participación del Centro Bancario Internacional establecido en Panamá.
Mejorar la imagen de Panamá en el ámbito internacional, se obtendría con el desarrollo de una buena campaña publicitaria y de comunicación documentada, en donde se despliegue todas las obras de infraestructuras encaminadas a hacer del país un centro de desarrollo marítimo internacional, suministrando todas las facilidades requeridas en los puertos existentes.
Es importante aprovechar las infraestructuras establecidas por las empresas como Maersk Line (primera línea naviera en el mundo), el Puerto de Manzanillo (reconocido como entre los puertos más eficientes del mundo), Evergreen y otros.
También hay que fomentar y mejorar la eficiencia y eficacia de los centros de instrucción marítima como son las diversas escuelas náuticas para formación y capacitación de marinos y oficiales. Estos deben reforzar las áreas en donde se han demostrado las debilidades del personal capacitado.
En adición, hay que instituir las empresas que brindarán apoyo auxiliar al desarrollo del negocio naviero en el país; para ello, hay que establecer programas de orientación y capacitación en el exterior, para conocer las actividades que son viables de desarrollar en el medio panameño, sin que esto sea objeto de fuga de divisas.
III. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
La República de Panamá, es un país privilegiado por su posición geográfica, por el Canal de Panamá y su litoral costero en ambos océanos, entre otras cualidades. Estas características han permitido el establecimiento del negocio naviero.
Sin embargo, su crecimiento y desarrollo podría encontrarse seriamente amenazado por una serie de deficiencias que repercuten directamente con los aspectos de eficiencia, seguridad, confiabilidad y competitividad en la comunidad marítima internacional.
Las amenazas al negocio naviero en Panamá, pueden ser mitigadas en la medida que exista una plena conciencia de su existencia y la disponibilidad de contrarrestar cada una de ellas. Para ello se requiere, como una acción urgente, el planteamiento estratégico de un plan de acción orientado a maximizar todos los beneficios que pueden ser derivados de un mayor fortalecimiento del sector marítimo.
Por otro lado, este plan estratégico demanda el concurso de todos sus actores (nacionales y extranjeros, miembros del sector público y del sector privado como también de los inversionistas), con la finalidad de generar una estrategia participativa y de consenso en donde todos hablan un mismo lenguaje y apuntan hacia una misma dirección.
En el campo internacional, la presencia de Panamá en los diversos comités de la OMI debe ser permanente y proactiva; en cuanto al nivel interno, se deben promover los incentivos pertinentes hacia la generación y participación de la pequeña y mediana empresa, como fuente auxiliar generadora de empleos y de ingresos en el negocio naviero.

101 años de Panamá América

 
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