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Amenazas reales


La razón por la que no es bueno para los gobernantes ni los gobernados inventarse falsas amenazas es porque distraen la atención y los recursos en relación con los males que hay que enfrentar y combatir. El problema es que esos males no tienen la espectacularidad que hace que los políticos se vean bien en la cámara. Peor aún cuando se trata de problemas que hay que enfrentar con conocimientos científicos y no con frases de cajón. La política y la ciencia hace mucho dejaron de sentirse cómodas una en compañía de la otra. Sin embargo, las advertencias que han hecho especialistas en salud pública es muy clara. Una posible combinación de tres brotes epidémicos causados por tres virus distintos (H1N1, dengue y hanta) colocaría los recursos de la salud pública panameña en un estado crítico. Por eso hay que reforzar las tareas de prevención, pues el trabajo de la salud pública no consiste en esperar que los enfermos lleguen a los hospitales, sino en hacer todo lo posible para que no se produzcan las enfermedades, o se produzcan en el menor número posible de casos. Como se trata de amenazas reales, el Estado debe dedicar los recursos suficientes para las actividades de prevención a lo largo y ancho de todo el país.

101 años de Panamá América

 
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