Amenazas y esperanzas en el 2006 en lo político
La mayor amenaza en lo político consiste en que continúe la percepción de que la lucha contra la corrupción no es eficaz, o de que los altos funcionarios, de cualquiera de los tres órganos del Estado, están blindados por la impunidad que crea la manera como se interpretan las normas por quienes deben aplicarlas -que son ellos mismos. Debe acabarse el círculo vicioso de magistrados y diputados protegiéndose los unos a los otros. Si los nombramientos efectuados por el Ejecutivo en el más alto tribunal no producen decisiones responsables y creíbles, la frustración puede aumentar, lo que llevaría a la deslegitimación de las autoridades, pese a las buenas iniciativas y algunos logros importantes.
Aunque la decisión de ampliar el Canal es de negocios, pues no afecta los derechos de las personas ni trata de crear o modificar alguna institución pública existente, el credo político de este país ha hecho que la deliberación que precede a la decisión, así como la decisión misma, sean eventos de carácter político ciudadano, pues todos sabemos que habrá un referéndum, que surgirán distintas posiciones al respecto y que grupos diversos se organizarán a favor y en contra de cada una de ellas. Lo importante es que se trate de un debate justo, en el que se respete la libertad de expresión, el acceso a la información pública y que no se permita que grupitos recalcitrantes afecten el normal desenvolvimiento de la vida cotidiana. Esta es una decisión que debe tomar la mayoría de los ciudadanos, y los que saben y se reconocen que son una minoría no tienen otro camino que la derrota final, que es lo correcto en nuestro sistema.
Que no se repitan en el 2006 los desórdenes del 2005 a propósito de la reforma de la seguridad social, debe ser una prioridad de las autoridades.
Aunque la decisión de ampliar el Canal es de negocios, pues no afecta los derechos de las personas ni trata de crear o modificar alguna institución pública existente, el credo político de este país ha hecho que la deliberación que precede a la decisión, así como la decisión misma, sean eventos de carácter político ciudadano, pues todos sabemos que habrá un referéndum, que surgirán distintas posiciones al respecto y que grupos diversos se organizarán a favor y en contra de cada una de ellas. Lo importante es que se trate de un debate justo, en el que se respete la libertad de expresión, el acceso a la información pública y que no se permita que grupitos recalcitrantes afecten el normal desenvolvimiento de la vida cotidiana. Esta es una decisión que debe tomar la mayoría de los ciudadanos, y los que saben y se reconocen que son una minoría no tienen otro camino que la derrota final, que es lo correcto en nuestro sistema.
Que no se repitan en el 2006 los desórdenes del 2005 a propósito de la reforma de la seguridad social, debe ser una prioridad de las autoridades.