Amigos y política
DESEO DEDICAR mi columna de hoy a la memoria de mi grande y buen amigo Julio Harris, quien partió hace unos días por delante al encuentro final con nuestro destino. La vida política, contrario a lo que muchos puedan pensar, ha sido pródiga para mí en el forjamiento de buenas amistades, de muchos tiempos y edades, pero todas distinguidas con un toque personal de gran sinceridad y camaradería, siempre. La que tuve por varios lustros con Julio, fue una de ellas.
Aprendí a conocerlo en medio de la lucha por la democracia. No fueron pocas las ocasiones cuando al final de la década del 80, librando esa gran batalla liberadora, discutimos sobre muchos temas, acordamos sobre muchos otros y jamás nos pudimos poner de acuerdo en otras tantos, pero siempre, debo decir, encontré en Julio a un caballero. Junto con Joaquín Fernando Franco, Arnulfo Escalona Ríos, Mario J. De Obaldía, entre otros, fueron símbolos indiscutibles del liberalismo en tiempos en los que cambiarse de bando era la regla general. En el ya ido Restaurante Galaxia en la Vía Argentina se dieron grandes y amenas tertulias, siendo este lugar como una especie de cuartel de invierno, en esos duros y riesgosos tiempos.
Cuando juntos formamos parte del Consejo de Gabinete, su despacho era paso obligado previo a las reuniones, sea para tomarnos un café o para comentar la agenda y los temas que a cada uno le interesaba abordar y que a él le correspondía incluir en el Orden del Día. En lo que estaba a su alcance apoyaba y siempre tenía una óptica política muy aguda de las circunstancias y del momento nacional. Tomó decisiones personales duras y dignas en los últimos tiempos, al abandonar las filas liberales y unirse conmigo a las de Solidaridad, al cual sirvió hasta el final. En la campaña pasada, cedió el espacio a la inexperiencia, quedándose en la reserva, pero pronosticando los reveses. El paso de los años lo asimiló con gran hidalguía: de protagonista a asesor. Hace unos meses me hizo un comentario, recordando siempre a Joaquín. Me decía, "Joaquín murió justo en el momento perfecto, cuando ya se lo había dado todo a la política. No hubiera podido sobrevivir la realidad actual, en la que el protagonismo ya no era de él, sino de ustedes, la nueva generación".. lo conocía bien, y ese era el rol que aceptaba sin exigencias. Mi última conversación en el hospital hace unas semanas fue pletórica de consejos e ideas, para el partido y para mí. En fin, el amigo y el asesor, fusionados, como pocas veces sucede en estos menesteres.
Escribir así del amigo es placentero, a pesar de la ausencia que sentimos. Es la manera como entiendo la partida. Dejar amigos, dejar recuerdos, sentimientos profundos, haber vivido y haber querido.. Esa es la vida, así la entiendo yo. Su encuentro con Joaquín, El Gordo, Mario J., debió de ser un espectáculo. Aún los debe estar poniendo al día de todo, y vaya que han pasado cosas desde que estos tres inseparables amigos le antecedieron en la partida. Para los que quedamos por acá, nos queda el gran sabor de haber tenido una amistad en política, sin dobles agendas, sin resquemores. Al gran amigo, mi eterno abrazo y quizás las gracias a destiempo por tantos ratos y consejos que seguiré evaluando mientras duren mis avatares. Es lo menos que puedo decir y lo escribo como tributo a ello.
¿Qué dicen los abogados y su Colegio, sobre estas interrogantes? ¿Y qué dicen las sociedades de ingenieros y arquitectos, sobre los problemas que planteamos en este artículo? ¿Y qué dicen los Legisladores? Para nosotros, es la Asamblea Nacional el organismo estatal que debe, previamente, reglamentar el referéndum, a más de aprobar o rechazar la propuesta de la Autoridad canalera, como se consigna en el inciso 3º. del artículo 325.
Aprendí a conocerlo en medio de la lucha por la democracia. No fueron pocas las ocasiones cuando al final de la década del 80, librando esa gran batalla liberadora, discutimos sobre muchos temas, acordamos sobre muchos otros y jamás nos pudimos poner de acuerdo en otras tantos, pero siempre, debo decir, encontré en Julio a un caballero. Junto con Joaquín Fernando Franco, Arnulfo Escalona Ríos, Mario J. De Obaldía, entre otros, fueron símbolos indiscutibles del liberalismo en tiempos en los que cambiarse de bando era la regla general. En el ya ido Restaurante Galaxia en la Vía Argentina se dieron grandes y amenas tertulias, siendo este lugar como una especie de cuartel de invierno, en esos duros y riesgosos tiempos.
Cuando juntos formamos parte del Consejo de Gabinete, su despacho era paso obligado previo a las reuniones, sea para tomarnos un café o para comentar la agenda y los temas que a cada uno le interesaba abordar y que a él le correspondía incluir en el Orden del Día. En lo que estaba a su alcance apoyaba y siempre tenía una óptica política muy aguda de las circunstancias y del momento nacional. Tomó decisiones personales duras y dignas en los últimos tiempos, al abandonar las filas liberales y unirse conmigo a las de Solidaridad, al cual sirvió hasta el final. En la campaña pasada, cedió el espacio a la inexperiencia, quedándose en la reserva, pero pronosticando los reveses. El paso de los años lo asimiló con gran hidalguía: de protagonista a asesor. Hace unos meses me hizo un comentario, recordando siempre a Joaquín. Me decía, "Joaquín murió justo en el momento perfecto, cuando ya se lo había dado todo a la política. No hubiera podido sobrevivir la realidad actual, en la que el protagonismo ya no era de él, sino de ustedes, la nueva generación".. lo conocía bien, y ese era el rol que aceptaba sin exigencias. Mi última conversación en el hospital hace unas semanas fue pletórica de consejos e ideas, para el partido y para mí. En fin, el amigo y el asesor, fusionados, como pocas veces sucede en estos menesteres.
Escribir así del amigo es placentero, a pesar de la ausencia que sentimos. Es la manera como entiendo la partida. Dejar amigos, dejar recuerdos, sentimientos profundos, haber vivido y haber querido.. Esa es la vida, así la entiendo yo. Su encuentro con Joaquín, El Gordo, Mario J., debió de ser un espectáculo. Aún los debe estar poniendo al día de todo, y vaya que han pasado cosas desde que estos tres inseparables amigos le antecedieron en la partida. Para los que quedamos por acá, nos queda el gran sabor de haber tenido una amistad en política, sin dobles agendas, sin resquemores. Al gran amigo, mi eterno abrazo y quizás las gracias a destiempo por tantos ratos y consejos que seguiré evaluando mientras duren mis avatares. Es lo menos que puedo decir y lo escribo como tributo a ello.
¿Qué dicen los abogados y su Colegio, sobre estas interrogantes? ¿Y qué dicen las sociedades de ingenieros y arquitectos, sobre los problemas que planteamos en este artículo? ¿Y qué dicen los Legisladores? Para nosotros, es la Asamblea Nacional el organismo estatal que debe, previamente, reglamentar el referéndum, a más de aprobar o rechazar la propuesta de la Autoridad canalera, como se consigna en el inciso 3º. del artículo 325.