Amistad eternal
Recuerdo muy bien que la amistad que me unió a Luis A. Camarena nació en la niñez, hace ya muchos años, allá en El Chorrillo, hoy calle primera de la ciudad de Santiago. Nuestras humildes viviendas cercanas una de otra, nos permitía estar siempre juntos entregados a los tradicionales juegos de la época. Además, aprovechábamos el tiempo para obtener frutas de los patios vecinos, previo permiso de sus dueños. Esa convivencia permanente contribuyó a que fuéramos amigos de verdad. Durante ese tiempo, nuestros hogares enfrentaban limitaciones muy serias de pobreza, pero aún pequeños, aportábamos, con diligencia, el grano de arena para lograr que nuestras familias siguieran adelante. Todo esto profundizaba los sentimientos de una verdadera amistad que nos unía y que, con los años, hicimos de ella un santuario que no debe terminar ni con la muerte.
Con mucho dolor expresamos que el compañero Luis A. Camarena acaba de morir en la ciudad de Penonomé, en donde residía con su familia y ello constituye una noticia dolorosa y triste para todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo. El humilde hijo de Veraguas que siempre supo honrarla y distinguirla con su ejecutoria de educador responsable e interesado en la solución de los problemas educativos del país nos dijo un hasta luego, dejándonos sumidos en la pena.
El amigo Camarena se graduó en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arorsemena" como maestro de primera enseñanza y sembró, con mucho acierto, la semilla de la educación, dejando una estela de eficiencia, de responsabilidad y de vocación profesional. Sin duda, en estos momentos de grave crisis en el sistema educativo, él representa un ejemplo de educador esforzado y de ciudadano honesto que, libre de intereses y ambiciones, entregó a la educación panameña lo mejor de su vida.
Junto a él soñamos con un país de mejor futuro; siempre concluíamos en la necesidad urgente de una mejor educación que fuera respuesta a los problemas de la República; siempre tuvimos de acuerdo con el Dr. José Daniel Crespo: No es en efecto el hecho de ser maestro lo que es signo del aprecio y de la consideración pública. Cualquiera que lo desee con muy pocos conocimientos, por desgracia, adquiere un nombramiento y aún con mediana inteligencia y unos cuantos años de estudios el diploma de una escuela normal.
El verdadero maestro el que sin exigirlo inspira aprecio, respeto, consideración, es aquel que no sólo tiene el nombre, sino que ha penetrado en el espíritu de su noble misión.
Modesto, sin humillación, suave, dulce, sin bajeza, consagrado, sin estrechez individual, orgulloso, sin vanidad y sin menosprecio de los demás hombres, amable, bueno, justo y siempre noble y siempre digno, tal es el verdadero maestro".
Mientras que en Curundú, las pandillas controlan los sectores.
El representante Senén Mosquera, hizo un llamado al director de la Policía, Rolando Mirones, para que los tome en cuenta y habilite más unidades policiales para la subestación de Viejo Veranillo.
Mosquera explicó que esa subestación está de adorno, lo que ha generado que la violencia aumente.
Con mucho dolor expresamos que el compañero Luis A. Camarena acaba de morir en la ciudad de Penonomé, en donde residía con su familia y ello constituye una noticia dolorosa y triste para todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo. El humilde hijo de Veraguas que siempre supo honrarla y distinguirla con su ejecutoria de educador responsable e interesado en la solución de los problemas educativos del país nos dijo un hasta luego, dejándonos sumidos en la pena.
El amigo Camarena se graduó en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arorsemena" como maestro de primera enseñanza y sembró, con mucho acierto, la semilla de la educación, dejando una estela de eficiencia, de responsabilidad y de vocación profesional. Sin duda, en estos momentos de grave crisis en el sistema educativo, él representa un ejemplo de educador esforzado y de ciudadano honesto que, libre de intereses y ambiciones, entregó a la educación panameña lo mejor de su vida.
Junto a él soñamos con un país de mejor futuro; siempre concluíamos en la necesidad urgente de una mejor educación que fuera respuesta a los problemas de la República; siempre tuvimos de acuerdo con el Dr. José Daniel Crespo: No es en efecto el hecho de ser maestro lo que es signo del aprecio y de la consideración pública. Cualquiera que lo desee con muy pocos conocimientos, por desgracia, adquiere un nombramiento y aún con mediana inteligencia y unos cuantos años de estudios el diploma de una escuela normal.
El verdadero maestro el que sin exigirlo inspira aprecio, respeto, consideración, es aquel que no sólo tiene el nombre, sino que ha penetrado en el espíritu de su noble misión.
Modesto, sin humillación, suave, dulce, sin bajeza, consagrado, sin estrechez individual, orgulloso, sin vanidad y sin menosprecio de los demás hombres, amable, bueno, justo y siempre noble y siempre digno, tal es el verdadero maestro".
Mientras que en Curundú, las pandillas controlan los sectores.
El representante Senén Mosquera, hizo un llamado al director de la Policía, Rolando Mirones, para que los tome en cuenta y habilite más unidades policiales para la subestación de Viejo Veranillo.
Mosquera explicó que esa subestación está de adorno, lo que ha generado que la violencia aumente.