Amor en tiempo de crisis
"El amor es la respuesta al problema de la existencia humana", decía Eric Fromm, psicoanalista; mientras que Paracelso, médico suizo, argumentaba: "quien no conoce nada, no ama nada; quien no puede hacer nada, no comprende nada, quien nada comprende, nada vale, pero quien comprende también ama, observa y ve. Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor". Yo no comprendo que en tiempo de crisis, cuando más se debe ayudar al prójimo, especialmente a los enfermos, a los que no tienen trabajo, a los niños, y a los adultos mayores, haya personas que se coloquen sus lentes oscuros para no ver nada, para no conocer nada, para no comprender y mucho menos amar.
Un niño falcémico de ocho años fue mal atendido por una doctora del Hospital del Niño porque ella sólo trabaja en su especialidad los viernes y la cita había sido programada para el lunes. Al niño ya le han dado dos crisis muy fuertes, y si le da otra peligra su vida. A sabiendas de esto, casi sin auscultarlo, le dio una cita para septiembre. Qué poca altura; qué poca comprensión y qué falta de amor.
El 4 de julio me llamó poderosamente la atención, el titular del artículo de Herasto Reyes (La Prensa). Entre líneas yo veía la lamentable tragedia de Bique, donde hasta el perro murió de hambre. Una familia entera desnutrida y una pobreza extrema en su entorno. Dios de todos, quítale las vendas de los ojos a este gobierno que pierde el tiempo en una ciudad gubernamental por 200 millones de balboas, cuando se necesitan más de 120 mil viviendas dignas para los pobres. ¡Qué poco coraje y falta de amor.! Herasto dijo: "el hambre no espera, el hambre mata".
Contención, según el Larousse, quiere decir "mantener en ciertos límites". En tiempo de crisis más del 70% se aplicará a las inversiones, y esto afectará la economía y al desempleo. Es lamentable que esa medida no se hubiera aplicado a los gastos innecesarios, que son muchos. El caso de Panama Ports es el desamor más grande a la patria registrado en muchos años. ¿Es con este gesto que celebraremos el centenario de la República?.
La Directora General de Ingresos se quejó por televisión que el flujo de dinero había desmejorado porque los impuestos se estaban pagando con papeles. Nuestro gobierno ha inundado a Panamá con esos documentos. La más reciente emisión, 250 mil balboas en notas del Tesoro. Estamos en crisis, Srta. Piad y cuanto mayor es el conocimiento de esta situación, más grande es el amor. No se puede ser optimista con los bolsillos vacíos, situación ésta que durará un par de años más. Todo lo dejamos o lo alargamos para después. Las carreteras, por ejemplo, hasta el verano del 2003, y la ampliación de la potabilizadora de Chilibre va por el mismo camino. El diálogo por la educación duró ocho meses, y el de la CSS casi un año. El desempleo está llegando a 18% y estamos al borde de una recesión económica parecida a la de 1987. Prefiero dejarlo ahí y no mirar hacia Argentina.
En tiempo de crisis una huelga médica es para acabar hasta con los sanos. ¿Amor? Al prójimo, no. Sí al dinero. Yo, que tengo mis poros atiborrados de amor porque esto da vida a mis años, terminaré este artículo con una nota reconfortante. Por TV vi a la primera dama entregar, en las bananeras de Divalá, comestible en abundancia para muchos días. Mientras lo repartía, observé lágrimas en sus ojos, amor en sus manos y felicidad en los habitantes de ese pueblo. Todos los que contribuyeron a esa causa aman en tiempo de crisis.
Un niño falcémico de ocho años fue mal atendido por una doctora del Hospital del Niño porque ella sólo trabaja en su especialidad los viernes y la cita había sido programada para el lunes. Al niño ya le han dado dos crisis muy fuertes, y si le da otra peligra su vida. A sabiendas de esto, casi sin auscultarlo, le dio una cita para septiembre. Qué poca altura; qué poca comprensión y qué falta de amor.
El 4 de julio me llamó poderosamente la atención, el titular del artículo de Herasto Reyes (La Prensa). Entre líneas yo veía la lamentable tragedia de Bique, donde hasta el perro murió de hambre. Una familia entera desnutrida y una pobreza extrema en su entorno. Dios de todos, quítale las vendas de los ojos a este gobierno que pierde el tiempo en una ciudad gubernamental por 200 millones de balboas, cuando se necesitan más de 120 mil viviendas dignas para los pobres. ¡Qué poco coraje y falta de amor.! Herasto dijo: "el hambre no espera, el hambre mata".
Contención, según el Larousse, quiere decir "mantener en ciertos límites". En tiempo de crisis más del 70% se aplicará a las inversiones, y esto afectará la economía y al desempleo. Es lamentable que esa medida no se hubiera aplicado a los gastos innecesarios, que son muchos. El caso de Panama Ports es el desamor más grande a la patria registrado en muchos años. ¿Es con este gesto que celebraremos el centenario de la República?.
La Directora General de Ingresos se quejó por televisión que el flujo de dinero había desmejorado porque los impuestos se estaban pagando con papeles. Nuestro gobierno ha inundado a Panamá con esos documentos. La más reciente emisión, 250 mil balboas en notas del Tesoro. Estamos en crisis, Srta. Piad y cuanto mayor es el conocimiento de esta situación, más grande es el amor. No se puede ser optimista con los bolsillos vacíos, situación ésta que durará un par de años más. Todo lo dejamos o lo alargamos para después. Las carreteras, por ejemplo, hasta el verano del 2003, y la ampliación de la potabilizadora de Chilibre va por el mismo camino. El diálogo por la educación duró ocho meses, y el de la CSS casi un año. El desempleo está llegando a 18% y estamos al borde de una recesión económica parecida a la de 1987. Prefiero dejarlo ahí y no mirar hacia Argentina.
En tiempo de crisis una huelga médica es para acabar hasta con los sanos. ¿Amor? Al prójimo, no. Sí al dinero. Yo, que tengo mis poros atiborrados de amor porque esto da vida a mis años, terminaré este artículo con una nota reconfortante. Por TV vi a la primera dama entregar, en las bananeras de Divalá, comestible en abundancia para muchos días. Mientras lo repartía, observé lágrimas en sus ojos, amor en sus manos y felicidad en los habitantes de ese pueblo. Todos los que contribuyeron a esa causa aman en tiempo de crisis.