Amor sin límite
"Hay un momento que existe; un instante en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros" (Paulo Coelho). No encuentro con qué alimentar mi alma si no es con amor. Agradezco todo lo bueno que me sucede en la vida y trato de retribuirlo a los que me rodean, porque creo en el potencial mágico del amor sin límite. Para mí los caminos siempre están despejados para sumarle al tiempo amor y gratitud. A distancia también se puede amar. Lo he sentido muchas veces y recientemente, Hugo, mi bisnieto, de apenas un mes de nacido, desde Holanda, hacía latir mi corazón muy fuerte cuando su retrato, a través de la computadora, parecía decirme: "Quiéreme, soy de los tuyos".
El amor es un acto de fe en otra persona, y en ese misterio su rostro debe permanecer para siempre. Debe ser vivido y disfrutado cada instante; él tiene su propia voz y no tiene límite cuando la determinación y la propia voluntad se mantienen unidas todo el tiempo. Más allá de la memoria hay que hablarle directo corazón. Decidir vivir cada momento como si fuera el último, aprender a apreciar los días con lluvia o con sol; a caminar sin tacones; a amanecer con una fuerza renovada; a contagiar ese amor a los que carecen de afecto.
Mis horizontes tienen alas que ayudan a conservar un gran amor sin límite, viajar por el espacio y atravesar países para estar en los corazones de mi gente en San Antonio, Caracas, Colombia; y, con fortuna, a aspirar a que mi alma, huésped y compañera de mi cuerpo, pueda inspirar alegría a los que me leen. Termino con un pensamiento de Monseñor Emiliani: "Los que no han amado se han ido secando lentamente, corazones muertos, corazones secos, corazones arruinados".
Que el Señor los bendiga a ustedes papás, que formen bien a sus hijos y en relación con esto les digo: Ámense mucho, pues ese amor influirá positivamente en los muchachos. Y no se olviden que el Señor los ama, que Jesús los quiere y que ¡con DIOS, somos INVENCIBLES!
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.
El amor es un acto de fe en otra persona, y en ese misterio su rostro debe permanecer para siempre. Debe ser vivido y disfrutado cada instante; él tiene su propia voz y no tiene límite cuando la determinación y la propia voluntad se mantienen unidas todo el tiempo. Más allá de la memoria hay que hablarle directo corazón. Decidir vivir cada momento como si fuera el último, aprender a apreciar los días con lluvia o con sol; a caminar sin tacones; a amanecer con una fuerza renovada; a contagiar ese amor a los que carecen de afecto.
Mis horizontes tienen alas que ayudan a conservar un gran amor sin límite, viajar por el espacio y atravesar países para estar en los corazones de mi gente en San Antonio, Caracas, Colombia; y, con fortuna, a aspirar a que mi alma, huésped y compañera de mi cuerpo, pueda inspirar alegría a los que me leen. Termino con un pensamiento de Monseñor Emiliani: "Los que no han amado se han ido secando lentamente, corazones muertos, corazones secos, corazones arruinados".
Que el Señor los bendiga a ustedes papás, que formen bien a sus hijos y en relación con esto les digo: Ámense mucho, pues ese amor influirá positivamente en los muchachos. Y no se olviden que el Señor los ama, que Jesús los quiere y que ¡con DIOS, somos INVENCIBLES!
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.