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Amparo a homicida


Ha causado sorpresa la peregrina idea de que es inocente uno de los dos conductores de los autobuses que, debido a regata, protagonizaron un trágico accidente que causó la muerte a dos pasajeros y dejó como saldo 31 heridos. Se alega éste se debió a que el autobús que manejaba el conductor aludido fue golpeado por el otro a cuyo chofer se pretende hacer el único responsable del siniestro. Ese argumento no puede ser más deleznable. El autobús que resultó golpeado corría junto al otro con el cual iba en regata a alta velocidad en violación a la Ley. De no haber estado en ella ese golpe no se hubiera producido, puesto que el golpeador le hubiera llevado la delantera. más aún, el conductor que resultó golpeado fue tan sordo como el otro, a quien no le valieron de nada las advertencias y las súplicas de los pasajeros que, alarmados por el peligro que corrían sus vidas, les solicitaban suspender la regata.

Suponemos que no habrá fiscal tan cándido que solicite el sobreseimiento del conductor del autobús golpeado, y si esa anomalía ocurriera, estimamos que no habrá juez tan cándido que acoja tal recomendación. Ambos conductores son igualmente culpables. Así lo reclaman los deudos de los fallecidos, los heridos y sus familiares, y los usuarios que, con justificado temor, tienen que subir a diario a esos mensajeros de la muerte llamados "Diablos Rojos" que conduce una horda de irresponsables homicidas.

101 años de Panamá América

 
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