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Ampliación: la ciudadanización del debate


A PARTIR del pensamiento de Jurgen Habermas en torno a la relación entre científicos, políticos y ciudadanos, es posible pensar tres modelos: decisionista, tecnocrático y participativo.
Según André Noel Roth Deubel, el modelo decisionista corresponde a la concepción clásica de la decisión política que postula la subordinación del científico al decisor político. El científico propone medios racionales para alcanzar objetivos elegidos por el político a partir de criterios no racionales. El modelo tecnocrático, por su parte invierte la relación anterior y subordina subordinando el político al experto. Únicamente el experto, por medio de la razón científica, está en la capacidad de encontrar la mejor solución a problemas siempre más complejos y presentarla al político que no tiene otra opción que ratificarla.
Habermas rechaza estos modelos por haber demostrado en la realidad, sus límites y riesgos, y desde la óptica de participación democrática propone un modelo alternativo: el modelo pragmático o participativo. Este modelo busca conciliar entre la posición que legitima la decisión tomada a partir de la razón científica y la que se justifica a partir de criterios políticos "irracionales".
Estima que es posible esta reconciliación por medio de la organización del diálogo interpartes y con la introducción de un tercer actor clave para la democracia, que es el público.
El modelo pretende así contrastar el saber técnico y los criterios políticos mediante el diálogo público entre expertos científicos, políticos y opinión pública con el fin de facilitar los procesos mutuos de aprendizaje y de empatía. Se busca así evitar los actos de autoritarismo que sean de corte político ("yo soy el jefe y por lo tanto decido yo") o de corte científico ("yo soy el experto que sabe y hay que hacer esto") y reemplazarlos por decisiones que surjan de la confrontación de argumentos, de un diálogo entre saberes, plantea Roth.
El hecho que la decisión de la ampliación del Canal deba llevarse a referendo por imperativo constitucional, nos brinda la oportunidad democrática de contrastar y conjugar en el debate público la propuesta técnica (ACP) con la propuesta política (Gobierno), con los intereses y aspiraciones ciudadanas y populares.
Afirma Roth que para lograr este tercer modelo es necesario:
1. Que tanto políticos, técnicos y ciudadanos tengan un nivel de formación y disponibilidad de tiempo suficiente para garantizar una participación activa en el debate.
Opino que esto no ocurre en la actualidad, pues el tiempo de información y debate sobre la Propuesta de Ampliación es insuficiente para que la ciudadanía conozca a fondo el tema, y pueda decidir de forma informada y suficiente sobre las particularidades de un tan complejo proyecto.
2. Los científicos deben hacer esfuerzos docentes de vulgarización para poder comunicar sus puntos de vista y los resultados de sus investigaciones y estudios. Creo que la ACP hace un esfuerzo, pero que es perjudicado por lo anotado en el punto uno, además que debe evitarse el enfoque de campaña publicitaria que impone abrumadoramente sus mensajes unidireccionalmente a la ciudadanía.
3. Las tres partes deben tener capacidad de empatía y voluntad para buscar soluciones aceptables por todos. Creo que esto se ha desestimado desde el momento en que diversos sectores claman por un plan nacional de desarrollo, y el gobierno plantea que ese plan es la actual agenda gubernamental, y que toda discusión de plan o estrategia nacional vendrá después del referendo, lo que considero equivocado, pues el Plan sería una opción viable que le daría otro sentido el referendo, al sentir la ciudadanía que la Propuesta de Ampliación está orientada en una perspectiva de cambio hacia un desarrollo más equitativo y una democracia de verdad.
4. Los participantes deben actuar con las cartas sobre la mesa para generar la confianza necesaria. Creo que el largo secretismo inicial respecto al proyecto, el escaso tiempo de debate sobre el proyecto, la negación de discutir el plan nacional de desarrollo, la falta de más condiciones democráticas del debate y el desgaste gubernamental, en especial de generar capacidad de consulta y participación ciudadana, conforman una ciudadanía desconfiada y dispuesta -una parte de ella- a esgrimir el voto castigo más que la decisión informada y responsable sobre un proyecto de tamaña magnitud.
Finalmente, afirmo que cualquier sistema que no sea sosteniblemente fundamentado en un modelo participativo y transparente, se convierte en un esquema autoritario o sociedad de dominación que pervierte los objetivos enunciados por muy bellamente expresados que estén.
Llámese izquierda o derecha, norte o sur, este u oeste.
André Maurois escribiendo sobre el poder afirmó: "Empecé a vivir en el campo de los que mandan, y me fue imposible durante mucho tiempo comprender las penas de los que son mandados". ¿Cuáles son algunas de esas penas? Una economía cada vez más maltrecha, asentada sobre una de las peores distribuciones del ingreso del mundo; una creciente desilusión del desempeño del poder público centralista, autoritario, deficiente y fragmentado; un cuestionamiento creciente a los métodos de hacer política de los diversos actores que muchas veces anteponen a las exigencias y aspiraciones nacionales y ciudadanas, los intereses de fracciones económicas y facciones políticas; una sensaciónde andar sin brújula ni astrolabios zarandeados por las corrientes que sacuden la rosa de los vientos.
raulleisr@hotmail.com

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