Ampliación para los panameños
Sin pretensiones de chauvinismo nacionalista, que están fuera de lugar, para una obra que exige excelencia dondequiera que se encuentre, aquí o en el extranjero, el gobierno actual y los que le sucedan deben concentrar esfuerzos para que los panameños saquemos el mayor provecho posible de la ampliación del Canal y de las inmensas oportunidades que conlleva.
Por lo pronto, el número de trabajadores de la construcción, que actualmente es de unos 50 mil, se triplicará llegando a 150 mil. Pero no solo eso. La industria de la construcción, impulsada por el auge de extranjeros viniendo a Panamá a residir, total o parcialmente, es enorme. Boquete es el mejor ejemplo, con su situación de pleno empleo, única en el país.
Un empresario local dijo, hablando en serio con un extranjero que ofrecía una suma astronómica por su empresa, que Panamá tendría una franja de rascacielos en todo su litoral Pacífico, desde Costa del Este hasta Antón. ¿Exageraba? Ya no estamos tan seguros. En el extranjero, se ha esparcido el chiste popular de que "Panamá está condenada a tener éxito, pese a los panameños". En todo caso, están viniendo a raudales. Y así es, pese a una reforma tributaria suicida, una infraestructura turística peor que precaria, un sistema de salud colapsado, una inseguridad ciudadana rampante, un gobierno dilapidador que nos endeuda temerariamente, un transporte público que es de los peores del mundo, una incultura que da grima, un sistema educativo que avergüenza y una red vial hecha añicos.
Si los panameños no nos preparamos para aprovechar el auge actual y el que viene, el mercado buscará la mano de obra y las inversiones que requiere en el exterior. Y si dejamos que eso ocurra, que las grandes mayorías que menos tienen sigan marginadas de esa prosperidad desmesurada, pueden generarse fuerzas sociales que la pondrán en peligro, en términos de violencia delincuencial o peor que eso. Lo acontecido hace poco en Rio de Janeiro, donde se desató una guerra de las mafias contra el Estado, es una muestra; por no hablar de las "maras", que tienen en jaque al aparato de seguridad de Centroamérica.