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Ampliación: ¿Y entonces?


WAYNE Madsen no es solamente un connotado periodista investigativo sino un exfuncionario de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA). Este último dato hace que leamos con particular interés lo que aparece en The Wayne Madsen Report de 24 de marzo pasado con el título: "Gay Latino Power Brokers Shape US Latin Am Policy - From Deep Inside the Washington Beltway" www.rense.com /general70/lat.htm.
El Informe sostiene que un influyente grupo de latinos del Partido Republicano, dentro del círculo íntimo del poder en Washington, decide la política de Estados Unidos en materia de inversiones y negocios en América Latina. Dicho grupo (calificado como "gay") recibe cientos de millones de dólares desde el Departamento de Estado y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Wayne Madsen señala que dicho grupo, liderado por "El Padrino", está presionando a altos funcionarios "gay" del gobierno de Martín Torrijos para que Panamá se desvincule del acuerdo entre Venezuela, Colombia y Panamá a fin de impedir que Petroterminales sea empleado para enviar petróleo a la China.
Según el Informe, el 60% del oleoducto pertenece a una familia de Nueva York, cuyos abogados son prominentes panameños en el Servicio Exterior (ONU, Washington); el 30%, al gobierno de Panamá; y un 10%, a una "oscura" empresa inscrita en Suiza cuyas acciones pertenecen a personas desconocidas, la cual mantiene relaciones con la CIA y altos miembros del gobierno panameño. El grupo latino está presionando a los socios mayoritarios de Petroterminal para que no se cumpla el acuerdo tripartito e impedir, además, la construcción de un gasoducto que conectaría a Colombia, Panamá, Centroamérica y el Sur de México.
Según Wayne Madsen, el ministro de Economía y Finanzas y presidente de la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, Catín Vásquez, está siendo presionado por la corporación bancaria Wachovia, vinculada al Partido Republicano, "con el propósito de que dicha corporación logre el contrato para manejar el financiamiento de los siete mil millones de dólares requeridos para el Proyecto de Ampliación del Canal".
Dicho grupo está usando su influencia con altos funcionarios del gobierno panameño, quienes han sido "endulzados con pagos al contado" ("sweetened with cash payments") para que Wachovia consiga el financiamiento y también para asegurar "que la empresa Halliburton/Kellogg, Brown and Root consiga la parte del león en los contratos de construcción para la ampliación del Canal".
Wachovia es una corporación bancaria importante de Estados Unidos, y Halliburton/Kellogg, Brown and Root está vinculada al vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, quien fue su presidente desde 1995, y a quien se le responsabiliza por contratos dudosos en Irak y otros escándalos relacionados con sobreprecios en ventas al Pentágono.
Wayne Madsen termina diciendo que Vásquez ha sido llevado a Carolina del Norte en el jet privado de Wachovia para jugar al golf.
El grupo latino tiene vínculos estrechos con la Secretaria de Estado Condoleeza Rice y su asistente de Diplomacia Pública, Karen Hughes, hija del último gobernador de Estados Unidos en la Zona del Canal, Mayor General Harold Parfitt. Según la embajada de Estados Unidos (16 de marzo), "Karen Hughes, visitó Panamá hoy. Durante su visita se reunió con el presidente Martín Torrijos Espino y con altos dignatarios de su gabinete, realizó una visita de cortesía al administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Alberto Alemán Zubieta y llevó a cabo un recorrido por el área canalera".
Al grupo también se le ha encomendado la tarea de revertir la marea izquierdista en América Latina porque la Administración Bush solamente puede contar con tres países para llevar a cabo la política de Estados Unidos: El Salvador, Panamá, y Colombia.
La pregunta que nos hacemos los panameños decentes es la siguiente: ¿Para qué vamos a un referéndum sobre la ampliación del Canal si su único propósito es aprobar o rechazar el proyecto de ingeniería sin que podamos decidir en torno a las condiciones de contratación, a las implicaciones para nuestro "desarrollo nacional" y los riesgos estratégicos?
Es como si en 1903 le hubiesen consultado al pueblo panameño si quería que se construyese un canal interoceánico sin preguntarle, simultáneamente, si aprobaba el Tratado Hay-Bunau Varilla que nos arrancó la Zona del Canal y cercenó nuestra soberanía. La consulta jamás se hizo, y el Tratado Hay-Bunau Varilla nunca le fue presentado al pueblo panameño para su aprobación o ratificación. El Tratado fue fruto de la concupiscencia entre unos cuantos y el imperio. ¡Nada nuevo bajo el sol!

(*Coordinador del Servicio de Paz y Justicia en Panamá.)

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