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Analicemos a los "Babosos"


No piense mal, amigo mío. Hoy sólo quiero conversar sobre esos animalitos pequeños que aquí en Panamá se les conoce como babosas y que generalmente viven en las cercanías de las cloacas, entre las húmedas sombras y las miasmas irrespirables del intestino mismo de Leviatan. Porque es allí en donde se desenvuelven esos animalitos, allí se organizan, vegetan y crecen, pululando por doquier, viscosos y fríos, grasientos y elásticos. Ellos son engendros formados por dos cosas horribles: viscosidad, que es la materialización del horror, y frialdad, que es la condensación en átomos del terror.
Esos seres no tienen alas, ni patas, ni pico, ni garras. Por dentro casi no tienen órganos y apenas desempeñan funciones. ¿De qué se nutren? De fango. ¿Qué respiran? Miasmas. ¿En qué se bañan? En estiércol. No están vestidos de plumas, ni de pelos, ni de escamas, ni de espinas. No son reconocibles fácilmente y aunque muchos llevan a cuestas un caracol en que anidan, generalmente hacen ostentación de una desnudez cínica y horrible. No vuelan como el ave, no galopan como el corcel ni saltan como los venados. Estos animalitos se arrastran, culebrean lenta y pesadamente, ondulantes, perezosos, inciertos y taimados. Escalan por adhesión, trepan por doquier y de esa forma llegan a donde les place. Pasan a través de todo, hasta por el ojo de una aguja. La menor hendidura, el resquicio menos perceptible, la grieta más estrecha y sinuosa, son para ellos arcos triunfales. Se alargan, se estiran, se adelgazan como el metal en la hiladora o se escurren a través de lo imperceptible.
¿Para qué sirven? Para nada. El hombre saca la seda del capullo de la mariposa, del carapacho de la tortuga el carey, de ciertos moluscos el nácar y la perla, del lagarto la piel, de las aves la pluma, del carnero la lana. Hay animales que nos nutren, otros nos prestan su fuerza y su destreza, nos alivian el trabajo o nos deleitan con su canto y nos adormecen con su arrullo. Esos animalitos conocidos como las babosas no ofrece nada al hombre. Ni alimento, ni atavío, ni riqueza. Nada producen para los demás, nada crean sino son otras babosas tan inútiles como ellos mismos. Es más, hay animales feroces, crueles, destructores y homicidas. El microbio que infesta, el tigre que devora, la langosta que devasta, el escorpión que aguijonea... Las babosas no hacen nada de eso.
Esos animalitos sólo quieren vivir, aunque sólo les gusta vivir bien. Para creer en ellos es preciso haberlos visto porque, aunque resulte increíble, tienen una sicología mucho más compleja que su propio organismo. Físicamente no representan nada, pero poseen pensamientos y sobre todo un gran cálculo. Cuando esos animalitos son atraídos por el brillo de la luz eléctrica y exterminados en masa, no regresaran a sus madrigueras sino cuando están seguros de estar solos y en completa oscuridad. Si para impedirles entrar a las casas se riega sal en los dinteles de las puertas, la primera vez pasan sobre la sal que los mata y disuelve, pero al día siguiente la esquivan, dan un largo rodeo, trepan al exterior por los muros, cruzan el jardín y logran penetrar al fondo del hogar para dejar sus grotescas huellas sobre los muebles, los tapices y los cuadros.
Muchas veces hacen sus madrigueras bajo los pisos para no ser notados, y cuando se les descubre y se les declara la guerra, entonces destruyen pavimentos, royendo sin tener dientes, cavando sin tener garras, perforando sin herramientas, y esperando para que se restablezca el silencio y la oscuridad. De esta insulsa y tremenda plaga estamos amenazados, y si nuestra sociedad está destinada a desaparecer, no será, de seguro, por terremotos ni lluvias de fuego, sino a morir de asfixia y de horror bajo el deslizamiento viscoso y traidor de esa insulsa y calamitosa plaga. Contra ellos, hay que estar preparados siempre, porque generalmente no los detectamos a tiempo y desconocemos cuándo nos socavarán el piso, haciéndonos caer. ¿Ha notado usted, amigo lector, si tiene algunos de estos animalitos junto a usted últimamente?

101 años de Panamá América

 
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