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Analogía de la historia de la estupidez humana


Si existe una obra digna de ser leída por todos, y de manera obligatoria para algunos, es la del húngaro Paul Tabori, "Historia de la Estupidez Humana", admirable trabajo investigativo, con un detallado análisis de lo que la conducta humana en materia de estupidez puede desarrollar. Con maestría expone las leyes fundamentales de la estupidez humana, las distintas categorías de estupideces y de estúpidos, hasta llevarnos al poder que alcanza la estupidez, cuando "criaturas humanas estúpidas" (así les llama) influyen sobre otras y en distintas intensidades, y dice: "Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad". Pero la obra de Tabori no sólo se queda en la historia de la estupidez humana, dedica un capítulo entero a la estupidez de la justicia, en donde se desarrolla desde el aberrante formalismo jurídico, hasta los juicios a animales como el de los cerdos de Savigny, objetos inanimados como el juicio a las Campanas de Savonarola, la aplicación de la pena a los muertos, hasta el Tratado de Derecho de las Bofetadas (Tractatio Juridica de Alapa), del jurista Samuel Stryk, en donde desarrolla, en cuatro largos capítulos, el concepto, los sujetos activos y pasivos y las consecuencias de la bofetada, cayendo el texto en la discusión de el derecho del marido a abofetear a su mujer, las circunstancias del modo, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué debía el marido dar una bofetada a su mujer. Si Tabori hubiese tenido la fortuna de escribir en este siglo, en su Historia de la Estupidez Humana no habría faltado un capítulo dedicado al caso del Defensor del Pueblo. Todo lo acontecido habría estado allí como una muestra más de hasta dónde la virtud (sic) de la estupidez acompaña al hombre. Para el caso específico habría abordado desde la comisión evaluadora, la elección, la presión ejercida por la crisis ovárica, hasta la comisión ad hoc como su consecuencia. En el caso de Liborio, cada hecho encajaría como anillo al dedo dentro de cada capítulo de la Historia de la Estupidez Humana. La Comisión de Derechos Humanos encajaría perfectamente en la categoría de los incautos que de acuerdo a Tabori son los que inician una acción cuyos resultados son una pérdida para sí mismos y una ganancia para otros, la Comisión de Derechos Humanos cayó en desprestigio y falta de credibilidad al realizar un trabajo deficiente y al tirarle la pelota de la elección de los 78 a los otros 78. Esta acción resultó ser un "beneficio" para la histeria ovárica, que pocas en número, pero pesadas en poder, y con tramado más político que humano, encontró un agujero por donde colarse para anotarse un punto extra en una lucha de feminismo extremo que dudamos les haya causado adeptos porque las batallas pírricas no glorifican. Por su parte la Comisión Ad Hoc cayó en las prácticas medievales de procesar sin proceso y sin norma establecida, sin procedimiento, elucubrando al estilo Stryk lo cual les ubica en la categoría de las sociedades decadentes, las que el autor marca como aquellas en donde prolifera el poder los malvados con significativo porcentaje de estupidez, criaturas favorecidas por igual proliferación de la sociedad fuera del poder, llena de criaturas incautas. Pues bien, toda esta referencia sobre la obra de Tabori viene de reflexionar lo que él define como estupidez: "La estupidez es el arma destructiva del hombre, su más devastadora epidemia, su lujo más costoso". Con la estupidez se ha destruido a un incauto (el Defensor), se desató una epidémica campaña de desprestigio, verdades a medias y mentiras completas que no sólo podría costar el puesto al Defensor (lo cual es lo menos), lo peor es que ha devastado a la institución de la Defensoría del Pueblo y será el lujo más costoso que han pagado porque han agregado una entidad más a la lista del descrédito que las instituciones del país tienen en la sociedad, de los ya no tan incautos, con recomendaciones tan absurdas y fuera de todo Estado de Derecho, el ordenamiento jurídico lo han volteado con extraños y eclécticos procedimientos, plagados más de "bochinches" que de verdaderas pruebas, y todo por qué, por actuar dirigidos por emoción y no con razón y fundamento. No me cabe la menor duda de que la cáustica pluma de Tabori habría incluido este hecho sin precedente alguno, como lo han llamado algunos grupos feministas fundamentalistas, dentro de las 635 páginas de su espectacular obra, "La Historia de la Estupidez Humana".
Sin embargo, sostuvo que la empresa asumirá los costos de los daños ocasionados a las residencias, siempre y cuando se compruebe que fueron provocados por la obra. Se hará un estudio en cada una de ellas.
Ramírez explicó que los arreglos se llevarían a cabo después de ser repelladas las dos torres, porque si se hacen antes seguirían presentado el mismo problema.
Por otro lado, los vecinos del sector también se quejaron del ruido de los camiones, obreros y equipo utilizado que dicen, es una "verdadera pesadilla en el día" y más cuando las horas laborables se extienden hasta la noche.
"En ocasiones hemos tenido la necesidad de llamar a la Policía porque no se puede dormir", añadieron.
Sobre este punto, Ramírez dijo que no pueden dar por terminada la jornada de trabajo sin vaciar el concreto porque se daña.
Las áreas más propensas a accidentes son las partes traseras de las viviendas, ya que no cuentan con un muro de división con el edificio.
El problema no termina allí. Todo parece indicar que la polémica entre la constructora y los residentes continuará.
Ramírez adelantó que terminadas las dos torres de 25 pisos cada una y 100 apartamentos, se construirán dos más.
Cuando los residentes de Las Mercedes acudieron al MIVI para quejarse de la nueva obra, se comprobó que todo estaba dentro del marco legal, tal como dio a conocer el director de Desarrollo Urbano, José Batista.
"Nosotros no comprendemos cómo se aprobó todo esto en la pasada administración", porque ese proyecto está descargando su flujo vehicular en una pequeña calle, indicó Batista.
Y es que sin los edificios ya existe congestionamiento vehicular en el área, por lo que cuando abran sus puertas los nuevos condominios, "se complicará aún más, la actividad por ese lugar".
Sobre los daños a las casas, dijo que no es problema porque siempre estas obras están cubiertas con seguro de daños a terceros.
Batista es consciente de que no se midieron las consecuencias de la aprobación de este proyecto, pero reiteró que es una responsabilidad de quienes estuvieron al frente del MIVI antes.
Los residentes piden a los encargados de la obra que firmen un contrato donde se comprometan a pagarles por cada uno de los daños que les ha causado la construcción de los dos condominios, dentro y fuera de sus viviendas y que los arreglos sean de su entera satisfacción.
Igualmente solicitaron que se preste atención al abastecimiento de agua.
En los últimos ocho meses ha bajado la presión y ahora el líquido falta de 9: 00 de la mañana a 7: 00 de la noche.

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