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Anarquía en la red vial


La anarquía se ha convertido en un denominador común en muchas de las actividades del panameño. Si un gremio no está de acuerdo con una medida oficial, aunque beneficie a la mayoría social, bloquea una avenida y todo se tranca. Si alguien siente que la calle de una sola dirección le afecta, conduce en contravía; y si una luz roja lo demora, pues, se la pasa, aunque ello implique el riesgo de un accidente fatal. Y las cosas no están como para tomar esto a broma. Una de las expresiones anárquicas más comunes es el desorden vehicular. Que fácil resulta encontrarse en una avenida que soporta poco tonelaje, a un camión de diez ruedas, o a un autobús en una ruta destinada sólo a vehículos particulares o del comercio al por menor.

Un número plural de ciudadanos conduce bajo un alto grado de frustración y estrés, porque no acaban de adivinar por dónde, o de dónde puede venir “el borrador” que ponga fin a sus días. Se supone que el equipo pesado que transita por la ciudad tiene vías destinadas. Pero es común encontrarse con accidentes donde un vehículo cisterna le ha borrado el alma a un auto pequeño. Sería de cómica ver al conductor del diez ruedas acusando a la contraparte. Claro, el problema de la anarquía es que, aunque existan leyes, no hay quién las haga cumplir. Parece que alguien ha perdido el respeto y la autoridad.

101 años de Panamá América

 
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