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Anatomía de los Megaproyectos


Los ciudadanos panameños debemos cumplir con una obligación constitucional: escoger entre Sí y No. Esta responsabilidad obligada implica el derecho a recibir, buscar y ofrecer información racional, completa y veraz. Desgraciadamente hay quien todavía no ha buscado ilustrarse. Esto es una grave falta de responsabilidad cívica, tanta como creer a pie juntillas, sin discusión alguna, con la cabeza gacha y la mano en el bolsillo, lo que el gobierno proponga sin que la oposición política ofrezca otra alternativa posible. Un déficit más de nuestra raquítica democracia alimentada sólo por el voto.
Este artículo está basado en la obra de Bent Flyvberg y col. Megaprojects and Risk: an anatomy of ambition. Cambridge, 2003. Allí se define megaproyecto (MP) como aquel cuya infraestructura supere un costo mayor de dos mil millones de dólares. Los autores son profesores de prestigiosas universidades europeas con experiencia práctica y múltiples asesorías sobre la materia. El libro critica y corrige el criterio usual en el proceso de toma de decisiones.
La mayoría de los MP parten de una necesidad económica y política. La paradoja consiste en que, a pesar de las evidencias en su contra, su ejecución continúa en aumento. Todos tienen en común un alto riesgo financiero debido a la subestimación de costos y a la sobrestimación de beneficios y una patente falta de rendición de cuentas durante su ejecución.
El túnel bajo el Canal de la Mancha ("Chunnel") costó 80% más de lo presupuestado y obtuvo un beneficio de sólo el 18% de lo estimado. El sistema de autopistas de Boston costó 196% más. El puente Humber en el Reino Unido se sobrepasó en 175% y solo obtuvo un 25% de los beneficios previstos. El Metro de México costó 60% más y el tráfico fue 50% menos del estimado. Se cita con el subtítulo de: Sobrecostos espectaculares de proyectos espectaculares al Canal de Suez con 1, 900% (mil novecientos), la Ópera de Sydney: 1, 400%, el avión Concorde 1, 100%, el Canal de Panamá (1914) 200%, el puente de Brooklyn: 200%. El promedio de sobrecostos en 14 de 15 MP analizados superó ampliamente el 80%. Ante esta evidencia, es posible que el 28% estimado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) se quede corto. Se señala allí que estos errores no se deben a imprecisiones técnicas sino a la falta de controles de responsabilidad ejecutiva y de rendición de cuentas (accountability).
Otro aspecto importantísimo y poco discutido públicamente es la evaluación del impacto ambiental (EVI), cito: "Las fallas aquí no radican tanto en errores de aspectos predecibles sino a la deficiente definición de objetivos y a la poca adaptación para corregir el proyecto a las metas preestablecidas". En el caso de la ampliación del Canal, la EIA solo se realizará después de aprobado el referendo. Se trata de un error metodológico que, según estos autores, puede poner en riesgo el financiamiento del MP. Citan la situación del proyecto ferroviario Hannover-Berlín, donde se llegó a estimar el costo de evitar el daño a las aves (avutardas) en 33 millones de marcos alemanes por ave, mientras que la vida de un obrero se había estimado, por las aseguradoras, en apenas 1.3 millones.
Uno de los argumentos que más esgrimen los megaproyectistas es el que estos producen un crecimiento económico sostenido. Debemos ser cautos, pues no es posible precisar los efectos a largo plazo de los riesgos que ocasionará la competencia, ya que usualmente se desconocen sus decisiones. El "Chunnel", cinco años después de inaugurarse, ha tenido muy poco impacto positivo en la gran economía, en cambio tuvo un impacto negativo directo en ciertas regiones aledañas.
Para concluir este comentario bibliográfico cito textualmente: "Inversores públicos y privados, legisladores, medios de comunicación y público en general son rutinaria e inadecuadamente informados y hasta engañados con respecto a los riesgos reales de los megaproyectos".
Debo aclarar que este artículo escrito fuera del coro de sirenas por el Sí incondicional y sin ánimo de engrosar la banda de las aves agoreras por el No sin alternativas, no persigue otro fin que el de contribuir positiva y constructivamente a brindar información a quienes obligatoriamente deben tomar decisiones de enorme trascendencia para el futuro del país: la ciudadanía. Lo peor que pueda sucedernos ahora, cuando somos dueños de nuestro propio destino, es que la historia se repita al no tomar en cuenta estas advertencias por la triste razón de no haberlas leído o considerado.
(drjcal@psi.net.pa)

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