Año Nuevo y supersticiones panameñas
Desde que el hombre existe en este planeta, una de sus mayores curiosidades ha sido la de inquirir sobre el mañana. ¿Cuál será mi futuro? ¿Qué me depara el destino? En todas las culturas se han desarrollado diversas escuelas de mentalistas, adivinos, gurús, psíquicos, astrólogos, etc. Para muchos es un negocio lucrativo y para otros una profesión con ribetes religiosos.
En Panamá han proliferado en los últimos años una impresionante cantidad de individuos dedicados a estas prácticas; en su mayoría son de origen extranjero. No faltan los incautos, que por la ingenua curiosidad, ceden a la tentación de querer conocer algo de su futuro. Poco importa el medio que se emplee: lectura de las líneas de la mano y de las cartas; los signos zodiacales, descifrando las cenizas del tabaco, el residuo del café, etc.: lo que se quiere es conocer lo aún no vivido.
En la tradición popular de los panameños, por ejemplo, existen las más variadas prácticas y ritos supersticiosos al inicio de cada nuevo año.
Por poner un caso, algunos suelen colgar en la puerta principal de las casas una variedad de productos para atraer la prosperidad en el año que recién inicia; otros queman incienso para despejar los malos espíritus. Hay quienes, aspirando a viajar en el año venidero, preparan maletas y hacen un recorrido por el vecindario. Algunos otros procuran que los sorprenda el nuevo año con dinero en la cartera en señal de prosperidad económica. Hay otros más que colocan en sus mesas arroz como signo de abundancia, de forma que no falte en el nuevo año.
No es mi deseo ahora profundizar en las causas y efectos de esas prácticas. Dentro de cada ser humano, independientemente de su condición social, cultural o religiosa, subyace una dimensión supersticiosa. Sin embargo, en la medida que vamos conociendo la verdad, nos estamos liberando también de esas raíces.
Hubo un día en la historia del hombre, en que Dios irrumpió en su destino y decidió hacerse hombre. Ese Dios-Hombre nos dijo en una ocasión: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). Eso significa que no hay otra verdad fuera de Él; Él no es una verdad, él es "La Verdad". También nos dijo que conoceríamos la verdad, o sea a Él, y la Verdad nos haría libres (Jun 8,32).
¿Qué quiero reafirmar con este planteamiento? Que si deseamos garantizar el futuro, superar las supersticiones, ser libres y conocer la Verdad, debemos iniciar el año dando un lugar a Dios en nuestro corazón; y no hablo de una acción mecánica y superficial.
No basta decir "yo creo en Dios y soy cristiano". Yo le invito a que este año lo inicies con un acto de fe profunda y, doblando sus rodillas, clame a Dios con una oración como ésta:
"Oh Dios, Tú eres el dueño del tiempo, de la vida y de la muerte. Tú me creaste para que fuera tu hijo. Deseo conocerte y aprender a amarte con el corazón. Al iniciar un año nuevo, envía tu Espíritu Santo sobre mí, y haz que todos mis actos estén orientados en el cumplimiento de tu Santa Voluntad. Envía tu bendición sobre mis parientes, amigos y enemigos, y sobre mi Patria". Amén.
Unidos a todos los panameños que por diversas circunstancias nos encontramos fuera del país, les deseamos a los connacionales, un felíz año 2004. ¡Feliz Año Nuevo! www.ciudadelajym.com
En Panamá han proliferado en los últimos años una impresionante cantidad de individuos dedicados a estas prácticas; en su mayoría son de origen extranjero. No faltan los incautos, que por la ingenua curiosidad, ceden a la tentación de querer conocer algo de su futuro. Poco importa el medio que se emplee: lectura de las líneas de la mano y de las cartas; los signos zodiacales, descifrando las cenizas del tabaco, el residuo del café, etc.: lo que se quiere es conocer lo aún no vivido.
En la tradición popular de los panameños, por ejemplo, existen las más variadas prácticas y ritos supersticiosos al inicio de cada nuevo año.
Por poner un caso, algunos suelen colgar en la puerta principal de las casas una variedad de productos para atraer la prosperidad en el año que recién inicia; otros queman incienso para despejar los malos espíritus. Hay quienes, aspirando a viajar en el año venidero, preparan maletas y hacen un recorrido por el vecindario. Algunos otros procuran que los sorprenda el nuevo año con dinero en la cartera en señal de prosperidad económica. Hay otros más que colocan en sus mesas arroz como signo de abundancia, de forma que no falte en el nuevo año.
No es mi deseo ahora profundizar en las causas y efectos de esas prácticas. Dentro de cada ser humano, independientemente de su condición social, cultural o religiosa, subyace una dimensión supersticiosa. Sin embargo, en la medida que vamos conociendo la verdad, nos estamos liberando también de esas raíces.
Hubo un día en la historia del hombre, en que Dios irrumpió en su destino y decidió hacerse hombre. Ese Dios-Hombre nos dijo en una ocasión: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). Eso significa que no hay otra verdad fuera de Él; Él no es una verdad, él es "La Verdad". También nos dijo que conoceríamos la verdad, o sea a Él, y la Verdad nos haría libres (Jun 8,32).
¿Qué quiero reafirmar con este planteamiento? Que si deseamos garantizar el futuro, superar las supersticiones, ser libres y conocer la Verdad, debemos iniciar el año dando un lugar a Dios en nuestro corazón; y no hablo de una acción mecánica y superficial.
No basta decir "yo creo en Dios y soy cristiano". Yo le invito a que este año lo inicies con un acto de fe profunda y, doblando sus rodillas, clame a Dios con una oración como ésta:
"Oh Dios, Tú eres el dueño del tiempo, de la vida y de la muerte. Tú me creaste para que fuera tu hijo. Deseo conocerte y aprender a amarte con el corazón. Al iniciar un año nuevo, envía tu Espíritu Santo sobre mí, y haz que todos mis actos estén orientados en el cumplimiento de tu Santa Voluntad. Envía tu bendición sobre mis parientes, amigos y enemigos, y sobre mi Patria". Amén.
Unidos a todos los panameños que por diversas circunstancias nos encontramos fuera del país, les deseamos a los connacionales, un felíz año 2004. ¡Feliz Año Nuevo! www.ciudadelajym.com